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1454: Nace Américo Vespucio

Se trata de un italiano multifacético, con varios oficios, uno de sus más trascendentales trabajos a través de los océanos lo inmortalizó. Conozcamos su vida y el porqué el continente Americano es un homenaje a él.

¿Un millennial?

Si hablamos de la vida de Américo Vespucio, nombre adaptado del italiano Amerigo Vespucci, podemos inferir que era un millennial para su tiempo pues poseía las características  – buenas por cierto- de la generación que actualmente domina el mercado laboral y comercial de la sociedad actual.

Nacido en Florencia, el 9 de marzo de 1454, perteneció a una familia con dinero muy cercana a los Médicis. La familia Vespucci se caracterizaba por invertir en el arte, siendo mecenas de varios pintores como Sandro Botticelli y Domenico Ghirlandaio, entre otros.

Américo dedicó su  juventud al estudio, en especial las ciencias humanísticas, las matemáticas y la física, nada relacionado con la navegación por que sería recordado.

Los contactos que poseía por su familia lo llevaron a estudiar en conventos con grandes bibliotecas. En 1480, por medio de un tío, llega a la corte de Luis XI, en Francia. Aquí permaneció un año. Al fallecer el padre del italino, en 1483, se debe hacer cargo de los negocios familiares. Pero esto también lo ayudo a contactarse con escritores de humanistas como Agnolo Poliziano y Luigi Pulci. También encontró pasión por la astronomía y la cosmografía, reuniendo una enorme colección de mapas y obras especializadas.

El rol que tomó Américo al morir su padre no fue nada más ni nada menos que ser banquero de la familia Médicis, tarea que llevó con gran éxito, convirtiéndose en hombre de confianza de la adinerada familia. En este momento de su vida es que conoce a Cristobal Colón.

La preparación académica, sus contactos y la buena información, sumados al buen pasar económico, son unas de las características que destacan hoy a los millennials y también a Vespucio en su momento. Desde el encuentro con Colón, su vida empezaría a tomar un nuevo rumbo…

La Cruz del Sur

Ya convertido en hombre de confianza de los hermanos Médicis, Américo Vespucio es enviado en 1492 a Sevilla, por entonces el principal centro económico de Castilla. Allí se convierte en agente del banquero florentino Gianetto Berardi que financia el armado y abastecimiento de barcos españoles así como la trata de esclavos.

El contacto con los marinos y sus relatos fascinantes despierta de inmediato su interés por la navegación. Muy probablemente, Berardi participó del financiamiento del primer viaje de Colón en 1492. Es en esa ocasión que Vespucio conoce al navegante genovés y, al regreso de éste de las Antillas, lo acompaña a Barcelona, donde es solemnemente recibido por Fernando de Aragón e Isabel de Castilla.

La repentina muerte de Beraldi dejó a Américo sin patrón y sin medios de vida. Así quiso emprender viaje a las Indias, lo que hizo en 1497 y luego en 1499. En esta segunda expedición, dirigida por Alonso de Ojeda, siguió la ruta del tercer viaje de Colón: el 4 de mayo de 1499, las naves zarparon del Puerto de Santa María y, tras veinticinco días de navegación, llegaron a la desembocadura del Orinoco, ya descubierta por Colón, e iniciaron el recorrido de la costa en dirección norte.

Las características geográficas de la costa baja e inundable, así como los accidentes previos a la entrada al lago Maracaibo, le recordaron a Venecia y por ello llamó a aquellas tierras Venezuela o “pequeña Venecia”. La expedición de Ojeda prosiguió su exploración hasta alcanzar el cabo de Vela, en la actual Colombia, y los cartógrafos fijaron por primera vez parte del contorno de las tierras descubiertas.

Así prosiguieron varios viajes pero los informes poco precisos de Vespucio le quitaron crédito a sus expediciones. Lo que sí era seguro es que Américo estaba convencido que aquellas nuevas tierras pertenecían a un continente inexplorado, mientras que Cristobal Colón pasó toda su vida afirmando que se trataba de la parte mas oriental del continente asiático. La posteridad al final daría la razón a Vespucio.

La pasión de Américo por la cartografía y la cosmografía hicieron que registrara muchos datos que fueron pilares para futuros estudios. Por ejemplo fue uno de los primeros europeos en registrar las constelaciones que solo podían observarse al sur de la línea del Ecuador, entre ellas la Cruz del Sur.

El enfoque del curioso

En un momento la corona española decidió que los extranjeros no podían participar de las exploraciones de descubrimiento por lo que Vespucio al ser italiano no pudo viajar bajo la bandera de España. Es por ello que con una carta de recomendación de la pluma de Cristobal Colón, Américo visitó al rey de Portugal para ofrecer sus servicios y volver a las costas del nuevo mundo.

Al servicio de Portugal su misión fue explorar en profundidad las costas de Brasil, descubiertas el año anterior por Cabral. Vespucio zarpa de Lisboa en mayo de 1501, poniendo proa al sur, hasta Canarias, antes de virar al oeste para abordar en agosto la costa noreste de Brasil, a la altura de Ceara, luego de 64 días de travesía.

Bordeando las costas sudamericanas en dirección al sur, atraviesa el ecuador así como el trópico de Capricornio. Vespucio señala incluso haber alcanzado los 50 grados de latitud sur, es decir, a apenas 650 kilómetros de Tierra del Fuego, extremo sur del continente… Sin embargo su afirmación es poco creíble puesto que no menciona el estuario del Río de la Plata que forzosamente debió haber visto.

Preciso o no, sus registros estaban enfocados en describir la nueva flora y fauna totalmente ajenas a Europa. Así mismo entró en contacto con las tribus nativas, describiendo su estilo de vida, vestimenta, alimentación, dando el enfoque de las ciencias humanísticas que tanto había estudiado.

La forma de ver las tierras descubiertas era propia de un curioso y atento explorador, una visión totalmente alejada a las misiones españolas que sólo buscaban metales preciosos, especias, la explotación de recursos naturales y la evangelización de las comunidades originarias.

Hazte a la fama…

Las cartas de Vespucio y sus numerosos registros, sumados a los relatos que él mismo contaba a los Médicis (familia amiga si las hay), en específico a Lorenzo de Médicis. Este relato y una compilación de sus cartas fue publicada bajo forma de libro en latín con el título Mundus novus (Nuevo Mundo).

Este texto constituye el primer testimonio sobre el Nuevo Mundo relatado de modo científico y desprovisto de todo sentimiento religioso o misionero. En esta obra, de la que en realidad nada prueba que él sea realmente el autor, Vespucio describe la naturaleza lujuriosa y paradisíaca de las nuevas tierras, los cuerpos agraciados de las mujeres, el canto melodioso de las aves y los colores resplandecientes de los papagayos.

Menciona allí animales totalmente desconocidos en Europa, como las anacondas o las iguanas, y evoca largamente sus encuentros con los indígenas, insistiendo sobre su desnudez, su sencillez, su buena disposición y sobre todo… ¡su libertad sexual!

Vespucio relata también combates con indígenas belicosos y expresa su horror ante los rituales caníbales, descriptos así por primera vez, y de los que un miembro de su expedición fue víctima.

En fin, este libro se convirtió en el Best Seller del momento. El nombre de Vespucio se hizo viral en el momento justo, con la creación de la imprenta medio siglo antes, pues la obra se tradujo en varios idiomas y difundida en toda Europa.

En 1507, el cartógrafo Martin Waldseemüller, canónigo de Saint-Dié (en los Vosgos) y apasionado por la geografía, publica un tratado de geografía titulado Cosmographiae Introductio en el cual por primera vez se presenta una descripción del Nuevo Mundo, acompañada de una carta de Vespucio dando cuenta de sus exploraciones. El autor propone bautizar al continente “América” en honor a quien cree es su descubridor, Américo Vespucio.

Así fue que varios cartógrafos siguieron la cadena y mantuvieron el nombre en sus mapas, que eran usados por los exploradores y mercaderes que llegaban al continente, ya luego de su muerte en 1502, ahora conocido por todos como América.

Para conocer más recomendamos:
Por qué el Nuevo Mundo tomó el nombre de Américo Vespucio y no el de Colón – Artículo del portal INFOBAE
Américo Vespucio – Artículo del portal Biografías y Vidas
Millennials ¿Qué es? o más bien ¿quienes son? – Artículo del portal Comunica Web

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