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1810: tras la huella del Inca y la nación negra

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La revolución no es algo que sólo explotó en 1810, fueron varios los intentos de liberación en América, muchos salieron muy mal y dejaron heridas enormes en los pueblos. Pero ¿qué impulso a que los hechos de mayo de 1810 sucedieran?

La historia revolucionaria de Argentina no es un hecho aisaldo, ni menos el primero. En diferentes latitudes y tiempos de Sudamérica, surgieron movimientos que buscaban un cambio, que deseaban la libertad y la autodeterminación, lejos de los intereses de las coronas europeas. Tanto en el Alto Perú como en Ayti, una isla compartida por españoles y franceses, la chispa revolucionaria ponía en jaque a las coronas.

En esta nota exploraremos esos movimientos que nos pondrán en contexto, que nos darán la pauta de porqué 1810 es un momento clave para la Revolución de Mayo en Buenos Aires. Tomamos estos dos casos ya que son claves para notar que el timming fue clave en los tres sucesos.

La rebelión del Inca

La presencia española en América fue invasiva, no sólo por la impronta de buscar riquezas y llevarlas a España, sino el hecho de imponer su cultura a las poblaciones nativas. El poderío militar de los europeos puso a los pueblos americanos bajo la bota del opresor, quien además buscó la dominación a través de la eliminación de la idiosincrasia de los pueblos indígenas.

Es así que el antiguo Imperio Inca era desarticulado por los invasores, muchos líderes incas fueron asesinados y otros comprados con posiciones privilegiadas entre los españoles que empezaban a fundar colonias para tener el control del territorio.

Por muchos años el pueblo Inca soportó los embates del español y terminó adoptando costumbres extranjeras y adaptando otras a su cosmovisión. Cuando la corona española entró en una crisis económica, se decidió subir los impuestos a las colonias americanas para llenar las arcas europeas, esto trajo consigo más explotación e impuestos más altos.

Los indígenas libres, que trabajaban la tierra y comerciaban, vieron como se hacía imposible vivir con impuestos tan altos. Mientras tanto, quienes no poseían libertad, eran explotados por el español a través de la mita, donde cientos de hombres eran llevados a las minas de plata donde morían por el contacto con metales pesados, los constantes derrumbes y las condiciones de vida infrahumanas a las que eran sometidos.

En ese contexto aparece la figura de José Gabriel Condorcanqui Noguera, mejor conocido como Tupac Amarú II, quien en 1780 encarcela y mata al corregidor del pueblo de Tinta. Así comienza una rebelión que era una causa común entre los incas repartidos por todo el Virreinato del Alto Perú. Cientos de combates se desencadenaron en nombre de la libertad del pueblo Inca.

Incluso tras la captura, juicio y asesinato de Tupac Amarú II en mayo de 1870, la rebelión no se apagó, siguió creciendo a tal punto que parecía que los españoles iban a ser expulsados por el fuego que despertó la muerte del líder de los incas rebeldes. Ya no era una lucha por libertad, era venganza.

Fue tal la escala de sangre y muerte de ambos bandos que se buscó un armisticio entre los rebeldes y la corona, con la Iglesia católica como intemediaria.

En 1782 se firmaba un tratado de paz entre las partes . El 20 de febrero de 1782, el virrey Jauregui pidió misas celebratorias, linternas y repique de campanas en Lima para celebrar la paz. Andrés Mendigure, líder rebelde, llegó a Sicuani varias semanas después para confirmar su aceptación de la amnistía.

Para este momento la Corona española era fuerte, podía mantener el control de sus colonias. Si bien se apagaba la rebelión, era una clara prueba que el poder realista podía ser enfrentado, incluso acorralado contra las cuerdas.

Y todo esto cambiaría recién en 1789 cuando estalla la Revolución Francesa y todas las monarquías europeas fueran sacudidas por el avance de Napoléon. En este contexto es que nace la primer nación libre de Sudamérica, Haiti.

La isla dividida

¿Sabían qué el primer territorio al que llegó Cristobal Colón se convirtió en la primera nación independiente de Sudamérica?

Algo que no debemos dejar pasar por alto es el hecho del primer país libre de Latinoamérica y la primer nación negra del mundo. Hablamos de Haití cuya independencia se concretó en 1804 y al año siguiente se promulgaría su Constitución. Se trata de un proceso marcado a sangre y fuego, de un territorio que era dominado por franceses y españoles.

La isla fue descubierta en 1492 con el nombre de Aytí, el paradisiaco hogar de los tainos. Ese año, luego de un breve contacto pacífico, el “descubrimiento” mutó en conquista, la isla fue rebautizada como La Española y los nativos fueron sometidos a la encomienda.

La Española se convirtió en el punto de entrada al nuevo mundo, su puerto se transformó en el más rico en el primer periodo de conquista. Pero a medida que España exploraba el continente, se fueron descubriendo territorios con más recursos, siendo esta dejada de lado muy de a poco, así como la población nativa la cual fue extinta.

La invasión trajo consigo el trato inhumano de los europeos, las pésimas condiciones de vidas a las que sometieron a los nativos y las enfermedades traidas por los conquistadores, terminaron diezmando a los tainos. Fue así que empezaron a traer esclavos de África para tener mano de obras en las plantaciones de azucar, algodón y café.

Esta tierra fue manejada por españoles y franceses. Estos últimos controlaban el lado este de la isla, luego de desbaratar los asentamientos piratas y fundar la colonia Saint Domingue. España reconoció la autoridad francesa en la isla en 1697.

Para 1789 la población esclava negra representaba el 80% de la población. Pero la opresión en ambos lados de la isla era tal que ningún esclavo se animaba a levantarse en contra. Si bien se registraba escapes de esclavos, no tenían la unión para formar una masa que realmente ponga en marcha un movimiento revolucionario.

La Revolución Francesa en 1789 puso de cabeza a toda Europa y sus colonias. Las consignas de igualdad, fraternidad y libertad fueron la amalgama del movimiento revolucionario en la isla. Los blancos esclavistas veían con malos ojos la consigna de libertad, por lo que buscan autodeterminarse y se ponen en contra de Francia. Los mulatos ven la oportunidad de tener más derechos e igualdad de oportunidades y los negros esclavos lucharán por su libertad y todo lo que les negaron cuando les pusieron un grillete.

En esta lucha de autodeterminación aparece la figura de Vincent Ogé, un mulato comerciante que, junto a mas de 250 hombres, exige respeto, libertad e igualdad para negros y mulatos. Los blancos toman represalias, son masacrados los rebeldes. Ogé huye al lado español de la isla pero es capturado y enviado a Francia, donde muere preso.

En 1791 llega a la isla un decreto del nuevo gobierno de Francia, donde se reconoce la libertad de los mulatos nacidos de madres y padres libres. Los blancos ven un insulto en la medida, los mulatos se levantan en armas para hacer valer el reconocimiento. En este punto los esclavos ven una luz en la lucha y se suman a la revolución.

Entre los esclavos aparece Boukman Dutty, que fue traido desde Jamaica luego de que su amo blanco descubriera que estaba enseñando a leer y escribir a otros esclavos. Boukman es una contracción de «book’s man», hombre de los libros en inglés.

El levantamiento esclavo deja cientos de muertos y los blancos acusan a los mulatos por instigadores. Esto significaría una alianza entre negros y mulatos, los cuales hacen arder Saint Domingue y acorralan en la capital a los blancos. Desesperados mandan cartas en busca de ayuda los recién independizados Estados Unidos, a los franceses en Jamaica, a la Corona Española. Pero esta última amenaza con recuperar el territorio perdido en 1697.

Ahora, los negros forman una alianza con los españoles, pues su objetivo era común, sacar de la isla hasta al último francés. También aparecen franceses anti-esclavistas que buscan otro enfoque para la isla. Es entonces cuando aparece otro líder revolucionario, François Dominique Toussaint, mejor conocido como Louverture, que en francés significa «El Iniciador».

Toussaint era un negro esclavo, de profesión chofer y contramaestre, descendía de la familia de un guerrero africano. La alianza entre negros rebeldes y los blancos antiesclavismo es crucial. La presencia de los adictos al régimen es eliminada de la isla. La paz dura poco.

En 1802, en Europa la revolución finaliza, Napoleón ahora se dedica a las colonias que están revolucionadas. Manda a la isla 24 mil soldados al mando de su cuñado, Lecrerc, para reponer el poder y capturar a Toussaint, a quien se considera un bandido. Tras la presión por derramar más sangre, el revolucionario se entrega y el llevado preso a Francia, donde muere.

Tras esto, el estatus quo se reestablece, vuelve la esclavitud y se da marcha atrás a los derechos obtenidos en todos los años de lucha. Pero ese mismo año, en 1802, muere de fiebre amarilla Lecrerc. La isla y el poder francés quedan acéfalas.

Miles de negros y mulatos, ya expertos en la guerra, se reorganizan tras anoticiarse de la muerte de Lecrerc. La isla vuelve a estallar en fuego y sangre pero para asestar el golpe final y expulsar a las tropas francesas en 1803.

En enero de 1804 se declara la independencia de Haiti, al año siguiente se promulga la Constitución. En ella se establece que «todos los ciudadanos haitianos, sea cual fuera su color de piel, serán denominados negros». Con ella queda establecida la primera república de América Latinay la primera república negra del mundo.

Crisis Española y el momento justo

Los antecedentes en Perú y la isla de Haití eran pruebas de que una revolución podía llevarse en el Virreinato del Río de la Plata. Las pulperías de Buenos Aires se transformarían en los salones de reuniones que definirían el destino de todo un continente.

Si bien la idea de independencia se respaldaban en la imposibilidad de los realistas de defender su posición tras las invasiones inglesas en 1806 y 1807, también se comprobaba que los criollos podían organizarse tras un fin en común. Pero la pregunta más grande era, ¿qué hacer después? ¿cómo manejar las consecuencias?.

Incluso antes de la revolución de 1810, había quienes pretendían ceder el poder ante la corona inglesa, que en ese momento estaba en una explosión industrial y comercial. Otros deseaban la libertad plena, una autonomía de cualquier poder extranjero. Incluso los había otros más revolucionarios, querían declarar una monarquía moderada (como lo estaba haciendo Reino Unido) donde el sucesor de Tupac Amarú tomaría el poder, dando así unidad entre los criollos y los pueblos pertenecientes al extenso imperio Inca.

Si, eran ideas que chocaban entre sí, cada una con el justificativo necesario para tener adeptos y detractores. Pero vayamos a los hechos. Cuando la Revolución Francesa explota en Europa, la monarquía es puesta de cabeza. Los valores de igualdad, fraternidad y libertad dan pie a nuevos enfoques en las colonias de América. Unos años tarde para los rebeldes del Alto Perú, para los negros y mulatos haitianos el momento perfecto, aunque con una lucha que costó la vida de 200 mil personas.

En Buenos Aires también aparecían las ideas revolucionarias, que se encendieron cuando se conoció que el poder provisorio de la Corona Española era disuelto en Sevilla tras la victoria de las tropas de Napoleón en enero de 1810.

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La Junta de Sevilla era el último bastión de poder del Imperio Español, formada tras la captura de Fernando VII, al desaparecer, los virreyes en las colonias se vieron acéfalos y sin una figura representativa a quien responder. Las noticias llegarían recién en mayo con un buque mercante que traía periódicos de Europa.

El Virrey Cisneros trató de mantener el hermetismo para evitar altercados y cualquier levantamiento. Pero la filtración de información no pudo frenarse y así que un grupo de revolucionarios se organiza para dar el golpe.

Pero ¿sólo esto fue el desencadenante? Pues no, se pueden encontrar varios factores que se sumaron. Ya mencionamos que las invasiones inglesas eran una prueba de la falta de capacidad de los realistas de repeler ataques organizados y que los criollos tenían las herramientas para armar milicias y potencial ejército.

España estaba en una crisis económica por lo cual los impuestos a sus colonias había aumentado, trayendo descontento entre los comerciantes y burgueses. El puerto de Buenos Aires era uno de los más codiciados por otras potencias y los revolucionarios del continente. Es más, el control de este punto y la forma de repartir sus riquezas, sería la chispa de las guerras civiles tiempo después.

Durante años, la decadencia de la Corona Española y la discriminación de los españoles a nativos, negros esclavos, mestizos y criollos, impulsó un sentimiento de pertenencia hacia América y una cosmovisión mixturada y única en las diferentes latitudes del continente.

Los intereses comerciales también jugaron a favor de la revolución. El comercio con ingleses era estrictamente controlado, así como con comerciante de otros imperios. Muchos comerciantes extranjeros habían tendido alianzas y apoyaron la revolución. Hay que tener en cuenta que las restricciones comerciales serán un factor clave en la lucha por la soberanía y la rebelión del Litoral al gobierno de Rosas.

La importancia de una revolución en el Virreinato del Río de la Plata era relevante para muchos actores, pero los intereses foráneos fueron el punto de quiebre entre los representantes de las Provincias unidas del Sur. A tal punto que la Liga de los Pueblos Libres, al mando de Artigas, se declaraba independiente de cualquier influencia extranjera un año antes que los sucesos de Tucumán en 1816. La presión era tal que el 19 de julio de 1816 el Acta de Independencia firmada apenas unos días antes, era modificada. Se le agregaba así que además de soltarse del poder del Ray Fernando VII y su metrópólis también “de toda otra dominación extranjera”. Es que el rumor de que se tramaba la entrega del país a la corona portuguesa o a los ingleses se había extendido.

El movimiento revolucionario es multicausal, tiene varias aristas que han sido estudiadas y merecen su valoración. Lo social, lo económico, la representativadad, la idiocincracia y la convivencia de varias cosmovisiones, conformaron un sentido de pertenencia que terminó por quebrar cualquier diferencia. La revolución debía perpetrarse y fue en el momento justo, donde coincidieron hombres que pensaban en una Patria Grande, en un pueblo unido, que supieron gestar un Plan Continental y hacer hazañas nunca antes vistas.

Desde el primer y único asalto a caballo a una embarcación durante las invasiones inglesas, hasta la campaña de liberación más ambiciosa del mundo, atravesando una la Cordillera de los Andes y uniendo los ejércitos de San Martín y Bolivar para expulsar el poder realista. Esto es un proceso que empieza a germinar en 1806 con la primera invasión inglesa y termina en 1824 cuando Bolivar expulsa de cualquier cargo a representantes del poder español, en todo el continente.

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