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UN DÍA COMO HOY

1820: Armisticio de Luján y el fin de la guerra civil

Los eventos tras la batalla de Cepeda fueron un punto de quiebre. Las dos facciones más importantes, Federales y Unitarios, debían buscar una nueva forma de organizarse.

Un poco de contexto

La guerra civil que había estallado entre Federales y Unitarios, fue un conflicto de desgaste. Las economías de las provincias de ambos bloques estaba empobrecida y su estructura bastante golpeada.

Las primeras campañas revolucionarias y de independencia, absorbieron recursos y personas. La mano de obra en los campos y la ciudad había mermado enormemente por el constante reclutamiento de ejército regular y las milicias que se formaban en las provincias.

Entre los primeros años post revolución, la discusión sobre la forma de organizar una nación fue el desencadenante de muchas alianzas, traiciones, y muertes relevantes – revisar notas del archivo de Revista El Canillita-. Pero la tarea más importante era la de llevar la revolución a cada rincón.

Mientras Belgrano era enviado a una misión casi suicida – un abogado sin experiencia militar a cargo del ejército revolucionario -, en las provincias del litoral cobraba fuerza el pensamiento artiguista. Artigas creía en un país federal, con la participación activa de las provincias y con una equidad en cuanto a los aranceles aduaneros y la coparticipación económica – es tan actual que duele -.

Artigas se convirtió en el líder de la Liga de los Pueblos Libres, una unión de provincias que se declararon independientes en 1815, un año antes que en el Congreso de Tucumán.

En Buenos Aires las ideas que se cocinaban eran diferentes. Los miembros de la Primera Junta tenían la idea de centralizar el poder, por lo que la cabeza administrativa mutó y en el Directorio Supremo, el cual regía a buena parte de las provincias del ex-Virreinato del Río de la Plata.

Al centralismo arengado por Buenos Aires se lo conoció como Unitario. Esta facción pretendía de las provincias meros satélites administrativos, que sólo debían acatar las órdenes del centro neural porteño. Los aranceles aduaneros y la distribución de recursos dependía solamente de Buenos Aires.

No tardaría mucho para que los representantes de estos bloques se enfrentaran en el campo de batalla. Todo esto sucedía mientras las campañas revolucionarias se desarrollaban en el noroeste, primero con Belgrano y luego con San Martín al mando del ejército.

Armisticio de Luján

Tras la batalla de Cepeda donde los Federales vencían a los lideres unitarios instalados en Buenos Aires, se debía organizar una forma de gobierno que contemple los requerimientos de todas las provincias.

Pero llegar a un acuerdo era díficil en el Cabildo de Buenos Aires con el general Ramirez, pues no quería tratar nada con la comisión de los federal, sino que deseaba una que fuera elegida por representantes de Buenos Aires. Pero Soler fue quien logró convencerlo de llegar a un punto medio, el 15 de febrero de 1820 se establecieron puntos prelimilnares para la paz.

El pacto firmado en la villa de Luján el 17 de febrero, donde se establecía un armisticio de tres días para llegar a un acuerdo definitivo.

El pacto firmado por los generales gobernadores, Ramirez y Soler, era el primer paso para la organización federal. el pacto conocido como Convención de Pilar era firmado: «con el fin de poner término a la guerra entre las dichas provincias; proveer la seguridad ulterior de ella y concentrar sus fuerzas y recursos en un gobierno federal».

Los preceptos de este convenio se mantuvieron durante el tiempo y fueron la antesala del Pacto Federal de 1831.

1820, el año de la anarquía

Este momento de la historia es considerado un momento bisagra pues la batalla de Cepeda ponía fin al movimiento Unitario en Buenos Aires. Los lideres de esta facción había sido derrotados por los Federales, quienes llegaban a esta victoria muy disminuidos militarmente. Tiempo después la Banda Oriental (actual Uruguay) era conquistado por los portugueses.

La perdida e este territorio trajo diferencias y choques en el bloque federal por lo cual se termina desintegrando. En las provincias ya no se reconocía un poder central que dirija por lo cual estas escribieron sus propias constituciones y leyes, además de conformar ejércitos provinciales. Además comenzaron a aparecer los caudillos, un prototipo de personaje que mezclaba la política, la influencia social y el poder militar en una sola persona.

Los conflictos entre estos lideres explotaban a lo largo y ancho del territorio, la economía menguada y la actividad productiva, ponían a muchas provincias en escenarios de pobreza. Muchos historiadores denominan a 1820 como «el año de la anarquía».

Para conocer más recomendamos:
ARMISTICIO DE LUJÁN (17/2/1820) – artículo del portal El Arcón de la Historia
El año XX – Artículo del portal Argentina Histórica

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