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1820: la importancia de la Batalla de Cepeda

Mientras San Martín llevaba adelante el ambicioso Plan Continental, la guerra civil tocaba su punto más álgido. 1820 fue un año bisagra, donde la etapa revolucionaria terminaba, la guerra civil explotaba, el federalismo y unitarismo enfrentan a compañeros de armas que antes supieron luchar contra el poder español.

Desde el llano

La Revolución de Mayo de 1810 no sólo planteaba la independencia de las provincias del Río de la Plata, sino de todo el cono sur, no debía quedar rastro del poder realista en el territorio. Una tarea donde Belgrano y San Martín fueron unos de los grandes protagonistas. Pero otro punto importante que siempre se planteó fue la forma de gobierno, el tipo de economía, la manera en que se iban a tomar las decisiones de un territorio tan grande.

Desde el primer momento se pusieron en pugna el centralismo de Buenos Aires y el federalismo participativo de las provincias. Esto fue causa de traiciones, muertes en misteriosos escenarios -muerte de Moreno en altamar-, asesinatos injustificados -¿Liniers debía morir?-, misiones casi suicidas -el abogado Manuel Belgrano es designado jefe del ejército expedicionario-. En fin, cuando se analiza la historia detenidamente, las causas y motivaciones de los hechos se hacen importantes. Es así que nacen dos ideas de conformar una nación, los Federales y los Unitarios.

La guerra civil entre estas dos facciones puso en alto la voz de un correntino . Aquí un fragmento de una carta que San Martín escribiera a Artigas en marzo de 1819 expresándole su determinación de no verse envuelto en las guerras civiles. San Martín desobedecía así la orden del Directorio porteño de marchar contra los caudillos federales. Continuaría, en cambio, aunque sin el apoyo de Buenos Aires, con sus planes de dar libertad a Perú.

Fuente: Arturo Capdevila, El pensamiento vivo de San Martín, Buenos Aires, Editorial Losada,1982, págs. 61-62.

«Cada gota de sangre americana que se vierte por nuestros disgustos me llega al corazón. Paisano mío, hagamos un esfuerzo, transemos todo, y dediquémonos únicamente a la destrucción de los enemigos que quieran atacar nuestra libertad. No tengo más pretensiones que la felicidad de la patria. Mi sable jamás se sacará de la vaina por opiniones políticas…»

¿Por qué Cepeda?

La batalla de Cepeda (1820) es un punto de quiebre en la historia argentina, pues se acababa el proceso revolucionario iniciado en 1810 y se empezó a discutir la forma de manejar una nación naciente. Desde la Revolución de Mayo de 1810 se instauró un gobierno que pretendía que Buenos Aires sea la cabeza de las provincias que conformaban al derrocado Virreinato del Río de la Plata, siendo las provincias meras extensiones administrativas. Pero esta idea no fue acatada en su totalidad, pues las provincias del Litoral proponían  un sistema federal. Es así que surge la Liga de los Pueblos Libres, conformada por Corrientes, Córdoba (en primera instancia), Santa Fe, Entre Ríos, la Banda Oriental y las Misiones.

En 1819 el Directorio de Buenos Aires solicitó al Ejército del Norte, que se encontraba en Tucumán en ese momento y comandado por Manuel Belgrano, avanzar sobre el Litoral para «alinear» a las provincias. Pero el 8 de enero de 1820 en Arequito, Santa Fe, varios oficiales se amotinaron en contra de la orden, aludiendo a que preferían pelear por la independencia y no en una guerra civil. Así es como el ejército se dispersa y el Directorio es dejado de lado.

La situación política fue ideal para que el Ejército federal, formado por correntinos, santafesinos, entrerrianos y misioneros, comandado por Francisco Ramírez y Estanislao López avanzara sobre Buenos Aires derrotando a las fuerzas Unitarias en la Batalla de Cepeda el 1 de febrero de 1820.

Encuentro entre Artigas y Rondeau durante la batalla de Cepeda, Laroche.

Inmediatamente se obligó la disolución del gobierno centralista, pero mientras esto sucedía el Ejercito Portugués terminaba por conquistar la Banda Oriental (hoy Uruguay). Esto produjo una crisis interna en la Liga, lo cual fue un gran desencadenante de su desaparición. Es importante recordar que la invasión portuguesa comenzó en 1816, año clave donde el Congreso de Tucumán declararía la independencia de las Provincias Unidas del Río de la Plata. Buenos Aires se negó a ayudar a la Liga pues veía en ella un enemigo que era debilitado por las fuerzas portuguesas.

En 1820 se desintegran dos de los frentes ideológicos más grandes desde Mayo de 1810, La Liga de los Pueblos Libres (federalismo) y Las Provincias Unidas del Río de la Plata (unitarios). A partir de este momento quedaron 13 provincias sin ninguna autoridad que las coordine, funcionando como estados independientes entre sí. Es por ello que 1820 es llamado por muchos historiadores como el Año de la Anarquía.

¿Y ahora qué?

De las cenizas de Cepeda se levantaron estados provinciales autónomos que trataban de ordenarse así mismos en medio de un contexto acéfalo. Es así que aparece un fenómeno denominado Caudillismo, donde aparecieron lideres regionales de diferente naturaleza. Algunos provenían de sectores acomodados, algunos habían formado parte de los ejércitos regulares que se fueron disolviendo con la guerra civil; otros eran parte de milicias anti-directoriales; por último algunos eran grandes estancieros sin ninguna participación política hasta el momento, como es el caso de Juan Manuel de Rosas.

Estos lideres debieron construir una figura que debía darles poder político y militar, algo que cada uno debió hacer a su manera.

La economía quedó debastada tras los años de campañas revolucionarias y consiguiente guerra civil. Los procesos productivos rurales y la actividad ganadera se vio despoblada de mano de obra por el reclutamiento constante para la guerra tanto de hombres libres y esclavos. A esto se le sumo una sequía en el territorio, provocando el aumento de los precios de los productos básicos. Esta crisis provocó revueltas en las provincias y más enfrentamientos pero ahora entre caudillos.

En septiembre de 1820 el ejército sanmartiniano avanzaba sobre las costas de Perú luego de haber liberado a Chile. Así comenzaba la etapa final del Plan Continental contra los realistas. Una década fue lo que duró el impulso revolucionario que nació en Buenos Aires y todo lo que ello implicó.

Para conocer más recomendamos:
Batalla de Cepeda (1820) – Artículo del portal EnciclopediadeHistoria.com
La batalla de Cepeda – Artículo del portal ElHistoriador.com
San Martín y la oposición a la guerra civil – Ibídem
1820: Batalla de Pavón – Artículo de Revista El Canillita

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