Home>RECOMENDADOS>1955: Perón renuncia a la presidencia
RECOMENDADOS UN DÍA COMO HOY

1955: Perón renuncia a la presidencia

¡Seguinos y compartí en tus redes!

La tensón entre la oposición y el Peronismo había llegado a su punto máximo. El bombardeo de junio, y luego las rebeliones militares en todo el país en septiembre, apoyada por partidos políticos y la Iglesia, fueron el punto de quiebre.

El antiperonismo del ’50

Hay que recalcar que el peronismo fue un gobierno que marcó la historia argentina hasta nuestros días. Los derechos que se otorgaron al sector trabajador, dio la oportunidad a una población postergada a crecer y desarrollarse, mientras que se ganó el rencor de los sectores más conservadores de la sociedad, entre ellos los empresarios y la Iglesia.

La oposición activa contra el gobierno de Perón recién comenzó a partir de 1951. Aparecieron grupos cívico-militares autodenominados «Comando Civiles» que tenían tareas de sabotaje, que aunque no hacían el daño que esperaban, fueron el primer síntoma de lo que sucedería un tiempo después.

Para 1955 la oposición no sólo estaba representada en sectores conservadores como la Iglesia y la derecha política y civil, incluso partidos de izquierda se habían sumado a este colectivo. Las ideas golpistas se habían propagado por todo el país y cabecillas del fuerzas armadas habían pasado a la clandestinidad al formar grupos destituyentes.

En junio de 1955, aviones de la Fuerza Naval, zurcaban y bombardeaban Plaza de Mayo, la misión: matar a Perón. Los aviones iban pintados con la «V» y una cruz arriba de esta, simbolizando «Cristo vence», un mensaje que también estaba escrito en las bombas que no detonaron, señal que parte de la Iglesia Católica apoyaba el golpe de Estado.

Los muertos ese día se contaron por cientos, hubo enfrentamientos en la calle entre las fuerzas destituyentes y la policía y el ejercito leal al pueblo. Perón sobrevivió al ataque pero eso era el principio del fin. En consecuencia, los militantes peronistas atacaron iglesias provocando. Peón para traer calma ofreció a la Iglesia reparar los daños y desplazar de su cargos a Ministros que eran conocidos públicamente por su posición anticatólica.

Golpe de septiembre

La tensión estaba en lo más alto y la oposición esperaba la orden para atacar. Desde Córdoba, el 16 de septiembre, se lazó el ataque. Quien dirigía la rebelión era el general Eduardo Lonardi. El primer objetivo, la toma de la Escuela de Infantería de Córdoba, tras casi ocho horas de combate lo lograron. Los insurrectos tomaron control de varias radioemisoras y comenzaban a difundir por el país proclamas golpistas.

Mientras tanto, las guarniciones cuyanas adhirieron al movimiento y otros alzamientos militares se reprodujeron en varias provincias. Incluso algunas fracasaron, como la comandada por el general Pedro Eugenio Aramburu en Curuzú Cuatiá, quien fue rodeado por tropas leales y obligado a huir.

La Marina, por entonces comandada por el almirante Isaac Rojas, se apostó, según lo convenido con sus colegas del Ejército, con varias naves bloqueando Buenos Aires y amenazando con volar los depósitos de combustible de La Plata y Dock Sud.

El levantamiento naval en Río Santiago fue duramente reprimido por tropas del Ejército y aviones de la Fuerza Aérea.

El golpe militar en marcha daba muestras de seriedad y coordinación, pero no lograba librarse plenamente de la resistencia de los sectores aliados. Incluso la acción de los Comandos Civiles, preparados para tomar las emisoras radiales de la Capital fueron eficazmente repelidos por la Policía Federal.

La situación se mantuvo con cierta indefinición en los siguientes dos días. El principal foco rebelde era el de Lonardi en Córdoba, razón por la cual los mandos leales a Perón proyectaron el llamado “Operativo Limpieza” para reprimirlo.

El giro inesperado

Tanto en Buenos Aires como en el interior del país los enfrentamientos iban en escalada. En Córdoba se había coordinado un operativo para desactivar la rebelión de Lonardi pero el 19 de septiembre por la mañana Perón presentó un escrito donde ofrecía su renuncia como presidente.

Esta carta pública pretendía que el derramamiento de sangre se detenga. El anuncio del presidente dejó sin fuerza de acción a sus fuerzas leales y en cambio alentó a los rebeldes.

La respuesta de la Marina fue tajante: si no mediaba una inmediata capitulación de Perón y sus fuerzas, los buques de guerra bombardearían la Capital Federal. Para el día 20 se convino una reunión entre los jefes de ambos bandos para dirimir una salida. En la reunión, realizada a bordo del crucero Argentina y con la presencia del almirante Rojas, se acordó la renuncia de Perón y todo su gabinete; que  Lonardi sería designado presidente provisional, y que todas las fuerzas regresarían a sus bases para esperar las órdenes del nuevo gobierno.

Para conocer más recomendamos:
La autodenominada Revolución Libertadora – Artículo del portal El Historiador
Memoria del 55 – Artículo del portal Página/12
El derrocamiento de Perón que cambió la Argentina – Artículo del portal Inforegión
La ominosa revolución de 1955 que derrocó al gobierno de Perón – Ibídem

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *