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UN DÍA COMO HOY

A 105 años del nuevo edificio del Teatro Vera

El 25 de mayo de 1913 se inauguró el nuevo edificio del Teatro Oficial Juan de Vera. Contó el acto inaugural con la presencia de las más altas autoridades provinciales.

El Coliseo correntino está ubicado en el mismo predio donde se construyó el edificio original, terreno adquirido el 11 de febrero de 1859 según la ‘Ley de ventas de tierras públicas’ en la que se autorizó su venta, donde se estableció que la recaudación se utilizaría “para la construcción de un teatro en la traza de la ciudad”.

En marzo de 1859 el señor José Fontenau y el agrimensor Manuel Villar, encararon los primeros trabajos; en principio, se eligió un terreno frente a la plaza 25 de Mayo. Posteriormente se edificó en el terreno que perteneció al Convento de Santo Domingo (donde actualmente se ubica el Teatro). La construcción se inició ese mismo año, y en las excavaciones de los cimientos encontraron la piedra fundamental del antiguo convento. Los trabajos se demoraron durante el año 1860 y parte de 1861. El 9 de julio de 1861 se inauguró el primer teatro con la obra “Borrascas del corazón” de Tomás Rodríguez Rubí y una pequeña pieza musical llamada “Una casa constitucional”, ambas representadas por la Sociedad de Artistas Dramáticos Españoles. Actuaron posteriormente en aquel teatro renombradas compañías que al hacerlo en Buenos Aires y Asunción del Paraguay, también incluían al Vera como parte de su gira. Así actuó en el año 1862 la Prima Donna Madame Deperrini, cantando arias de Gaetano Donizzetti. En el año 1906 autorizaron la enajenación del primitivo teatro y lo recaudado de su venta fue destinado a la construcción de un edificio nuevo. En 1907 fue demolido el antiguo edificio y en el mismo sitio se construyó de nuevo, tomando como base uno de los tres proyectos presentados por el arquitecto Atilio Locatti, el que fue modificado en obras por el arquitecto Carlos Milanesse, responsabilizándose al constructor Antonio Samela de la dirección de las obras civiles.

El 25 de mayo de 1913 inauguraron el edificio actual, con la ópera “Aída”, de Giuseppe Verdi, por la Compañía Opera Marranto. La concesión del Vera fue otorgada al señor Carlos María Dodero para su explotación por 25 años, con la condición de que terminara el edificio y lo pusiera en funcionamiento. Después se concedió también el uso, ocupación y explotación de la terraza-confitería anexa. Es un teatro concebido para el género lírico, y cumple diversas funciones como la de cinematógrafo. Los programas se conformaron de dos partes: la proyección de un filme y un intermedio musical o poético, el que en muchas de las obras estaba dedicado a damas de nuestra sociedad.

La construcción edilicia tuvo en cuenta principalmente la acústica; cuando el espectáculo público no requiere la conservación de la acústica y el clima correntino lo permite, dispositivos mecánicos corren la cúpula y la velada se desarrolla a cielo abierto. La cúpula corrediza, es una de las singularidades edilicias que se conservaron del diseño original del edificio.

 

LA ACTIVIDAD ARTÍSTICA

Desde su inauguración en el año 1913 han pasado por el Teatro Juan de Vera diversas y prestigiosas compañías como la de María Guerrero y Fernando de Mendoza –la más importante de las de habla hispana en ese momento-; la ya histórica de Pablo Podestá, con Orfilia Rico y Enrique de Rosas, la de Pagano Lucasse, encabezada por la gran Angelina Pagano, la de José Gómez (el gran intérprete de Ibsen); las compañías españolas Díaz Perdiguero de comedia y la Arce Barreta de zarzuelas y operetas, que visitaron con frecuencia la provincia.

En el escenario se presentaron grandes figuras del Colón de los años ‘50, los Títeres de Podreca, Los Niños Cantores de Viena, y el coro y orquesta de UTA, así como conjuntos teatrales, musicales y sinfónicos corales. La temporada 1978 alcanzó el nivel de mayor significación con la presentación de la más grande bailarina del Bolshoi, Maya Plisetskaya, acompañada por Nicolai Verdichev y Natalya Guerduchova; posteriormente lo hicieron los grandes bailarines Maximova y Vassiliev, o nuestras estrellas Olga Ferri, Liliana Belfiore, Silvia Bazilis, Maximiliano Guerra y Julio Bocca.  Además, los ballets de la Ópera de Kiev, de Dallas (EE UU), del Cáucaso, de Tahití, de Senegal, del Teatro Coreográfico de Nantes, entre otros de gran relevancia internacional.

Sus temporadas incluyeron producciones propias y elencos invitados en los géneros música, ballet, teatro y de espectáculos infantiles, además de las actividades de extensión cultural que abarcaban ciclos de cine y video, conciertos didácticos, visitas guiadas, cursos técnicos, conferencias y exposiciones en el hall. En los últimos años se logró mantener un promedio de 200 realizaciones anuales y de 40.000 concurrentes a sus actividades.

 

 EL TEATRO COLÓN EN BUENOS AIRES

El 25 de mayo de 1908, cinco años que el teatro correntino, se inauguraba el Teatro Colón con la representación de la ópera Aída de Giuseppe Verdi.

Este edificio reemplazó al antiguo Teatro Colón, erigido en la manzana que ocupa hoy el Banco Nación, frente a la Plaza de Mayo, que funcionó entre 1857 y 1888.

La construcción del nuevo edificio llevó alrededor de 20 años, siendo colocada su piedra fundacional el 25 de mayo de 1890, con la intención de inaugurarlo antes del 12 de octubre de 1892 en coincidencia con el cuarto centenario del descubrimiento de América.

El proyecto inicial fue del arquitecto Francesco Tamburini quien, a su muerte en 1891, fue continuado y modificado por su socio, el arquitecto Víctor Meano, autor del palacio del Congreso Nacional.

Las obras avanzaron hasta 1894, pero se estancaron luego por cuestiones financieras. En 1904, tras la muerte de Meano, el gobierno encargó al belga Jules Dormal que termine la obra. Dormal introdujo algunas modificaciones estructurales y dejó definitivamente impreso su sello en el estilo francés de la decoración.

La primera función en la sala principal del Teatro estuvo a cargo de la Gran Compañía Lírica Italiana, aunque con algunas dependencias del edificio inconclusas como el Salón Dorado y las marquesinas de hierro sobre las calles Libertad y Cerrito.

 

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