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NOTAS ESPECIALES UN DÍA COMO HOY

Aires de Revolución – La primera y única Junta de Gobierno del Perú

La historia de la independencia latinoamericana tiene cientos de acontecimientos que la reforzaron, la golpearon y la pusieron en duda muchas veces. En Perú sucedió lo último, un intento revolucionario que nació en el corazón del bastión Realista pero la Corona Española la aplastaría con toda su fuerza. El Alto Perú se convertía así en la fortaleza realista, lugar que Belgrano y San Martín atacarían despues por tierra y por mar.

Mientras en Europa los conflictos se acrecentaban al principio de 1800, en América se respiraban aires de Revolución. En todas las latitudes americanas, criollos y patriotas se reunían en pulperias o jaboneras a discutir de política e ideales. El momento se acercaba, las circunstancias planteaban un nuevo escenario. Desde México hasta el Río de Plata se producían revueltas, la más recordada fue el levantamiento de Tupác Amarú, que resonó en toda América.

La Primer Junta de Gobierno Peruana

En Lima, en el contexto de la región andina, dilemas similares tuvieron que confrontar las Juntas que se establecieron en 1809, con el añadido que estas Juntas se establecieron en aquellos lugares, Quito y Charcas, que no tuvieron representación ante la Junta Central ¿Se trató de una simple coartada para reclamar ese reconocimiento? En Quito, para empezar, el 10 de agosto de 1809 se estableció la primera Junta, de brevísima duración, lo que no impidió que la historiografía nacionalista calificara a la acción de los notables quiteños como la primera acción por la independencia de España. La suya, emprendida en nombre del “rey, la religión y la patria”, prescindió de la participación popular y tuvo la oposición de Guayaquil, Cuenca, Pasto y Popayán. Dos meses más tarde esta Junta fue disuelta por la acción de las tropas realistas enviadas desde Santafé y Lima. La represión contra los actores de la primera Junta permitió el establecimiento de una nueva, el 22 de septiembre de 1810, bajo la conducción del obispo José Cuero y Caicedo. Y si bien se mantuvo hasta 1812, fue igualmente derrotada. Hasta Pichincha, Quito será de nuevo un inexpugnable bastión realista (Bustos, 2007:4).

Que hayan sido reprimidas militarmente en nombre del rey, pese a que paradójicamente insurgieron también en su nombre, más allá de la retórica, como reconoce Bustos (2008:3), subraya la condición colonial de esta parte de los reino de España.

¿Las Juntas eran Representativas?

El 16 de julio de 1809, un mes antes que Quito, se había establecido una Junta de gobierno en La Paz. Si bien tuvo igualmente una duración efímera, su composición fue distinta de la de Quito. En esta última, como escribe O’Phelan (1988:67), la participación de la nobleza fue dominante, mientras que ese no fue el caso en La Paz. No obstante, en uno como en otro caso, la prescindencia de la población nativa fue completa, pese a estar ubicadas ambas ciudades en el corazón de los Andes. La única diferencia fue que la Junta Tuitiva de la Paz decretó la supresión de los cacigazgos indígenas y su reemplazo por representantes por fuera de la nobleza tradicional, con lo cual se buscaba el descabezamiento de las jefaturas étnicas. Aún más, estas medidas fortalecían el Cabildo indígena cuyas autoridades, a diferencia de los caciques, estaban supeditados a las autoridades locales y dotados ´solo con una autoridad temporal ( O’Pheman, 1988:77)

La excepción: Lima

En contraste con los virreinatos del Río de la Plata y de Nueva España, o de las capitánias generales como Quito, Venezuela y Chile, el Perú fue inmune a las turbulencias políticas de los inicios del siglo XIX. Esta excepcionalidad no tuvo que ver con el respaldo externo, sino que fue el resultado de dos fuerzas convergentes. La primera tiene que ver con la brutalidad y la eficacia de la represión de la rebelión de Tupac Amaru en 1780, y el temor que suscitó en la población criolla y peninsular la más mínima posibilidad de una movilización indígena independiente. La segunda fue el resultado de la política implementada por el virrey José Fernando de Abascal, quien gobernó el Perú entre julio de 1808 y el 7 de julio de 1816, los años mismos de las turbulencias, luego de haber servido en el ejército en Puerto Rico en 1767, en Montevideo en 1776, en Santo Domingo en 1781, como lugarteniente del gobernador de Cuba en 1797, y como presidente de la Audiencia de Guadalajara  entre 1799 y 1804 (Hamnett, 2008:8) Había sido nombrado virrey del Río de la Plata, cargo que no llegó a ejercer porque en la travesía su barco fue capturado por los ingleses y Abascal conducido a Lisboa como prisionero. Su liberación coincidió con su nombramiento como virrey del Perú (Peralta, 2002:21).

Para implementar su política contó con la colaboración de americanos o de peninsulares con una larga residencia en America , como lo ejemplifica el caso de José Manuel de Goyeneche, comandante del ejército del Alto Perú, quien hacia parte de una red familiar que incluían un hermano como oidor del Cuzco y otro como obispo de Arequipa. Además, la creación del regimiento de tres batallones “Voluntarios Distinguidos de la Concordia Española del Perú” el 30 de mayo de 1811, para enfrentar la rebelión de Buenos Aires, lo hizo con el propósito de unir los intereses del gobierno y los de la nobleza peruana, dando de esta manera satisfacción a la petición del Cabildo de contar con una milicia donde se ubicaran los notables (Peralta, 2002:115).

El endurecimiento de las políticas tomadas en Lima pretendían defender las minas de Potosí, principal fuente de recursos explotada por los españoles, a costa de las vidas de los pueblos originarios. Además la producción continua de plata le daba al Alto Perú la capacidad de solventar los gastos de mantener un ejército y asegurar los territorios que trataban de levantarse contra la Corona.

Para conocer más:
Bicentenarios.es – Comisión Nacional para la Conmemoración de los bicentenarios de las Independencias de las Repúblicas iberoamericanas.

2 thoughts on “Aires de Revolución – La primera y única Junta de Gobierno del Perú

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