Home>VIDEOTECA>Batalla de San Carlos “El Callejón de las Bombas”
VIDEOTECA

Batalla de San Carlos “El Callejón de las Bombas”

Al anochecer del 20 de mayo, 12.000 soldados argentinos sabían que el ataque británico era inminente, pues durante los dos días anteriores ya venían observando numerosas detecciones en el radar y un fuerte incremento de la actividad enemiga.

Por la mañana el Secretario General de la ONU Javier Pérez de Cuéllar reconoció el fracaso de sus gestiones en favor de la paz. Una propuesta peruana fue también rechazada. Alrededor de ellos, la práctica totalidad de la Royal Navy: más de 120 buques, 33 de ellos navíos de guerra de primera línea, con varios miles de soldados profesionales y de élite preparándose para el desembarco.

Los submarinos británicos eran ya completamente dueños de todas las aguas alrededor de las Malvinas, por lo que la flota argentina permaneció en puerto. No obstante aun contra una superioridad tecnológica y militar abrumadora, la guarnición de las Malvinas y la Fuerza Aérea Argentina se prepararon para la defensa.

Durante la noche del 20 de mayo la operación Sutton, dirigida por el contraalmirante Woodward y el comodoro Clapp, se puso en marcha. Diecinueve buques de la Marina Real (el transatlántico Canberra, los buques de asalto Fearless e Intrepid; los de desembarco Sir Percival, Sir Tristram, Sir Geraint, Sir Galahad y Sir Lancelot; los de apoyo logístico Europic Ferry, Norland, Fort Austin y Stromness; escoltados por el destructor HMS Antrim y las fragatas HMS Ardent, HMS Argonaut, HMS Brilliant, HMS Broadsword, HMS Yarmouth y HMS Antelope) se derramaron por el estrecho de San Carlos.

Apenas media hora después, la Fuerza Aérea Argentina quitaba los calzos a sus aviones para responder con una serie de ataques de excepcional arrojo que rebautizarían al estrecho de San Carlos como «el callejón de las bombas». Woodward y Clapp esperaban alguna clase de reacción argentina, pero para lo que no estaban preparados, según demostraron los acontecimientos, fue para las furiosas oleadas de ataques aéreos que les llovieron encima durante las siguientes cinco horas.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *