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LA SINGULARIDAD HISTÓRICA

Brasil: los lápices siguen escribiendo…

La gestión de Bolsonaro en Brasil arremete contra la educación pública y autoriza a las fuerzas militares a irrumpir en las aulas de escuelas y universidades. Además de la desinversión y la demonización de los movimientos estudiantiles, el gobierno de Brasil lleva adelante medidas para precarizar el trabajo. Para el 13 de agosto, una nueva marcha se hará sentir en todo el país.

Autor: Martín Sáz

Mirando el panorama

Aún no se cumple ni un año de la toma del poder de Bolsonaro en Brasil y las voces que lo aclamaban se acallan de a poco y se siente más el disgusto de los sectores populares, los estudiantes y los trabajadores. Es que las políticas económicas del nuevo presidente están transformando a Brasil en un Estado policial, donde las fuerzas armadas están autorizadas a entrar a escuelas y universidades sin previo aviso. Los sindicatos son golpeados con un proyecto de reforma laboral, que busca flexibilizar el empleo y dejar de lado las conquistas sociales de los trabajadores. Por otro lado los jubilados del país han visto como esta reforma afecta a su pensión y pone en riesgo la calidad de vida de las personas prontas a jubilarse.

Esta situación que vulnera a una parte de la población de Brasil se reflejó en las protestas que explotan en distintos puntos del territorio, una escalada que convocó en mayo a miles de estudiantes, investigadores, profesores y becarios de diferentes sectores educativos. La situación no da para más, pues el gobierno ha reducido el presupuesto federal destinado a la educación pública en casi un 30%, estamos hablando de una suma de casi 1300 millones de dólares. Representantes del sector educativo afirman que el impacto inmediato será la baja en las investigaciones y la desaparición de carreras universitarias, a largo plazo la infraestructura de los edificios quedaría en tal descuido que tanto universidades como escuelas públicas cerrarían.

La precarización de la educación pública provocará una baja en la calidad de vida de las personas, pues solo quienes puedan pagar su educación accederán a mejores trabajos y condiciones sociales, formándose así una élite educativa.

¡No se banca más!

Weintraub, Ministro de Educación de Brasil de la gestión Bolsonaro, cree que es necesario acabar con el “marxismo cultural” en la educación. Él fue quien anunció el recorte en el presupuesto educativo, provocando protestas masivas a lo largo del país. En primera instancia, el corte se limitaba a tres universidades: la de Brasilia, la Federal Fluminense y la Federal de Bahía. Los motivos alegados por el ministro eran el “bajo rendimiento” y la balbúrdia, o sea, el relajo. Insinuó que estas instituciones “deben de tener dinero de sobra para hacer eventos ridículos”. Rápidamente los estudiantes entendieron que los motivos reales eran ideológicos.

Tras una gran polémica, el 30 de abril el Ministerio de Educación anunció que el corte se extendería a todas las universidades federales. El 9 de abril, en una live de Facebook al lado de Bolsonaro, Weintraub trató de explicar los recortes con chocolatines. Colocó cien de estos en la mesa y dijo que lo único que pedía era separar tres y medio (uno incluso lo abrió y cortó al medio) y dejarlos para comer después de septiembre.

El colmo: mientras el ministro guardaba algunos chocolates en una bolsa, Bolsonaro le dijo entre risas: “¿Se piensa que se va a llevar los chocolates?, 30 por ciento queda confiscado aquí”. Los estudiantes –junto con sindicatos, partidos y movimientos populares– reaccionaron al manifestarse todo el país el 15 de mayo. Fiel a su estilo, y acorde a su amateurismo, el presidente envió un mensaje desde Dallas, Estados Unidos: “Es natural, pero la mayoría de los manifestantes son militantes. Si les preguntás la fórmula del agua, no la saben, no saben nada. Son unos idiotas útiles que están siendo utilizados como masa de maniobra de una minoría experta que compone el núcleo de las universidades federales en Brasil”.

Cuando un jubilado es un gasto…

En coordinación a los ajustes en educación, el gobierno de Brasil presentó en julio un proyecto de reforma jubilatoria, que afectará a toda la población. La Plenaria de la Cámara de Diputados aprobó en la primera ronda, por 379 votos contra 131, el texto básico de la reforma de la Seguridad Social (PEC 6/19).

Este proyecto propone la edad mínima para las jubilaciones de 65 años para los hombres y 62 para las mujeres, y una contribución mínima de 15 años, en un país donde la expectativa de vida no supera los 65 años. Además se endurecen los requisitos para acceder a la jubilación, afectando a la población más pobre. Esto implicaría un “ahorro” de 251.000 millones de dólares en diez años para el Estado.

El proyecto también garantiza a los miembros de las fuerzas armadas el salario que recibieron al final de sus carreras, y creó un nivel jerárquico adicional para beneficiarlos. Los jueces y fiscales también tendrán garantizados sus salarios actuales. Si esto lo sumamos a la desinversión en educación, nos hace pensar en un escenario donde las personas verán más factible pertenecer a una fuerza del Estado en detrimento de su propia educación.

La precarización del haber jubilatorio será una de las consignas a reclamar en el paro general del 13 de agosto próximo.

Mientras tanto en la región las políticas de Bolsonaro impactan directamente. La probación de esta reforma y los recortes presupuestarios servirán de apoyo para introducir estas temáticas en la agenda políticas de Argentina o Chile, quienes poseen gobierno de características similares.

¿Para quién es el “ahorro” si se perjudica a las generaciones futuras con estas políticas? ¿Quienes realmente se benefician con estas implementaciones? ¿Qué intereses se ocultan y cuales otros se muestras de forma alevosa? Pensar en política no debe reducirse a los colores partidiarios de tal o cual persona, sino al bienestar de todo un pueblo, donde los ciudadanos se hagan escuchar y reclamen a sus gobernantes acciones de verdadero cambio, uno que no deje a nadie atrás.

Para conocer más recomendamos:
Brasil – El desgaste. La crisis prematura del gobierno Bolsonaro. [Marcelo Aguilar] – Articulo del sitio Correspondencia de Prensa
Brasil: la Cámara de Diputados da un nuevo paso para aprobar la reforma jubilatoria – Artículo del sitio La Izquierda Diario
Brasil: Diputados aprobó el texto básico de la Reforma Previsional – Artículo del portal Cba24n
Estudiantes brasileños siguen desafiando a Bolsonaro – Artículo del portal ALAINET

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