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Chamameceros de tradición

El chamamé representa un colectivo que sobrepasa las fronteras de nuestra provincia y país. En esta nota les contamos la historia de dos personajes importantes de nuestra tierra.

Recuperado de Revista El Canillita- edición impresa 2014

Este mes se recuerda el Día del Chamamé en homenaje a la principal figura de la música litoraleña. EL CANILLITA te cuenta los orígenes de nuestra música y la historia de dos chamameceros de tradición: Cocomarola y Miqueri.

Los orígenes del chamamé son difusos. Algunos estudiosos sostienen que se trata de la evolución de la polka correntina, una composición musical inspirada por los inmigrantes. Sin embargo en los últimos años fue cobrando fuerza la versión que indica que el chamamé formaba parte central de la cultura guaraní. Según esta corriente, el chamamé era una modalidad de “rezo-danza” de los guaraníes, que con el ingreso de los jesuitas en la región fue transformándose en una danza de recreación.

Tampoco hay certezas sobre el significado de la palabra “chamamé”. Los investigadores coinciden en que se trata de un vocablo guaraní, sin embargo no comparten el significado. Hay dos versiones. La primera, ratificada por el profesor Juan de Bianchetti, sostiene que “chamamé” es la deformación de varios vocablos que dan como significado: “Doy sombra a menudo”. Esto a su vez, se interpreta como “enramada”. La segunda versión que tiene el aval de Pocho Roch asegura que chamamé significa: “Estoy en la lluvia con el alma mía”. Una acepción que se puede vincular con las danzas rituales de los guaraníes.

Más allá de su origen o del significado que cada uno le quiera dar, el chamamé es la música central de la cultura de nuestra provincia. Forma parte de nuestra identidad. Para homenajear a eso que somos, te contamos la historia de chamameceros de tradición: Mario del Tránsito Cocomarola y Salvador Miqueri.

COCOMAROLA

Mario del Tránsito Cocomarola falleció el 19 de septiembre de 1974 a los 56 años. Era un hombre aún joven, en su época de esplendor, pero que ya se había convertido en mito. “El Taita”, como le decían,
había logrado poner a la música litoraleña en la cúspide del folclore nacional. ¿Querés conocerlo mejor?

Tránsito nació en San Cosme el 15 de agosto de 1918. Fue el cuarto hijo de Felipe Cocomarola, un inmigrante italiano y de María Vicenta Aquino. En ese hogar, desde niño comenzó a manipular un acordeón y así a vincularse con los ritmos del Litoral.

Antes de los 13 años quedó huérfano de padre y comenzó a ganarse la vida tocando en bares y tabernas de poca monta donde tenía que disfrazarse para parecer mayor. Esos difíciles inicios, sumado a todo lo que veía en sus pagos fueron de inspiración para sus hermosas composiciones.

En la década del 30 formó parte de numerosos grupos chamameceros, ejecutando cada vez con mayor precisión y talento el acordeón y el bandoneón, dos instrumentos esenciales para la música del Litoral. Cuando el chamamé empezó a popularizarse en Buenos Aires, gracias a la migración de miles de correntinos y chaqueños; Cocomarola se trasladó a la capital del país. Allí comenzó a grabar con la disquera Odeón y se transformó en un suceso nacional. En 30 años, grabó más de 600 temas, la gran mayoría de los cuales había escrito él.

A lo largo de su trayectoria tuvo importantes compañeros de ruta, músicos extraordinarios, pero fue con el dúo Vera-Lucero (integrado por Salvador Miqueri y Eustaquio Vera) que alcanzó la cúspide de su carrera. Juntos grabaron unos 20 temas. Todos fueron un éxito en su tiempo y un clásico en la actualidad.

Justo cuando alcanzaba una notoriedad nacional, falleció de manera imprevista. Los correntinos dispersos por todo el mundo lloraron su partida el 19 de septiembre de 1974.

MIQUERI

Salvador Miqueri falleció el 20 de agosto, cuando estaba cerca de cumplir los 87 años. Fue uno de los poetas más populares de la historia correntina. Sus letras calaron hondo en el corazón de la gente, por su sencillez y por abordar la vida cotidiana y sus desamores.Este músico y poeta ocupa un lugar de relevancia entre los chamameceros tradicionales de Corrientes, ya que toda su vida se dedicó a defender el “auténtico” chamamé.

Salvador nació el 15 de diciembre de 1926 en Mburucuyá. Desde muy pequeño comenzó a vincularse con la música del litoral a través de la armónica y la guitarra. A los 20 años debutó con el Trío Pasionaria. Entonces, compartía sus noches de musiquero con sus días de maestro. Para que una vida no interfiera con la otra adoptó un apodo: “Argentino Lucero”. Con ese nombre, jamás dejó de trabajar.

A lo largo de seis décadas formó parte de importantes agrupaciones chamameceras pero su compañero casi inseparable fue Eustaquio Vera, con quien formó el dúo Vera-Lucero, hace pocas semanas, falleció y por eso EL CANILLITA lo recuerda en el firmamento de los grandes músicos populares.

 

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