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MUNDO CURIOSO

¿Cómo se reforzaba nuestro sistema inmune en el pasado?

Algo que es una constante en la historia de la humanidad es la pelea contra enfermedades de todo tipo. Los médicos durante siglos buscaron formas de que las personas no mueran enfermas. Hoy en tiempo de pandemia te contamos como enfrentabamos enfermedades del pasado.

Los primeros intentos registrados de inducir inmunidad de manera deliberada los llevaron a cabo los chinos y los turcos en el siglo XV. Pretendían prevenir la viruela, una enfermedad que es letal en alrededor de 30% de los casos y que deja a los sobrevivientes desfigurados de por vida. Los informes sugieren que las costras secas dejadas por las pústulas de la viruela se inhalaban por las narinas o se insertaban en pequeños cortes de la piel (una técnica que se conoce como variolación).

En 1718, lady Mary Wortley Montagu, la esposa del embajador británico en Constantinopla, observó los efectos positivos de la variolación en la población nativa y practicó la técnica en sus hijos.

En 1798, el médico inglés Edward Jenner dio un paso gigantesco en el desarrollo deliberado de inmunidad. Intrigado por el hecho de que las niñeras que habían contraído la pústula vacuna o pústula mamaria de la vaca (una enfermedad leve) quedaban inmunes a la viruela, que es una afección deformante y con frecuencia letal, Jenner razonó que al introducir el líquido de una pústula vacuna en una persona (es decir, el método de inoculación) podría protegérsele de la viruela.

Edward Jenner llevando a cabo la primera vacunación a James Phillips, el 14 de mayo de 1876.

A fin de verificar esta idea, inoculó a un niño de ocho años de edad con líquido de una pústula vacuna y luego lo infectó de manera intencional con viruela. Como lo esperaba, el niño no presentó la enfermedad. La técnica de Jenner de inoculación con pústula vacuna para proteger contra la viruela se difundió con rapidez en toda Europa. Sin embargo, transcurrieron unos 100 años antes que se aplicara este método a otras enfermedades.

Como sucede con tanta frecuencia en la ciencia, la casualidad combinada con la observación perspicaz condujo al siguiente adelanto importante en inmunología, la introducción de la inmunidad al cólera. Louis Pasteur tuvo éxito en el cultivo de la bacteria que al parecer causaba el cólera de las gallinas, y confirmó la participación de este microorganismo cuando los pollos inyectados con la bacteria cultivada murieron por el trastorno. Después de regresar de unas vacaciones de verano, inyectó algunos pollos con un cultivo viejo. Los animales enfermaron pero, para sorpresa suya, se recuperaron.

Louis Pasteur en su laboratorio

A continuación, Pasteur desarrolló un cultivo nuevo de la bacteria con la intención de inyectarla en algunos pollos nuevos. No obstante, según cuenta la historia, su abastecimiento de pollos era limitado y, por esa razón, utilizó los pollos inyectados con anterioridad. Una vez más, para su sorpresa, los pollos estaban del todo protegidos contra la enfermedad. Pasteur conjeturó y demostró que el envejecimiento había debilitado la virulencia del agente patógeno y que esta cepa atenuada podría administrarse para conferir protección contra el padecimiento.

Denominó a esta cepa atenuada vacuna (del latín vacca, que significa vaca), en honor del trabajo de Jenner con la inoculación de pústula vacuna.

Fuente: Inmunología de Kubi
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