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NOTAS ESPECIALES

Denuncian retrocesos en las políticas de Memoria, Verdad y Justicia

Organismos de Derechos Humanos se congregaron en Plaza de Mayo para conmemorar los 41 años del golpe de Estado que el 24 de marzo de 1976 instauró la última dictadura cívico militar que gobernó Argentina, en una multitudinaria concentración durante la cual se conjugaron el homenaje a las víctimas del terrorismo de Estado y las críticas al Gobierno nacional.

En el acto central que comenzó a las 16, referentes de distintos organismos de derechos humanos, entre los que se destacan Madres Línea Fundadora, HIJOS y Abuelas de Plaza de Mayo, leyeron un documento en el que se marcaron “retrocesos” en cuanto a las políticas de Memoria, Verdad y Justicia.

En el texto que diversos integrantes de organismo leyeron por partes se sindicó a “los comandantes de las juntas militares, a los grupos económicos, la cúpula de la Iglesia Católica, la corporación judicial y la embajada de Estados Unidos como responsables del genocidio sufrido por el pueblo argentino”.

“Miles de detenidos desaparecidos, torturas, centros clandestinos de detención, censura, pobreza programada y el exilio fueron las consecuencias del terrorismo de Estado. Por eso hoy, venimos a denunciar los retrocesos en materia de derechos humanos que lleva adelante el gobierno de (Mauricio) Macri. La cifra de los 30.000 no puede ponerse en duda desde el Estado”, sostuvieron los organismos, al tiempo que se fustigó el discurso “negacionista de los funcionarios” del Poder Ejecutivo.

Además, se recordó el rol de las corporaciones económicas durante “el genocidio planificado”, y se pidió que los juicios de lesa humanidad se extiendan a “los cómplices civiles del genocidio”.

El extenso escrito reivindicó también el rol de las Madres de Plaza de Mayo en la denuncia del “régimen genocida” que gobernó Argentina entre 1976 y 1983, cuando “ellas empezaron a caminar pidiendo justicia”.

“En todas las plazas del país homenajeamos las luchas de los 30.000 desaparecidos. En tiempos en los que se pretende reeditar los discursos del ‘no te metás’. El gobierno de Mauricio Macri continúa con el plan económico de (José Alfredo) Martínez de Hoz», agrega.

En el acto central de conmemoración del último golpe de Estado ocurrido en Argentina se pidió además la libertad de la dirigente social Milagro Sala, detenida en Jujuy desde enero de 2016, y se repudiaron los intentos de remover a la procuradora general Alejandra Gils Carbó.

“A 41 años después del Golpe, han reinstalado el plan de exclusión y los trabajadores son los principales perjudicados porque los despidos se cuentan de a miles y quieren que vuelvan los tiempos de flexibilización laboral”, se agregó.

En tanto, una multitud diversa y ruidosa copaba hoy la Plaza de Mayo en evocación del 24 de marzo de 1976 y «para que no se repita», portando los rostros en blanco y negro de los desaparecidos y los símbolos del pasado y del presente.

«Vine con mi novia y dos amigos. No somos militantes pero tenemos memoria y nos parece que todos los argentinos tenemos que saber lo que pasó para que no se repita», dice mientras ceba mate con alguna dificultad por la multitud que lo rodea.

Asimismo, la titular de la Asociación Madres de Plaza de Mayo, Hebe de Bonafini, afirmó hoy que esa entidad «no puede callarse y no tiene nada que negociar» al pronunciar un discurso diferenciado, durante la desconcentración del acto oficial de los organismos de derechos humanos, a 41 años del golpe de Estado.

«No podemos callarnos y negociar con este Gobierno que está en contra del pueblo. No estamos separados de nuestros hijos, de los niños que pasan hambre y las injusticias que se cometen todos los días», señaló Bonafini desde un palco ubicado en Bolívar y Av. de Mayo, cerca del Cabildo.

Además, se reconoció como «fanática de la política», y aseguró que las Madres siempre lucharán «como leonas para no tener que negociar», en una clara alusión a la titular de Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto, que días atrás se reunió con la gobernadora, María Eugenia Vidal, hecho por el cual fue criticada por Bonafini.

«Vinimos a las 6 de la mañana a pegar las siluetas. ¿Saben por qué lo hicimos? Es porque queremos que nuestros hijos piensen en ustedes», puntualizó la dirigente mientras sus seguidores, al pie del pequeño palco, entonaban la consigna «Madres de la Plaza/ el pueblo las abraza».

La marcha contó con la presencia de destacados dirigentes del kirchnerismo como el principal referente de la agrupación La Cámpora y diputado nacional por Santa Cruz, Máximo Kirchner; el ex canciller y actual parlamentario del Mercosur, Jorge Taiana; el ex ministro de Educación, Daniel Filmus; el dirigente sindical Víctor Santamaría, la diputada Anabel Fernández Sagasti; y el ex intendente de Morón, Martín Sabbatella.

En cuanto a las presencias de los dirigentes de la izquierda se destacaron el diputado nacional por el Partido Obrero Néstor Pitrola y su compañero de interbloque en la cámara baja, Juan Giordano.

En tanto que la diputada nacional y nieta recuperada Victoria Donda y el ex legislador Jorge Ceballos estuvieron en representación de la Agrupación Libres del Sur.

La Plaza de Mayo estuvo copada por banderas de agrupaciones políticas y de derechos humanos, que exhibieron sus diferencias a pesar de lo convocante de la fecha, pero también asistieron a la marcha grupos de familias, amigos y jóvenes que se acercaron sin identificaciones partidarias

Algunos mezclados con las columnas partidarias, pero muchos otros ubicados en calles laterales o recorriendo la multitud, los grupos familiares y de amigos fueron una constante en la tarde.

Llegados desde el barrio porteño de Boedo, Rosaura y Daniel se protegían del sol en una vereda, junto a su bebe. «En los últimos años, las marchas venían siendo de reivindicación de los juicios y tenían un toque de alegría.

«Nosotros vinimos por la nuestra y nos encontramos con un montón de gente que está en la misma. Ojalá que él (por su hijo) pueda ver que esto es parte de una lucha pacífica, solidaria y transformadora», completó Daniel.

La calle San Martín era un incesante ir y venir de familias y jóvenes. Apoyada contra una pared y acompañada por una amiga, Celina, de San Isidro, afirmó que «hay que pronunciarse más que nunca porque con esta nueva gestión hay planteos que tienden a relativizar lo que pasó, a instalar debates que ya están dejados de lado».

Mientras los mensajes en el escenario principal se sucedían, la multitudinaria convocatoria de la marcha se evidenciaba en las calles aledañas a la Plaza, pobladas de familias que emprendían el regreso a sus casas después de haber participado de la jornada.

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