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Día de la Soberanía Nacional

La historia argentina tiene momentos donde se defendieron ideales hasta las últimas consecuencias. Incluso esa búsqueda por un mundo mejor impulsaron a las más grandes gestas. Conozcan que pasó en este ocasión.

Recuperado de la edición de noviembre de 2014 de Revista El Canillita

La Batalla de la Vuelta de Obligado es una de las controversias de nuestra historia como país. Si bien en la actualidad la fecha de esa contienda es celebrada como el Día de la Soberanía Nacional, aún persiste la controversia en nuestra región respecto al papel de Corrientes y otras provincias en la lucha por la identidad nacional. Para intentar explicar este evento y las diferentes posturas que lo rodean, desde EL CANILLITA queremos contarte sus causas y consecuencias.

CONFEDERACIÓN ARGENTINA

Para 1845, el general Juan Manuel de Rosas era el responsable de las Relaciones Exteriores de la Confederación Argentina. El 20 de noviembre de ese año, tuvo lugar el enfrentamiento con fuerzas anglofrancesas conocido como la Vuelta de Obligado, cerca de San Pedro.

La escuadra anglofrancesa intentaba obtener la libre navegación del río Paraná para auxiliar a Corrientes, provincia opositora al gobierno de Rosas. Esto permitiría que la sitiada Montevideo pudiera comerciar tanto con Paraguay como con las provincias del litoral.

El encargado de la defensa del territorio nacional fue el general Lucio N. Mansilla, quien tendió de costa a costa barcos “acorderados” sujetos por cadenas. La escuadra invasora contaba con fuerzas muy superiores a las locales. A pesar de la heróica resistencia de Mansilla y sus fuerzas, la flota extranjera rompió las cadenas y se adentró en el Río Paraná.

LA BATALLA

La precaria defensa argentina estaba armada según el ingenio criollo. Tres enormes cadenas atravesaban el imponente Paraná de costa a costa sostenidas en 24 barquitos, diez de ellos cargados de explosivos. Detrás de todo el dispositivo, esperaba a la flota más poderosa del mundo una goleta nacional.

Aquella mañana el general Lucio N. Mansilla, cuñado de Rosas y padre del escritor Lucio Víctor, arengó a las tropas: “¡Vedlos, camaradas, allí los tenéis! Considerad el tamaño del insulto que vienen haciendo a la soberanía de nuestra Patria, al navegar las aguas de un río que corre por el territorio de nuestra República, sin más título que la fuerza con que se creen poderosos. ¡Pero se engañan esos miserables, aquí no lo serán! Tremole el pabellón azul y blanco y muramos todos antes que verlo bajar de donde flamea”.

Mientras las fanfarrias todavía tocaban las estrofas del himno, desde las barrancas del Paraná las baterías abrieron fuego sobre el enemigo. La lucha, claramente desigual, duró varias horas hasta que por la tarde la flota francoinglesa desembarcó y se apoderó de las baterías. La escuadra invasora pudo cortar las cadenas y continuar su viaje hacia el norte.

En la acción murieron doscientos cincuenta argentinos y medio centenar de europeos.

CONSECUENCIAS

De modo que la victoria anglofrancesa resultó pírrica: tanto la decisión de las fuerzas defensoras, como las complicaciones que imponía el sinuoso cauce del Paraná a la navegación, hacían excesivamente costoso intentar nuevamente la navegación del mismo en contra de la voluntad del gobierno argentino. La batalla tuvo gran difusión en toda América.

Chile y Brasil cambiaron sus sentimientos (que hasta entonces habían sido hostiles a Rosas) y se volcaron, momentáneamente, a la causa de la Confederación. Entonces, esta batalla – pese a ser una derrota táctica – dio como resultado la victoria diplomática y militar de la Confederación Argentina, debido al alto costo que demandó la operación.

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