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UN DÍA COMO HOY

Día mundial de las viudas

La Asamblea General de Naciones Unidas decidió darle reconocimiento a quienes sufren una perdida tan grande, una que conlleva no sólo dolor emocional, en algunos casos un desplazamiento social por el simple hecho de enviudar.

El primer Día Internacional de las Viudas fue celebrado el 23 de junio de 2011 para dar un reconocimiento especial a la difícil situación de las viudas y sus hijos, a fin de restituir sus derechos y mitigar la pobreza.

En diciembre de 2010, la Asamblea General, en virtud de la resolución A/RES/65/189, proclamó el 23 de junio como Día Internacional de las Viudas. La Asamblea General decide observar el Día Internacional de las Viudas el 23 de junio de cada año con efecto a partir de 2011 y exhorta a los Estados Miembros, el sistema de las Naciones Unidas y otras organizaciones internacionales y regionales que, en el marco de sus respectivos mandatos, presten especial atención a la situación de las viudas y sus hijos.

En el mundo hay unos 259 millones de viudas, casi la mitad de ellas viven en la pobreza y, con frecuencia, son estigmatizadas por sus familias y sus comunidades. Muchas viudas son discriminadas por razón de su edad y género. Algunas de ellas llevan una vida marcada por los abusos físicos y sexuales.

Las viudas de más edad suelen tener pocos activos económicos, después de una vida de trabajo arduo pero no remunerado, y sus pensiones, incluso en los países desarrollados, pueden llegar a ser inferiores en un 40% a las de los hombres.

Las viudas más jóvenes tienen que afrontar otros problemas ya que son cabezas de familia responsables del cuidado de sus hijos pero tienen oportunidades económicas muy limitadas.

La Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, con su promesa de no dejar a nadie atrás, tiene un significado especial para las viudas, que se encuentran entre las personas más marginadas y aisladas.

En los lugares en los que la posición de la viuda está ligada a la del marido, es probable que la mujer se sienta de repente excluida y aislada. El matrimonio, tanto si lo desea como si no, puede ser la única manera de que una viuda recupere su puesto en la sociedad.

En los países sumidos en conflictos, las mujeres enviudan a menudo cuando son jóvenes y deben asumir la ardua labor de atender a sus hijos entre combates y desplazamientos sin ayuda ni apoyo.

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