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Dos fechas para el Milagro de la Cruz

Hay versiones que indican que el fortín en cercanías a la playa Arazaty estaba instalado al menos tres años antes de la fundación y el milagro de la cruz habría ocurrido en ese período.

Desde hace años existe la polémica sobre los dos hechos que son la base del origen de nuestra ciudad: la fundación de Corrientes y el Milagro de la Cruz.

La historia oficial indica que la ciudad nació el 3 de abril de 1588 y que el suceso de la cruz de urunday que no se quemó ocurrió pocos días después, aunque no hay registros de esto último.

Pero hay otra versión que señala que al menos tres años antes de la fundación oficial por parte de Juan Torres de Vera y Aragón, ya se erigía un fuerte y que durante ese período habría ocurrido el intento de quema de la cruz.

Uno de los primeros en divisar las costas correntinas y advertir sobre las siete puntas no fue Juan Torres de Vera y Aragón, sino el viajero veneciano, al servicio de la Corona Española, Sebastián Caboto que exploró los ríos Paraná, Paraguay y Bermejo en 1528, exactamente 60 años antes de la fundación de Corrientes. Inclusive fue recibido y permaneció un mes conviviendo en una parcialidad guaraní en los caseríos del cacique Yaguarón, en cercanías a Itatí.

Esto lo relata muy bien el cantautor chamamecero, gran estudioso de la cultura guaraní, nacido en Itatí, Gonzalo del Corazón de Jesús “Pocho” Roch, en su libro “Viaje de Caboto al Yaguarí itatiano”.

Desde ese momento, ya se tenía un amplio conocimiento de estas costas, al punto tal que se afirma que la Ciudad de Vera ya existía en 1575. Y que tres años antes de la fundación oficial por parte de Juan Torres de Vera y Aragón, en 1588, se había levantado un fortín, al que los españoles llamaban pucará (palabra de origen quechua que denominaba a una pequeña fortificación que servían como defensa durante una guerra).

Tras un estudio repasando a los historiadores clásicos de Corrientes, Pocho Roch afirma que durante ese período de tiempo fue que se habría producido el Milagro de la Cruz y no después de la fundación.

Para ello recurrió a lo investigado y analizado por Hernán Félix Gómez, quien cita textualmente: “La hipótesis de que la exploración de Alonso de Vera y Aragón (El Tupí – sobrino de Juan Torres de Vera y Aragón), pudo datar de 1585, tiene en su apoyo un valioso documento, que es el bando producido el 17 de enero de 1815, por el Gobernador Intendente de la ya Provincia de Corrientes, José de Silva, que indica justamente el año 1585, como el año de la población de esta ciudad, anticipando en tres años la fecha corrientemente tenida como tal, el día 3 de abril de 1588”.

Inclusive se sabe que las tareas para la constitución de la ciudad, en el punto estratégico, comenzaron mucho antes de lo que indica el acta fundacional. Se estima que a mediados de 1587, El Tupí, se instaló junto a unos 28 soldados en “Las Siete Corrientes” para preparar el terreno y entablar amistad con los pobladores de la zona. Fue él quien eligió el sitio adecuado para la traza de la ciudad.

Otro historiador y genealogista, Gustavo Sorg, hace años ya se refirió a esto. “De los escasos documentos que a este suceso se refieren directa o indirectamente, podemos afirmar que el Milagro de la Cruz sucedió algunos días antes de la fundación de nuestra ciudad, precisamente cuando se estaban realizando las exploraciones y adecuando el terreno para el asentamiento de la nueva ciudad, empresa que estaba a cargo de Alonso de Vera y Aragón, el Tupí, nuestro primer Teniente de Gobernador y ‘padre de esta población‘ como unánimemente expresaron los primeros pobladores”.

También persiste el interrogante si la cruz fue erigida durante el proceso de fundación, o mucho antes, en las primeras exploraciones de los conquistadores de don Pedro de Mendoza que la habrían colocado como hito en el camino que señalaba la ruta hacia la ciudad de Asunción. “Si tomamos estas dos circunstancias, tendríamos entre una y otra casi 50 años de diferencia, por lo que el madero de la Cruz debería tener de 420 a 470 años de antigüedad”, sostiene Sorg.

Gracias a los testimonios que recogió el capitán de fragata Juan Francisco de Aguirre entre los años 1784 y 1796, que dedicó su tiempo al conocimiento pormenorizado de la historia y se consustanció con la región y su gente, se saben algunos detalles interesantes de este suceso milagroso. El conocimiento adquirido quedó plasmado en su Diario y en su Discurso Histórico sobre el Paraguay que hoy se conserva manuscrito de su puño y letra en la Real Academia de la Historia de España.

“El nos refiere, que según los documentos, el día 24 de marzo partieron 36 hombres de infantería con el fin de ofrecer la paz a naturales comarcanos, quienes se habían aliado en número de 50 parcialidades para arruinar la nueva población. Los españoles luego que los avistaron, tuvieron que fortificarse con ramas, que cortaron con sus espadas, y se atrincheraron en un sitio barrancoso, donde no obstante hubieran perecido a no ser por la visible protección del Cielo. Quiso la casualidad que los españoles eligieron para su defensa un lugar cercano a una cruz que levantaron los soldados de don Pedro de Mendoza en sus primeras navegaciones. Los atacaron en él los indios y sucedió la maravilla de que contra ellos mismos retrocedían sus flechas”.

“Interpretaron los naturales que la cruz era la que retrocedía las flechas y quisieron reducirla en cenizas, pero lo intentaban vanamente, porque siempre salía ilesa del fuego. Al amanecer del día 27 volvieron los naturales en intento de reducir en cenizas la cruz, pero fue entonces que se retumbó un horroroso estruendo y sucedió la muerte de tres indios que atizaban el fuego, asombrando a todos los infieles. Huyeron los más, y los restantes, confesando ser el verdadero Dios el de los españoles, se entregaron a su fe y reducción. Los caciques Cuarací, Mboiratí, Guarí y Mondirayú fueron los que tuvieron con sus parcialidades tan singular impulso”, relata el historiador.

 

¿Era verdad?

De acuerdo con el historiador Gustavo Sorg, existen algunos indicios de que durante algún tiempo la Cruz estuvo olvidada y desamparada. En el año 1713 se realizó una probanza para determinar la veracidad del Milagro de la Cruz, y para ello se recurrió a los vecinos más ancianos que había, de los que solo se obtuvieron declaraciones sencillas y carentes de detalles y precisiones.

 

Fuente: El Canillita, edición abril de 2016.

 

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