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NOTAS ESPECIALES

El equinoccio de otoño en esta ciudad con 429 años

El martes 21 de marzo comenzó el otoño y para los correntinos pasó totalmente inadvertido un fenómeno, con el sol como protagonista, que transporta al origen mismo de la ciudad, la antigua Ciudad de Vera de las Siete Corrientes fundada por el último adelantado del Río de la Plata, don Juan Torres de Vera y Aragón, quien estuvo muy poco aquí pero que dejó en sus capitanes decretos del trazo urbano de la obra que se edificaría siguiendo fielmente la encomienda de la Corona de España y que él no habría de ver.

A los pocos días de la fundación, Don Juan Torres partió hacia la península en busca de sus títulos y no volvería a las Siete Corrientes que con el tiempo cobraría forma cumpliendo una ordenanza real de 1573 que daba orientación a la incipiente urbe atendiendo el equinoccio. Resultado de este reglaje es que dos veces al año, el sol nace y muere en la directriz de dos calles, las más antiguas de la ciudad. No hay trayecto perpendicular como sucede en el resto del calendario.

Según comentan los que saben, entre ellos urbanistas, arquitectos y los historiadores de Corrientes, cada 21 de marzo al igual que cada 21 de septiembre, es posible advertir a simple vista en el medio de la calle Quintana y también de calle 25 de Mayo, cómo el sol se alza en el extremo Este y tras completar la jornada, desaparece en el Oeste de las mismas calles, con el río Paraná como mágico pedestal. Si algún vecino curioso prestó atención a este hecho quizás haya imaginado que sólo se trata de una casualidad. Ver al “astro rey” centrado en la calzada, en perfecta simetría entre los edificios, tanto en un punto cardinal como en el otro, puede parecer una diagramación azarosa.

Sin embargo, no es pura coincidencia, tiene una explicación que se remonta al trazado inicial de esta ciudad que está próxima a celebrar sus 429 años. Quien alertó de este hecho y expuso la razón de ello es el abogado e historiador Dardo Ramírez Braschi.

Entrevistado por el diario NORTE de Corrientes, el presidente de la Junta de Historia de la Provincia, explica que el diseño primigenio de la Ciudad de Vera se realizó cumpliendo reglamentaciones urbanas preestablecidas por la Corona española, que eran comunes para todos los asentamientos poblacionales en las Indias Occidentales y una de sus características era la orientación de las calles. “Desde que se produce el descubrimiento de América, para España era muy importante la fundación de ciudades, era muy preciado para su objetivo porque con las villas fundaba el derecho de posesión del territorio. Durante el reinado de Felipe II de España se establece en 1573 una serie de ordenanzas que regulan cómo debían llevarse adelante las fundaciones y cómo elegir los lugares de asentamientos.

Preferiblemente debían estar cerca de costas de ríos o mar, y la plaza central debía ser instalada cerca del puerto. Cuando no tenían un río o un mar cercano, la plaza se instalaba en el centro de la ciudad, como ocurre con Santiago del Estero o Salta”. En el caso de Corrientes -explica Ramírez Braschi – la fundación de Corrientes llegaba con el objetivo de crear una ciudad y cumplir con las condiciones de esa ordenanza que “eran estrictas y muy minuciosas con la aplicación”.

Entre los requisitos se establecía que el centro cívico ocuparía nueve manzanas, comprendidas hoy entre las calles Tucumán y La Rioja, y desde la costa del río hasta lo que hoy es la calle Carlos Pellegrini. “La demarcación de las calles tenían que partir desde una plaza central o mayor y los cuatro lados de la plaza tenían que coincidir con los puntos cardinales”. En la actualidad es posible advertir la orientación de la plaza 25 de Mayo con su característica de centralidad de ciudad americana. “La reglamentación establecía además las demarcaciones de las calles respecto de los vientos. Como generalmente los vientos son de cuadrante Norte y Sur, se buscaba que no circulen verticalmente por las calles, sino que chocaran con los lados de las manzanas. Razón por la cual el naciente y el poniente siempre iban a estar cruzando paralelamente cada calle de Este a Oeste.

Otra de las características a las que respondió la demarcación, fue que a una cuadra del puerto debían establecerse el Cabildo, las autoridades eclesiásticas y las militares, “para tener -en caso de un ataque o inconveniente político- una ayuda mutua entre todas las autoridades”. Se especificaba que las ciudades fundadas en lugares cálidos debían tener calles angostas para que la sombra de inmediato avanzara sobre las veredas, y en los lugares fríos veredas y calles anchas para que hubiera mayor presencia de sol y contribuyera a paliar las bajas temperaturas. “De ahí que Corrientes tuviera y aún tenga las calles angostas”, dice el investigador que es presidente de la Junta de Historia.

 

LAS NUEVAS TIERRAS

Los grandes descubrimientos y primera ocupación de las tierras en el continente americano se produjeron durante los reinados de los Reyes Católicos y de Carlos V, pero fue Felipe II quien tuvo que organizar, poblar y pacificar ese mundo.

El 13 de julio de 1573 promulgó en el Bosque de Segovia las “Ordenanzas de descubrimientos, nueva población, pacificación de las Indias”, cuyo original se conserva en el Archivo General de Indias de Sevilla.

Las Ordenanzas constaban de 148 capítulos. La primera parte estaba dedicada a los descubrimientos, la institucionalización, quienes eran los descubridores y se reguló de forma minuciosa la manera de hacer los descubrimientos.

La segunda parte es la más amplia. Expresa con detalle todo lo referente a repoblación, fundación de ciudades, administración, el régimen municipal, urbanismo, economía, etc. El tercer apartado es tal vez el más importante porque expresa todo lo referente a la “pacificación”.

 

EL SOL A PLOMO HACIENDO HISTORIA

Hace más de 420 años los métodos de medición eran muy distintos, no había aparatos ni equipos con los que se cuenta en la actualidad. En las primeras décadas después de la fundación de Corrientes, determinar cada punto del nuevo asentamiento de la villa, respondiendo a las condiciones que establecía la ordenanza real de 1573, significó un desafío para quienes trabajaron en lo que hoy es el centro cívico de la ciudad. En las nueve primeras manzanas que tuvo Corrientes.

Uno de los métodos que se utilizó fueron las mediciones durante los equinoccios de otoño y primavera. En estas fechas el Sol no tiene declinación, por lo que sus rayos llegan perpendiculares al eje de rotación terrestre y permitía colocar una varilla de plomo, cuya sombra, a la hora del meridiano (punto más alto del curso del Sol) indicaba la latitud del sitio.

La determinación de la meridiana del lugar se realizaba con el método de las sombras: en un arco de círculo se marcaba la sombra que proyectaba una plomada desde el alba hasta el ocaso, y el trazo de la bisectriz resultante era la meridiana, coincidente con el eje Norte-Sur verdadero; que permitía establecer los puntos cardinales de un lugar; es decir la base primigenia de cómo orientar la ciudad.

Desde ese momento, y gracias a esas mediciones es posible ver aún hoy cómo el sol se alza al amanecer bien en el medio de la calle Quintana al Este y cómo atardece en la misma calle al Oeste.

“Utilizaban los equinoccios para medir y establecer las calles. Con esta particularidad queda claro que no había nada improvisado en el derecho indiano para la fundación de ciudades, todo estaba perfectamente reglamentado y traían expertos para realizar tales mediciones”, sostiene Dardo Ramírez Braschi.

Este característica que sólo es posible advertirla cada 21 de marzo o 21 de septiembre en las calles Fray José de la Quintana y 25 de Mayo se debe a que ambas mantienen la dirección exacta de cómo eran originalmente, que por cierto eran las únicas que estaban demarcadas.

“La calle Plácido Martínez y la costanera no existían, eran los fondos de las casas que daban al río; y hacia el Sur, el límite de la ciudad es hoy la calle Carlos Pellegrini, ahí terminaba la ciudad de Vera”, cuenta el historiador.

Lo curioso es que más de 400 años después de la demarcación de estas calles y pese a que el eje terrestre fue cambiando algunos grados, aún se puede advertir este fenómeno que no es más que un trabajo exacto de medición.

Si se lo perdió en esta oportunidad, recuerde estar atento el 21 de septiembre y poder disfrutar del dato que sólo se da en esta cuatro veces centenaria ciudad.

 

Fuente: http://www.nortecorrientes.com/article/116119/el-equinoccio-de-otono-con-el-que-se-midio-y-trazo-la-ciudad-de-corrientes

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