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El extraño banquete

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En Concepción, Corrientes, se cuenta la historia de un hombre solitario y una comitiva bastante peculiar.

En la ciudad de Concepción ocurrió algo en la década del ’80 que todos los habitantes del lugar conocen. En una estancia que se encuentra a 15 kilómetros de la ciudad sucedían cosas raras.

Esta estancia, alejada de todo contacto humano, donde es raro ver gente transitando siquiera a caballo, sólo se pueden ver a las pavas del monte, se escucha el cantar de los pájaros «jagua» cuando cae el sol. Las gallinas de la estancia buscan refugio para dormir a la noche. Solamente naturaleza y un caserón en medio de esta.

Siempre, llegada la tarde, el dueño de la estancia le indicaba a la muchacha que trabajaba en la casa el menú para la cena. Lo que llamaba la atención de la empleada era que se trataba de una preparación para muchas persona y no era una simple cena, si no, una especie de banquete, aunque el hombre viviera solo.

La orden de todos los días era la misma: luego de preparada la cena, debía servir la mesa, poner platos y cubiertos alrededor de una mesa larga. Al finalizar debía retirarse a su casa sin mirar, que se regresara al día siguiente, sin preguntar.

La duda era mucha pero cuando el hombre era preguntado el particular pedido, simplemente se quedaba en silencio. Casi con temor de contar la verdad, casi con temor de la reacción de la mujer, el estanciero se negaba a respoder.

Así es que la curiosidad pudo más y la muchacha se decidió por resolver el misterio de su patrón, del banquete para un hombre que vive sólo. Quizás eso explique porqué estaba tan alejado de los demás. Cuando terminó la rutina diaria, hizo la pantomima de retirarse pero en realidad se escondió detrás de unas plantas que había en el comedor.

Mientras el hombre estaba sentado sólo en la mesa, de la nada misma se corporizaron varias figuras, una en cada silla, frente a su respectivo plato. Sus ojos de abrieron del susto, pues esas masa humanoides se disponían a comer lo que ella había preparado sin mediar palabras.

Una inyección de adrenalina pura recorrió el cuerpo de la muchacha que como pudo se escabulló del comedor y salió a toda prisa. El estanciero la vio salir asustada, blanca del terror después de presenciar el evento de ultratumba.

Su respiración se agita más mientras ella corre hacia el pueblo. A lo lejos escucha que su patrón llegó al camino, corriendo detrás de ella. Le grita que se detenga, que vuelva a la estancia, ella no puede hacerlo, no quiere volver a ver esa escena. El hombre le dice que le va a explicar todo, que no tenga miedo.

Nunca pudo alcanzarla, el miedo no la dejó parar de correr.

Cuando llegó al pueblo, entre lagrimas y con la voz todavía entrecortada por la falta de aire, contó a todos lo que había visto en aquella solitaria estancia. Desde ese momento empezaron a comentarse historias relacionadas con aquel hombre.

Algunos testimonios afirmaban que era un hombre extraño, raro y misterioso. Por ejemplo, muchos decían que él sabía cuando alguien lo iba a visitar o lo que iban a decirle, casi como si leyera la mente.

Una noche, en un boliche del pueblo, los vecinos se juntaban a tomar y jugar cartas. Entre ellos un paisano, mientras tomaba su vaso de caña, comentó algo sobre el estanciero solitario.

– «Un día sufrió un accidente aéreo yendo el misterioso hombre piloteando su propio avión… la máquina falló y se estrelló en el suelo…»

Su compañero de ronda levantó la cabeza con esfuerzo, lo miró y preguntó, mientras volcaba el ardiente liquido en su boca.

– ¿y que pa paso despué? -.

– El avión quedó destrozado, pero él milagrosamente no sufrió ningún golpe, ni ninguna herida chamigo… podé pa creer eso?.

Pasado unos días, aquel hombre dueño de la estancia, un día desapareció misteriosamente, nadie supo adónde fue ni que fue de su vida, sólo quedó la gran casa, guardando para siempre el misterio de esas extrañas cenas…

De aquel hombre nunca supieron mucho, ni de donde vino, menos a donde se fue. La identidad de sus «invitados» en las noches sigue siendo un misterio. Y de sus extraños poderes, mucho se puede especular.

Tantas preguntas sin resolver dejó este extraño hombre…

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