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El Familiar – Versiones parte I

En el noroeste argentino (NOA) se cuenta que el diablo suele conceder favores a las familias más ricas. «El familiar» es como lo llaman y sólo pide algo a cambio, un alma todos los años…

Existen varias versiones que cuentan historias sobre este ser, algunas cuentan su origen, otra su método y otras son historias de personas que sobrevivieron.

En esta ocasión vamos a recopilar entrevistas de pobladores de Jujuy, Salta y Tucumán.

EL FAMILIAR DEL INGENIO «LA ESPERANZA» (Jujuy)

Esto del familiar del Ingenio «La Esperanza» era muy sonau hace muchos años, cuando recién hi caido por aquí. Resulta que los patrones del Ingenio para hacerse más ricos habían teniu un contrato con el familiar, que es el diablo, de darle cada año un pión pa que lo coma. Y dicen que lo cumplían y ‘taban cada día más ricos. Todos los años dice que desaparecía un pión y nunca se sabía ande se había ido ni qué si había hecha.

Áhi, en la fábrica, dice que los gringos tenían un cuarto oculto con herramientas ande vivía el familiar. Entonces mandaban a ese cuarto a un pión para que saque herramientas. Y siempre tenía que ser uno nuevo, que recién haiga veniu a estos trabajos. Dicen que el hombre dentraba y no salía más. ¿Quí había síu? Que el familiar se lo comía.

Hasta qui un día había caido uno, no sé de qué lau era. Dice, claro, que éste ya ‘bía oido hablar de esto, por eso dice que andaba con una cruz grande colgada en el pecho y un rosario en el cuerpo. Bueno… Un día lu habían mandau a sacar no sé qué del cuarto. El hombre había entrau con un buen puñal en la cintura, la cruz grande en el pecho y el rosario. Él, qui había entrau, li ha saliu el familiar a comerlo. Pero, nu había podíu hacerlo gracias a que llevaba la cruz y el rosario. Y el hombre li había hecho frente al familiar y lu había peliau en forma, Y al fin había salíu lastimau, arañau la cara, las manos, rota la ropa, pero nu había podidu comerlo por la cruz y el rosario; si el hombre no podía peliarlo con su facón lo come no más.

Entonce los patrones lu habían llamau al escritorio, li habían pagau una punta de pesos y no sé qué más para que no avise a nadie y se vaya. Y el hombre se jue bien pagau. Bueno… desde entonces no si ha oido hablar más de que haiga comíu a otros el familiar.

Medardo Cazón, 26 años. Providencia. San Pedro. Jujuy. 1946.
El narrador ha trabajado en ingenios azucareros de la Provincia.

EL FAMILIAR (Salta)

Tiene la creencia la gente que viene a los ingenios a trabajar todos los años, que el dueño del ingenio tiene, dentro de la fábrica, un ser diabólico que cada año tiene que comerse alguno de los que vienen a la cosecha. Ellos se lo imaginan, o cuentan que es un perro enormemente grande, malo y que está siempre al acecho de cualquiera que pase por ahí para comérselo. Como todos los años siempre ocurre algún accidente en esas grandes fábricas, cuando muere alguno, dicen:

—¡ Ah! —dice—, ¡el familiar ya se ha hecho la víctima!

Quiere decir que el familiar ya se ha comido alguno. Si ocurre otro accidente piensan que el familiar está hambriento y que se ha comido a otro más, y que sin duda, como no hay dos sin tres, tiene que ocurrir un tercer accidente, que ellos creen que es el familiar el que se los come.

Tienen cuidado cuando pasan por la boca de la caldera, porque el accidente más frecuente es que el hombre resbale y se caiga a la caldera y muera ahí carbonizado. A la caldera antigua, que funcionaba con leña, porque hoy casi todas las calderas funcionan con gas. También ocurren accidentes en el trapiche donde va el obrero a tirar la caña. Se resbala y puede caer dentro de la cinta, esa que dicen que transporta ]a caña hasta el molino, y por supuesto, lo tritura completamente ahí. También piensa que es el familiar que se lo ha comido porque de ese lugar no lo pueden sacar más. Desaparecen completamente. Ellos creen que el familiar le da al dueño la suerte y la abundancia. Así que cuantos más se come el familiar, creen que es año de mayor provecho para el dueño del ingenio.

Delia Corvacho de Saravia, 46 años. Lote Paulina.
Ingenio Ledesma. Ledesma. Salta. 1963.

EL FAMILIAR Y LA VIRGEN DEL ROSARIO (Tucumán)

La finca muy grande ande ‘stá la laguna Riarte, es de propiedá de la Virgen del Rosario. En esos lugares había un señor que era muy rico. El señor se llamaba Pedro Mende. Ante de que compró la propiedá ese señor, fue encontrada la Virgen del Rosario. El que la halló a la Virgen era un viejito llamado José María González. La encontró en una mesada y áhi li han hecho construir el oratorio. Él la encontró parada, con el manto puesto como una aparición.

Ese señor Mende, según cuentan los antiguos, tenía trato con el diablo y terminó en un convento. Que era acionista de cinco ingenios. Tuvo miedo, cuando ya era de edá y buscó la religión. Dicen que muchos ricos de los ingenios, los más ricos, tienen trato con el diablo. Por eso son tan ricos.

Dicen que él tenía el convenio con el diablo de dar una persona todos los años al diablo, o que llaman familiar. Ese familiar le cuidaba los bienes y se los aumentaba muchísimo. Unos dicen que el familiar tenía forma de víbora. Este señor le entregaba al familiar una persona, uno de los hombres que iban a pelar caña, uno por año. Este hombre desaparecía y nunca se sabía nada de él. Eso mismo pasa en muchos ingenios.

Como la finca que él tenía era de la Virgen del Rosario, podía ser un milagro de la Virgen que este señor se salvó en la religión.

Francisco José Almonacid, 30 años. San Pedro de Colalao. Trancas. Tucumán. 1957.

EL FAMILIAR (Tucumán)

En el lugar se conoce, entre la gente, la creencia de que existe un animal que le dicen el familiar. Su misión es cuidar el patrón y los bienes del ingenio. Hay personas que lo ven cruzar de noche o a cualquier hora del día; mientras unos lo ven, otros no lo consiguen. Dicen que lleva una cadena larga y pesada que arrastra; nada lo detiene y atraviesa paredes o pantanos sin que se logre herirlo, porgue nadie tiene coraje de hacerlo. No sólo aparece en forma de perro sino también en forma de persona o mula, o cerdo, u otro animal. Es común esta creencia en todos los ingenios.

Dicen que el dueño del ingenio tiene que darle todos los años un hombre para que coma el familiar.

Delina C. B. de Paliza. Ranchillos. Cruz Alta. Tucumán. 1951. La narradora es maestra de escuela del lugar

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Fuente: Cuentos y leyendas populares de la Argentina – Berta Elena Vidal de Battini – 1984

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