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LA SINGULARIDAD HISTÓRICA UN DÍA COMO HOY

El misterioso destino de «El Pampero»

La aeronáutica argentina tiene una historia que se remonta a principios del siglo XX. Los globos aerostáticos fueron una novedad para la primer década de 1900. Pero hasta el día de hoy el destino de dos tripulantes es incierto.

La llegada al país

La afición por el vuelo fue un hecho que estuvo a cargo de aventureros como los Newbery. En especial Jorge, quien organizó la aeronáutica nacional.

Pero antes de los aviones como los conocemos hoy, los globos eran una novedad que surcaban los cielos de Buenos Aires. Uno de los primeros globos fue traído al país el 18 de diciembre de 1907, procedente de Europa, por Aarón Anchorena.  Él había efectuado algunos vuelos en Francia y trajo consigo un globo aerostático de 1.200 metros cúbicos de capacidad, que bautizó “El Pampero”, con el se realizaron los primeros vuelos en el país.

En la primera ascensión. Anchorena invitó al ingeniero electricista Jorge Newbery, primer Director de Alumbrado de la Municipalidad de la Ciudad de Buenos Aires.

El globo fue preparado en la Sociedad Sportiva Argentina, donde hoy se encuentra el Campo Hípico Militar. El 25 de diciembre se elevó ante la admiración y aplauso de las personas que fueron a ver volar a los primeros argentinos que lo hacían deportivamente.

Después de cruzar el Río de la Plata, descendió en la estancia de Tomás Bell, a seis leguas de la costa de Colonia, Uruguay, luego de 2 horas 5 minutos de vuelo, donde alcanzó una altura máxima de 3.000 metros.

El último vuelo de El Pampero

Para el 17 de octubre se había organizado un nuevo viaje de El Pampero. En esta ocasión, el odontólogo y aventurero, Eduardo Newbery se propuso romper el récord mundial de distancia, para ellos viajaría desde Buenos Aires hasta Mendoza.

Quien fue designado como como compañero de viaje de Newbery era un tal Tomás Owen, quien no pudo llegar al compromiso con Eduardo. Para los preparativos, Jorge Newbery verificó los instrumentos y amarres del globo; mientras que el Sargento del Ejército, Eduardo Romero, llevó una canasta con diez palomas mensajeras. Los animales estaban entrenados para volver a Buenos Aires y así llevar reportes del viaje, donde se encontraban, las condiciones, y donde sería el descenso final.

Como Owen no llegó a tiempo, el militar se ofreció como reemplazante. Con la tripulación completa, ambos comenzaron el ascenso. A las 18 horas del 17 de octubre el globo soltó amarras y pronto se convirtió en un punto entre las nubes.

Los vecinos de Buenos Aires se sorprendieron al escuchar bocinazos provenientes del cielo. Eduardo consiguió la bocina de un auto y la montó sobre la canasta, para así anunciar su vuelo sobre la ciudad.

El globo ascendió mientras se desplazaba en dirección oeste. Fue visto sucesivamente, –y está documentado, por el pueblo de San Martín (Buenos Aires) y Moreno. Las luces eléctricas aún no existían en 1908. El barrio de Belgrano y los que iba sobrevolando el “Pampero” en dirección al Oeste estaban iluminados, en lo mejor de los casos, con faroles de kerosene. Después, el campo oscuro. Luego se registró un desplazamiento hacia el sur, pues parece que en Las Flores (Buenos Aires) el globo tocó tierra”, perdiendo un salvavidas encontrado más tarde en el campo.

Última foto: En la canasta están, en la izquierda, Eduardo Newbery y Eduardo Romero, a su derecha. Quien está de galera es Jorge Newbery

Nace el misterio

En tierra Jorge Newbery esperaba noticias de su hermano, pero los días comenzaron a pasar y no había ninguna señal. Fue así que se pensó en lo peor y se organizaron búsquedas para dar con el paradero de los tripulantes de El Pampero.

Una de las teorías dice que un viento cambiante provocó un inesperado desplazamiento al este, llevando el globo hacia el mar. Esto fue confirmado por dos ascensiones hechas años después con otros dos globos y tripulantes, entre los cuales se encontraban el propio instructor de vuelo en aeróstatos del Aero Club Argentino, Ernani Mazzoleni, y varios aeronautas oficiales del Ejército.

El 19 de noviembre de 1908, a un mes de la desaparición del globo, Jorge Newbery envió una larga carta a su amigo Anchorena, donde daba detalles sobre la tragedia y entre otras cosas, admitía en ella que el “Pampero” habría caído probablemente en el mar a 300 kilómetros de la costa.

Años más tarde, en febrero de 1964, Santos Safontás, vecino de Pigüé, realizó una expedición a las sierras de la Ventana, convencido de que fue allí donde se estrelló “El Pampero”.

Pese a la expedición, la participación de vecinos y el detector de metales -con la esperanza de ubicar el ancla, un barómetro o alguna válvula de escape de gas-, nada se encontró. La teoría fue un aporte más al enigma, que tampoco pudo quebrar la única de las diez palomas mensajeras que viajaban en “El Pampero” y que -exhausta- llegó a La Plata, sin ningún mensaje.

Para conocer más recomendamos:
El globo perdido – Artículo del portal La Nueva
EL GLOBO “PAMPERO” (25/12/1907) – Artículo del portal El Arcón de la historia Argentina

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