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LA SINGULARIDAD HISTÓRICA

El revolucionario Bernardo de Monteagudo es asesinado – Parte 2

Segunda parte del relato sobre el asesinato de Bernardo de Monteagudo, uno de los revolucionarios más importantes de América Latina. Sirvió al lado de San Martín y Bolivar, este último movería cielo y tierra para resolver su asesinato.

La lucha contra la presencia de la Corona Española había terminado, ahora los conflictos internos estaban a la hora del día. Bernardo de Monteagudo era un hábil escritor y punzante pensador, sabiendo movilizar con sus escritos a los revolucionarios que se levantaron en Chuquisaca el 25 de mayo de 1809.

Su participación en varios enfrentamientos y como asesor de líderes militares como José de San Martín y Simón Bolivar, lo convirtieron en un personaje de mucho peso en la política peruana. Sus últimos años de vida, Monteagudo estaba al servicio del gobierno de Bolivar como uno de ministros. El hecho de ser un extrangero, excentrico, mordaz en su forma de enfrentar a otros políticos y su afinidad por romances fugaces, hicieron que ganase el encono de muchos vecinos.

La noche del 28 de enero de 1825 Bernardo de Monteagudo era sorprendido sólo en las calles limeñas. Su cuerpo fue enocntrado con un puñal clavado en el pecho, unos vecinos lo habían llevado agonizando a una parroquia, donde murió desangrado. La noticia no tardó en circular, el mismo Simón Bolivar se hizo presente para ver a su amigo muerto, en ese mismo momento juró darle justicia.

El mismo Bolivar se puso a la cabeza de la investigación

Recabando pistas

La investigación de Bolivar pudo encontrar a testigos que apuntaban a un par de mulatos que habrían topado a Monteagudo en la noche e intentaron matarlo, uno asestó un puñal en el pecho del tucumano y el otro intentó rematarlo de un tiro pero el arma se atascó.

El robo fue descartado de inmediato pues no faltaba ninguna pertenencia al cuerpo de Monteagudo, el comentario que se manejaba era que la víctima se dirigía a verse con la esposa de un importante asendado, un rasgo caracteristico de Monteagudo. ¿Un crimen pasional donde se utilizaron sicarios? ¿Tan simple? No, quizás hay algo más… Esos eran los pensamientos de Bolivar, quien además conocía la condición de odiado de su ministro, pero debía seguir investigando.

El puñal era la única pista a seguir, muy pocas personas tienen la capacidad para manipular y dar verdadero filo a esta arma blanca. El pedido de Bolivar fue convocar a todos los barbero del lugar para entrevistarlos.

El lunes 30 de julio el barbero Jenaro Rivera reconoce el puñal y declara que lo afiló al pedido de un negro de no más de veinte años. Acto seguido se dan instrucciones para convocar al personal de servicios de las principales casas de Lima. Una semana después del crimen los autores materiales están entre rejas. Monteagudo no fue asaltado por vulgares ladrones, tampoco por un marido celoso: fue asesinado y los asesinos cumplían órdenes.

¿Quién mueve los hilos? ¿Por qué querían muerto a Monteagudo?

Complot en puerta

Los asesinos son los mulatos Candelario Espinosa y Ramón Moreira. Son muy jóvenes, y han integrado con parecido entusiasmo los ejércitos realistas y criollos. El mismo barbero Jenaro Rivera los reconoce. También está el testimonio del pulpero Alfonso Dulce, quien asegura que ese viernes 28 a la noche los dos mulatos, Espinosa y Moreira, estuvieron presentes en el despacho de bebidas y riñeron con otros parroquianos.

Bolívar está satisfecho con los procedimientos realizados, considera que ya es importante contar con los criminales, pero a su inteligencia y astucia no se le escapa que los mulatos son los autores materiales, que detrás de ellos hay otros intereses y otros poderes comprometidos en el crimen.

Apenas detenidos, los muchachos insisten en decir que efectivamente lo mataron a Monteagudo, pero no sabían que se trataba de un ministro, de un personaje famoso, como diríamos ahora. Juran y rejuran que lo hicieron para robarle. Lo raro es que eso fue lo que no hicieron: robarlo.

El interogatorio dió resultados y los detenidos declaran que fueron contratados por Francisco Moreira y Matute, José Francisco Colmenares y José Pérez. ¿Quiénes eran estos muchachos? Moreira y Matute era un conocido comerciante y un prominente miembro de la Sociedad Patriótica. Colmenares militaba en la misma facción y era un íntimo amigo del político y ministro más destacado de aquellos tiempos: Sánchez Carrión. Pérez se desempeñaba como portero del Cabildo, se ganaba la vida como panadero y, cuidado, era dueño de un puñal muy parecido al que usaron los asesinos para matar a Monteagudo.

La otra mitad de la historia

Parecía que el caso estaba resuelto pero queran dudas, que tanto Simón Bolivar como el Juez que lleva la causa comparten. ¿Por qué Monteagudo? ¿Por qué era necesario asesinarlo? ¿Es sólo parte de algo más grande? ¿Hay que esperar más atentados de esta índole?

Si bien, los autores materiales e intelectuales del asesinato estaban identificados, los móviles no eran tan claros. La presencia de un revolucionario como Monteagudo hacía que muchos personajes influyentes de Perú se sientan incomodos. Incluso el hecho que los sicarios nombraran a miembros de la Sociedad Patriotica ponían en jaque la estabilidad interna del gobierono de Bolivar.

El líder revolucionario se hizo conciente que este hecho no podía pasar por alto, que nadie puede tener tal impunidad para asesinar a uno de sus ministros, mucho menos a un amigo. Los enemigos de Monteagudo serán los enemigos de Bolivar, pero el cuidado es la mayor prioridad, los autores intelectuales y quienes esten con ellos, son poderosos y peor aún, influyentes. Es así que el mismo Bolivar decidió entrevistarse con los sicarios en una reunión de la que no se conocen detalles.

Dado el calibre del caso Bolivar priorizo el secreto para ir con paso firme, lo que si se sabe es que Bolivar les prometió inmunidad si ellos declaraban con toda la verdad. Fue así que luego de un tiempo en la cárcel, fueron liberados; cuando la pena por tal acción era la muerte. Cuando las ciscunstancias lo llevaron fuera de la capital peruana, se enteró que Moreira y Espinoza iban a ser ejecutados. Desde la distancia redactó un decreto donde se les perdonaba la vida a los asesinos a cambio de diez años de prisión. La promesa de Bolivar se cumplió.

Un final abierto

Nadie sabe que dijeron a Bolivar los entrevistados en el calabozo pero la verdad que escuchó hizo que se les perdonara la vida aún cuando él había prometido vengar a Monteagudo.

Al tiempo de este encuentro se hizo relevante un encuentro en la residencia de Bolivar, La Magdalena, donde junto a su compañera Manuela Sáenz invitaron a comer Sánchez Carrión. Este hombre, también ministro de Bolivar, era un revolucionario con el cual chocaban las ideas de Monteagudo y San Martín pero su desempeño como político levantó muchas instituciones peruanas e incluso redactó la primer Constitución de Venezuela.

Como se dijo, Sánchez Carrión no estaba de acuerdo con las ideas sanmartinianas de crear una monarquía y nombrar un rey inca:

“Un trono en el Perú sería acaso más despótico que en Asia, y asentada la paz se disputarían los mandatarios la palma de la tiranía”
Sánchez Carrión bajo el seudónimo de “El Solitario de Sayán”
José Faustino Sánchez Carrión era un autoproclamado enemigo de Monteagudo

Desde el momento de la llegada de Monteagudo a Lima, Sánchez Carrión había hecho público su pensamiento de que el tucumano era más util estando muerto. Sus cruces con la Sociedad Patriotica, fundada por el propio San Martín, llevaron al peruano a escribir pequeñas pero lascivas misivas bajo el pseudónimo de «El solitario de Sayán».

Los pormenores de aquella reunión en la residencia de Bolivia no son conocidos, por lo general cuando el libertador invitaba a sus ministros era para tratar temas de política y administración. Pero a sapiensas del caso de Monteagudo muchos otros teman habrán salido a relucir. Los intereses encontrados dentro de las altas esferas de la administración bolivariana.

Oficialmente los registros son ambiguos, parte de los historiadores afirman que la confesión de los presos apuntó a Sánchez Carrión. Otros dicen que Bolivar no quiso arriesgar todas las victorias colectivas, a pesar de conocer la verdad, cuando las naciones sudamericas se estaban conformando.

El asesinato de uno de los ministros más importantes de Bolivar no encontró culpable/s, nunca se enjuició a nadie, solamente abundaban los comentarios de una conspiración que apuntaba a la cabeza de Bolivar, que los sanmartinianos por sus ideas eran tóxicos en esos lares, o que los celos de la amante de Monteagudo fueron mayores…

El giro de esta trama se dió a los 20 días del encuentro en La Magdalena, cuando en su residencia Sánchez Carrión murió de forma prematura el  2 de junio de 1825, cuando contaba con 38 años. Tan sólo cuatro meses despues del asesinato del tucumano. Era una realidad conocida era la delicada salud de Sánchez Carrión, en la cual no entraremos en detalles. Pero su alergia a la bedallona, una planta curativa que puede llegar a ser tóxica, fue pie para hablar de un envenenamiento.

Los adeptos a esta idea sostienen que Bolivar y compañia se enteraron de la debilidad de Sánchez Carrión y enveneraron al ministro pero ¿cómo pudo hacer efecto despues de 20 días? También era sabido que el peruano tenía un criadero de conejos, su ingrediente preferido para sus platos. Sabido es que los conejos pueden alimentarse de belladona sin intoxicarse, pero que la toxina pasa a la carne de estos.

La teoría conspirativa dice que alguien que trabajaba en el criadero cambió la alimentación de los conejos, ergo, el peruano se intoxicó comida tras comida.

El final de esta historia es tan abierto como las explicaciones de los móviles del asesinato de Monteagudo, el silencio de Bolivar, las internas de la administración bolivariana, la muerte del mayor detractor del tucumano…

Monteagudo, previendo a sus críticos contemporáneos y futuros publicó en La Gaceta de Buenos Aires:

“Sé que mi intención será siempre un problema para unos, mi conducta un escándalo para otros y mis esfuerzos una prueba de heroísmo en el concepto de algunos, me importa todo muy poco, y no me olvidaré lo que decía Sócrates, los que sirven a la Patria deben contarse felices si antes de elevarles altares no le levantan cadalsos”.
Para conocer más recomendamos:
¿Quiénes asesinaron a Bernardo de Monteagudo? – Artículo del portal El Litoral
José Faustino Sánchez Carrión – Artículo del portal Historia del Perú
Bernardo de Monteagudo – Artículo del portal El Historiador
Sociedad Patriótica (Argentina) – Artículo del portal Academin

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