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El sueño de una escuela

En un barrio periférico de Corrientes, alejado de los reflectores, sus habitantes hacen historia. Vecinos, padres y madres, maestros y un colectivo ciudadano, viven un sueño hace 27 años. La escuela «Maestros Correntinos» del barrio 500 viviendas del Pirayuí nos abrió sus puertas para darnos una idea de lo que se vive en una escuela de barrio.

La esperanza depositada en los niños

Ubicación de la escuela

Es mayo de 1990 y en una reunión vecinal se cierra con alegría el principio de algo más grande que cada una de las personas ahí presentes. Se habían juntado cientos de firmas y postulaciones de inscriptos para la creación de una escuela barrial. La Comisión Vecinal era la caja de resonancia de un barrio que crecía y creaba su micro universo, alejado del centro de la ciudad de Corrientes, de la costanera y su atractivo natural, lejos de la arena de la playa y el puente interprovincial General Belgrano, postales de los miles de turistas que pasan por esta tierra, entre calles sin pavimento, que a veces se empantanan con la lluvia, en fin lejos de los reflectores, se vivía un sueño, se vislumbraba el futuro y se depositaba la esperanza en los cientos de niños que habitaban el barrio.

Así, entre formularios, trámites y mucha ilusión nacía el proyecto para la creación de una escuela primaria para el Barrio Pirayui. El presidente de la Comisión Vecinal por aquel entonces era el Sr. Lucio Alcides Vallejos, quien envió la solicitud al Ministerio de Educación. Desde la entidad se solicitó un minucioso censo para la aprobación. Esta ardua tarea fue llevada a cabo por dos docentes, Antonia Navarro y Marta Melgar, ambas vecinas del barrio. Entre ellas pudieron matricular a un centenar de postulantes, hijos de los vecinos. La próxima generación de ese pequeño universo que era el barrio se empoderaba con la idea de tener su propia escuela. Antonia y Marta, junto a un gran colectivo, fueron artífices de tal conquista social.

Educación como construcción del futuro

¿Cómo se materializa un sueño de tal envergadura? Esa fue una de las primeras preguntas a responder por aquella Comisión Vecinal. En ese momento se finalizaba la construcción de las 500 viviendas del barrio por parte de la empresa constructora EVISA S.A., siendo esta quien donó el obrador emplazado en el barrio. Esta es una edificación estratégica de una construcción. Aquí se depositan las herramientas necesarias para una obra, se fabrican y ensamblan los elementos que formarán parte de algo más grande, donde el conjunto es mucho más que las suma de sus partes. Un lugar donde se construya el futuro de un barrio a través de la educación, sus egresados forman parte de la sociedad correntina, aportando su entusiasmo por crecer con su barrio y su ciudad. Quizás casualidad, un giro del universo, hasta poética inclusive, fue la elección de esta estructura.

Fueron meses de caminar las calles, golpeando puertas y contagiar la ilusión, que dieron su recompensa. El 8 de agosto de 1990, el Expediente:810-5-/02/2.061/90, dio por resultado la aprobación de la Escuela Primaria de Segunda Categoría Nº 368. El Consejo General de Educación de la Provincia de Corrientes con la Resolución: nº 1302 daba luz verde a esta usina de conocimiento.

El recuerdo de su primera directora, la Sra. Leonor Quintana de Morales, mantiene vivo aquel 15 de abril de 1991, cuando se izó por primera vez la bandera, lo que marcó el inicio de las clases. Esa mañana se cortó la cinta para la apertura de la escuela conocida por todos como «Maestros Correntinos». En la apertura estuvo presente el Sr. José Ostolaza, quien era supervisor zonal del Ministerio de Educación. Él no solo se limitó a su tarea administrativa, sino que apoyó a los vecinos del Pirayuí y los instó a continuar en todo momento. Hoy se recuerda con gran afecto a Ostolaza, un hombre que apostó a la educación.

1991, corte de cinta – Archivo de la Escuela Nº 368
1991, Supervisor Zonal José Ostolaza presente el día de la inauguración – Archivo de la Escuela Nº 368

 

En la memoria de la escuela aún se escuchan los nombres del primer plantel docente que iniciaron esta aventura hace 27 años. Docentes y no docentes que trabajaron codo a codo con su directora, Leonor Quintana de Morales, y apoyado por los vecinos. No perdamos la oportunidad de nombrarlos:

María Solís de Maidana, María Gómez de Vega, Gladis Vázquez de García, Silvia López de Bizarro, Marta Peloso de Melgar, Esmeralda Ayala, Antonia Navarro, Pabla López de Abalde y el personal de maestranza: Rubén Ponce (turno mañana) y Alberto Chávez (turno tarde). Siendo la Presidenta de la Cooperadora la Sra. Ema Billordo de Romero y el Vicepresidente el Sr. Félix Leoncio Gómez.

Había pasado poco más de un año de aquella reunión de la Comisión Vecinal, la tarea empezaba en una escuela que aún debía mejorar estructural y estratégicamente. Con cuatro aulas, una sala para la parte directiva y una matrícula de 220 alumnos, la bandera se levantaba entre los presentes acompañada con las estrofas de Aurora. El trabajo recién comenzaba para todos los vecinos del Pirayuí.

Nuevo siglo, nuevos desafíos

Los años pasaron y tanto la ciudad como sus habitantes crecieron. Para 1994 se creó una sala destinada a ser jardín maternal. El protagonismo que empezó a ganar la escuela hizo que la matrícula aumente cada vez más. El compromiso con la educación se afianzó en tiempos caóticos, donde a pesar de la crisis económica del país luego de 2001, la necesidad de ampliarse para albergar más alumnos llevó a la construcción de 10 aulas adicionales para el año 2003, junto a la incorporación de una biblioteca. Hablando de desafíos, el sol y la lluvia pueden ser agobiantes durante el ciclo escolar, por lo que después de muchos esfuerzo y para las bodas de plata del establecimiento (2016)  se instaló el techado del patio.

La historia nos demuestra que los hitos se construyen colectivamente y la escuela «Maestros Correntinos» es un ejemplo de ello. Con una comisión cooperadora que siempre vio las necesidades de cientos de alumnos, se supo organizar colectas, actos, eventos y gestionar con el gobierno la financiación de las continuas mejoras.

Escuela «Maestros Correntinos» en la actualidad

Sandra Alcaraz es la actual directora de «Maestros Correntinos», ella es quien mantiene y genera un archivo constante de las actividades de la escuela y nos permitió acceder a tan importante información. Además nos relató que la contemporaneidad trae nuevos retos a la comunidad escolar del barrio Pirayuí y sus zonas de influencias. Los docentes y vecinos tienen, como trabajadores, un contexto social y económico que vulnerabiliza la posibilidad de invertir en la escuela continuamente, mientras todos los días asisten 630 alumnos con diferentes necesidades. Ellos no solo reciben educación sino que también se nutren, las aulas se transforman en comedores donde se sirven viandas de desayuno, almuerzo y merienda.

 

Entre los coletazos de una crisis que deteriorarían los sueños de cualquier persona, la escuela se atreve a seguir soñando. Su anhelo está en ampliar su biblioteca y la sala de computación, conectar a los alumnos a este nuevo mundo para que expandan sus horizontes en este ámbito digital, que crece en información constantemente, veloz y lleno de posibilidades. Hoy muchos vecinos conocen la dificultad con que se vive a diario pero no pierden la esperanza de seguir construyendo algo más grande que ellos que es el futuro de sus hijos, con actividades intramuro que fomentan la participación de la comunidad a través de talleres, donde tanto tutores como alumnos se involucran en temas como el cuidado del medio ambiente, el reciclado o la creación del coro escolar «Cunumí».

La comunidad, la identidad de un barrio, el trato humano y personal, el sentido de pertenencia, se construyen dentro de estos muros. Entre tizas, lecciones y juegos, la esperanza por un verdadero cambio se deposita en cada nueva generación de niños.

 

¡Felicitaciones!!

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