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UN DÍA COMO HOY

Esquina rinde honor a su patrona Santa Rita de Casia

El 22 de mayo de 1799 se bendice e inaugura en Esquina la primera capilla pública en honor a Santa Rita de Casia. El vecindario comenzó a formarse en 1785, cuando el propietario de las tierras y “maestro de posta”, Benito Lamela, invitó a los vecinos de la zona a nuclearse alrededor de la posta.

Rita de Casia es la Santa Patrona de la ciudad de Esquina, la cual era llamada originalmente Santa Rita de la Esquina del Río Corriente, el día 22 de mayo, día del natalicio de Rita y día de la fundación de nuestra ciudad, conmemoramos su nombre con una festividad religiosa.

 

SANTA DE LOS IMPOSIBLES

Vale recordar que Rita de Casia es la santa de lo imposible. Fue una hija obediente, esposa fiel, esposa maltratada, madre, viuda, religiosa, estigmatizada y santa incorrupta. Santa Rita lo experimentó todo pero llegó a la santidad porque en su corazón reinaba Jesucristo.

Nació el 22 de Mayo del año 1381, un año después de la muerte de Santa Catalina de Siena.

La casa natal de Santa Rita está cerca del pueblito de Casia, entre las montañas, a unas 40 millas de Asís, en la Umbría, región del centro de Italia que quizás más santos ha dado a la Iglesia (San Benito, Santa Escolástica, San Francisco, Santa Clara, Santa Ángela, San Gabriel, Santa Clara de Montefalco, S. Valentín y muchísimos más).

Su vida comenzó en tiempo de guerras, terremotos, conquistas y rebeliones. Países invadían a países, ciudades atacaban a ciudades cercanas, vecinos se peleaban con los vecinos, hermano contra hermano. Los problemas del mundo parecían mas grandes que lo que la política y los gobiernos pudieran resolver.

Nacida de devotos padres, Antonio Mancini y Amata Ferri a los que se conocía como los “Pacificadores de Jesucristo”, pues los llamaban para apaciguar peleas entre vecinos. Ellos no necesitaban discursos poderosos ni discusiones diplomáticas, solo necesitaban el Santo Nombre de Jesús, su perdón hacia los que lo crucificaron y la paz que trajo al corazón del hombre. Sabían que solo así se pueden apaciguar las almas.

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