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UN DÍA COMO HOY

Fundación de Curuzú Cuatía, ciudad belgraniana

Luego de encenderse la chispa revolucionaria del 25 de mayo de 1810, Manuel Belgrano recibe la misión de recorrer las provincias para sacar a los españoles de los cabildos y sumar a la población a la revolución. En su viaje llega a una Corrientes que tenía una disputa territorial…

La misión menos esperada

En 1810 Manuel Belgrano, quien era vocal de la Primera Junta en ese momento, sabía que la revolución se consolidaría si todos los Cabildos se alineaban a la causa. Para ello deberían avanzar con un ejército para derrotar la resistencia española y así formar cabildos revolucionarios en cada provincia. Lo que no se imaginaba el abogado era que él sería elegido para tal tarea.

Así fue que Belgrano se puso a la cabeza del Ejercito Expedicionario el cual recibiría refuerzos a medida que avanzaba hacia Paraguay y sufría modificaciones pues se debían dejar milicias alineadas a la revolución en cada pueblo que hacían paradas. Así fue que Belgrano ingresó a Corrientes, lugar donde organizó el avance y a la población.

La grieta correntina

Para el momento de la Revolución de Mayo en nuestra provincia se estaba pasando por una disputa territorial entre los Cabildos de Corrientes y Yapeyú. Antiguamente existía una enorme cruz que marcaba la delimitación entre ambos lugares pero las inclemencias climáticas y los incendios forestales terminaron por borrar rastro de aquel límite. Entonces fue que en 1781 se plantaron 9 algarrobos para hacer la división de territorios. Una solución barata, inteligente y «eco-frendly» aún para  nuestra época.

La grieta correntina se abrió a finales del siglo XVIII cuando el Cabildo de Corrientes autoriza a don Tomás del Castillo para levantar una capilla en el lugar que nucleaba a los pobladores; y en 1793 se encrespan más las relaciones cuando el Virrey Marques de AVILÉS y Fierro autoriza al Juez Comisionado don José Sambrana la fundación de un poblado alrededor de la Capilla. Las tierras de este poblado nuevo, donde la capilla era atendida periódicamente por los Párrocos de San Roque y de Santa Rita de Esquina, a la que afluían pobladores desde larga distancias, fue repartido entre 64 pobladores, el asentamiento fue bautizado como «Avilés y Nuestra Señora del Pilar de Curuzú Cuatía».

Un poco de historia

El sitio donde se emplazó este asentamiento era conocido en tiempos de la colonia como Posta de la Cruz, porque se encontraba indicada por una gran cruz, donde descansaban los viajeros, se intercambiaban mercaderías y se repartía el correo.

Las poblaciones originarias llamaban a este lugar Curuzú Cuatía, que en guaraní significa, entre otras acepciones, “cruce de caminos”.  Varias tribus nómades convivían en estas tierras: Mepenes, Mocohetá, Guayquirarog, Arubaí y Caingang, pertenecientes, casi todas ellas, a la gran raza Guaraní. Estas tribus tenían características similares en su organización social, familiar, religiosa, y en sus hábitos alimenticios. Presentaban interesantes particularidades en el vestido, la vivienda y los adornos.

Los indígenas no se adaptaron a la llegada del español y sostuvieron violentas luchas contra el invasor, pero finalmente, a mediados del siglo XVII, el Cabildo de Corrientes decidió poner freno a esta situación y organizó expediciones armadas. Ante una serie de violentos ataques de los españoles, y luego de ser derrotados, los indígenas sobrevivientes emigraron a Misiones.

Una vez que estas tierras quedaron libres, arrasadas y sin población nativa, los españoles comenzaron a asentarse en ellas.

La solución belgraniana

Para comienzos de 1800 los Cabildos de Corrientes y Yapeyú estaban en constante choque por el territorio y la aparición de este asentamiento ponía los pelos de punta a los gobernantes ¿Curuzú Cuatía pertenecía a Corrientes o Yapeyú? En esos años de conflicto internos, lideres políticos y militares en Buenos Aires levantaban sus puños en señal de revolución.

Belgrano había salido de Buenos Aires con un modesto ejército de 200 hombres el 26 de septiembre de 1810, pasó por San Nicolás donde sumó 357 hombres y el 1º de octubre llega a Santa Fe, donde permaneció varios días. Allí compró telas de color amarillo, rojo y azul para confeccionar la bandera para su ejército. Cruzó el río y llegó a Paraná el 9 de octubre, de donde salió el 2 de noviembre arribando a Avilés y Nuestra Señora del Pilar de  Curuzú Cuatía el día 7 en horas de la tarde, con un poder de la Primera Junta que le daba autoridad sobre el territorio. En su avance hacia Paraguay el Ejército Expedicionario se estacionó allí para aprovisionarse, Belgrano se haría eco de la grieta correntina.

Belgrano tomó la decisión de acabar con el conflicto de los dos cabildos al decretar el 16 de noviembre de 1810 la fundación de la ciudad a la que llamó  “Nuestra Señora del Pilar de Curuzú Cuatiá”, uniendo en el nombre la lengua española y la guaraní que hablaba la población.

Además de eliminar del nombre de la nueva ciudad la referencia al antiguo Virrey Avilés, el General Belgrano fijó los límites definiendo su jurisdicción, que sería “desde las puntas del arroyo de la Tunas, siguiendo el arroyo Mocoretá y de éste a buscar las puntas del arroyo Timboy, de éste a buscar la barra de Curuzú-Cuatiá que entra en el Miriñay, de éste se seguirá hasta al laguna Iberá, y por el río Corrientes se seguirá la costa hasta sus malezales, de los cuales se ha de seguir a las puntas de las barrancas y de éstas a las del arroyo Basualdo hasta las puntas de las Tunas”.

La huella de Belgrano

Sumado a la fundación de Curuzú Cuatía, Belgrano hace confeccionar la bandera tricolor para la ciudad, similar a la que plantó Francisco Miranda en Venezuela en 1807, y a la de la Gran Colombia que soñara Bolivar. La confeccionan mujeres del poblado y la bendice en la capilla el mismo 16 de noviembre cumpliendo lo que entendía era imperioso, que el ejército tuviera su propia bandera.

Además ordenó la venta de los terrenos “por sólo el valor de cuatro pesos”, para que ese dinero se usara para hacer una escuela y dispuso que “ello era sin perjuicio de obligar a los pudientes a que hayan de satisfacer cuatro reales al maestro por cada uno de sus hijos”.

Los estancieros fueron obligados a instalar su casa en la planta urbana, una medida que Belgrano justificó diciendo que “no podía ver sin dolor que las gentes de la campaña viviesen tan distantes una de otras lo más de su vida, o tal vez en toda ella estuviesen sin oír la voz del pastor eclesiástico, fuera del ojo del juez y sin un recurso para lograr alguna educación”.

Para conocer más recomendamos:
Belgrano fundó hace 208 años la ciudad de Curuzú Cuatiá y salvó una grieta del momento – Artículo del portal Conclusión
ORIGEN DE LA CIUDAD DE CURUZÚ CUATIÁ (16/11/1810) – Artículo del portal El Arcón de la Historia Argentina
Fundación de Curuzú Cuatiá – Artículo del portal Historias de Corrientes

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