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UN DÍA COMO HOY

Golpe Militar de 1955

Argentina se sumía en una nueva etapa de oscuridad, tras los bombardeos en Plaza de Mayo que se cobró vidas inocentes, la autodenominada “Revolución Libertadora” derrocando al gobierno democrático de Juan Domingo Perón.

El país aún se lamentaba por el derramamiento de sangre que había sufrido a manos de las bombas de grupos de militares disidentes que habían organizado un ataque con el fin de asesinar al entonces presidente democrático Juan Domingo Perón. Las agresiones fueron en aumento, los partidarios del presidente se estaban preparando para una lucha contra los focos de militares rebeldes, pero ante tanta violencia Perón decisió entregar el poder y pidió a sus militantes que no se levanten.

Juan Domingo Perón estaba al frente de su segunda gestión presidencial iniciada en 1952. El general golpista Eduardo Lonardi dirigía las operaciones desde Córdoba, mientras el puerto de Mar del Plata era sometido a un intenso bombardeo naval. Si Perón no dimitía, sería el puerto de Buenos Aires el nuevo blanco de los sediciosos. Finalmente, el dia 23, el presidente se refugió en la embajada de Paraguay y desde allí abandonó el país a bordo de una cañonera de esa bandera. Lonardi fue designado entonces presidente provisional.

La mayoría de las Fuerzas Armadas apoyaron el movimiento golpista, al igual que miembros de la burguesía agraria e industrial, gran parte de los sectores medios, los partidos políticos opositores y la Iglesia Católica.

LA RESISTENCIA DEL PUEBLO

El episodio puso de manifiesto la complejidad social de Argentina en ese momento. Las características de los movimientos, las fuerzas sociales que lo apoyaban, dificultaron el encauzamiento hacia un nuevo rumbo cuando hacia 1952 los indicadores económicos señalaban una situación de crisis. Tras la caída de Perón, esas mismas fuerzas se constituyeron en un obstáculo insalvable para los intentos de los sucesores que se proponían reordenar sustancialmente la sociedad y la economía.

Políticamente, las consignas de la “Revolución Libertadora” coincidían con las tendencias políticas de Occidente, donde en el marco de la Guerra Fría, la democracia liberal dividía claramente las aguas con el Este comunista.

Económicamente, en el mundo iban desapareciendo las áreas cerradas, al tiempo que los capitales empezaban a fluir libremente por el mundo, instalándose en mercados antes vedados. Argentina, que durante la etapa peronista había apostado al mercado interno en el contexto de la posguerra, al asociarse ahora al FMI, aceptaba la aplicación de políticas económicas ortodoxas. ¿En qué consistían esas políticas? En el abandono de la emisión fiscal y de las subvenciones a sectores “artificiales”, abriendo los mercados y reactivando las actividades de exportación tradicional (agroexportadora).

¿Podría esta “revolución” aplicarse sin problemas en una Argentina golpeada? Los empresarios coincidían en que cualquier modernización debía modificar el estatus logrado por los trabajadores durante el peronismo. ¿Cómo? Disminuyendo su participación en el ingreso nacional, elevando la productividad, racionalizando las tareas, reduciendo la mano de obra, restringiendo el poder sindical y el de los trabajadores. En síntesis, el obrero debía ganar menos, trabajar más y protestar lo menos posible. Claramente la tan mentada “desperonización”, que pretendía el estado de facto, no iba a resultar nada sencilla de aplicar.

Para conocer más sugerimos:
EcuRed – Derrocamiento de Juan Domingo Perón
El Historiador – 16 de septiembre de 1955 – Golpe autodenominado “Revolución Libertadora”
Siempre Historia – Gobierno de la “Revolución Libertadora”. Argentina 1955/195
Historia Contemporánea Argentina –  Golpe de estado de 1955

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