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Guerra de Malvinas: La Sangrienta Batalla de Pradera del Ganso

Movimientos Previos

Durante la tarde del 26 de mayo la compañía A del regimiento 12 avanzó hacia el norte según lo ordenado en la orden 506; una sección realizó misiones de Reconocimiento y exploración, delante del grueso, sin tomar contacto con los ingleses, mientras el resto de la compañía cavaba nuevas posiciones y acarreaba abastecimientos. También se transportaron manualmente dos Obuses de 105 mm hacia posiciones avanzadas, con las cuales los argentinos hicieron fuego sobre la zona designada.

Mientras, los paracaidistas británicos habían iniciado su avance a pie en la tarde del 26 de mayo, llegando a Camilla Creek House a primeras horas de la mañana siguiente. Allí Jones montó su puesto de mando y envió patrullas para sondear la entrada al istmo, las cuales entablaron escaramuzas con la Sección Exploración de la Compañía A Argentina, que todavía se estaba estableciendo en sus posiciones

En ambos bandos creció la tensión por la proximidad del enemigo. Los argentinos trabajaron contra reloj para preparar sus posiciones. Por su parte, el coronel Jones estaba furioso porque la BBC anunciaba en sus transmisiones que era inminente el ataque británico al istmo de Darwin, lo cual eliminaba el factor sorpresa.

Durante la mañana del 27 de mayo la sección de exploración argentina se encontró con soldados británicos en la zona de Burntside House, alrededor de mediodía; se entabló un fuerte combate con las avanzadas británicas, las cuales rodearon a los argentinos y los obligaron a rendirse. Las patrullas de exploración británicas debieron retirarse al tomar contacto con otras patrullas argentinas avanzadas, pero el teniente Manresa, jefe de la Compañía A del Regimiento 12, perdió comunicación con esta sección avanzada.

Mientras tanto, la RAF realizó ataques sobre la compañía A Argentina, desplegada en sus nuevas posiciones a la entrada del istmo de Darwin: un caza Harrier GR3, pilotado por el Comandante Bob Iveson, fue derribado por una ráfaga de artillería antiaérea de 35mm disparada desde Goose Green. Iveson logró eyectarse lejos de las líneas enemigas. Durante el resto del día los británicos lograron transportar con helicópteros su artillería de campaña (3 obuses de 105 mm) y pertrechos a Camilla Creek House; los cañones comenzaron a batir las posiciones adelantadas argentinas, mientras que desde el Estrecho de San Carlos, la fragata HMS Arrow abrió fuego con su cañón de 4,5 pulgadas (117 mm).

Al caer la noche Jones ordenó a sus tropas avanzar hasta la línea de partida prevista para el ataque. La compañía C del mayor Jenner marchó en cabeza, seguida por las otras compañías del batallón y el propio Jones con su pelotón comando. Otras fracciones se ubicaron en la costa opuesta de Camilla Creek para brindar apoyo de fuego.

Durante la noche del 27 de mayo recrudecieron los intercambios de fuego con la adelantada sección exploración argentina. Mientras el teniente Manresa procuraba averiguar lo que pasaba con sus soldados en la posición avanzada, Jones organizó a sus hombres para el ataque: la compañía D quedó en reserva; la compañía A se situó en el flanco izquierdo británico para atacar Burntside House; la compañía B del 2 Para ocupó el flanco derecho; la compañía C, el centro.

A todo esto los cañones argentinos habían vuelto a sus posiciones originales, cerca de Goose Green, para no ser destruidos en campo abierto por los ataques aéreos. Los 145 soldados del teniente Manresa soportaban el fuego de preparación de la artillería británica, contestando con disparos de mortero y cañones sin retroceso.

 El ataque sobre la posición avanzada Argentina

A las 02:30 del viernes 28 de mayo, Jones ordenó atacar y las compañías A, B y C del 2º Batallón de Paracaidistas (440 hombres) se lanzaron sobre las posiciones de la sección exploración y la compañía A del Regimiento 12. El combate fue encarnizado y soldados de la sección exploración argentina se replegaron sobre las posiciones de la compañía A, generando pánico entre los jóvenes reclutas, varios de los cuales abandonaron sus puestos y comenzaron a replegarse; los oficiales argentinos debieron apelar a toda su energía para reagrupar a sus hombres y evitar una desbandada.

Las posiciones argentinas fueron castigadas con fuego de artillería naval y de campaña antes de que los paracaidistas las tomasen por asalto. La radio de Manresa resultó averiada y perdió contacto con su jefe, de modo que debió luchar sólo. La artillería argentina comenzó a hacer fuego al percibir el asalto británico, pero por la falta de comunicaciones su fuego no estaba dirigido y fue en gran parte ineficaz.

Así y todo, las posiciones argentinas castigaron con fuego de ametralladoras a los paracaidistas que avanzaban al descubierto y les infligieron tres muertos. Los británicos tuvieron que separarse en pequeños grupos para evitar ser aniquilados, y acercarse lo suficiente para disparar cohetes y lanzar granadas.

Después de media hora de combate el flanco izquierdo argentino comenzaba a ceder y el teniente Manresa reunió un pequeño grupo de soldados y contraatacó, estabilizando la situación. Pero ante un nuevo empuje de los paracaidistas de la compañía B del mayor Crosland, el flanco izquierdo argentino cedió y Manresa ordenó el repliegue hacia la primera línea de retardo: las posiciones que ocupaba antes del 26 de mayo.

En tanto, el mayor Farrar-Hockley y su compañía A tomaron Burntside House y llegaron a Coronation Point, ya cerca del pequeño poblado de Darwin. Las compañías B y C, seguidas por la compañía D en reserva, avanzaron presionando a los argentinos en retirada, pero cuando amaneció todavía no habían logrado acercarse a la línea de defensa principal argentina.

La lucha en la línea Darwin-Boca House

Alrededor de las 06:30, los británicos tropezaron con la resistencia de nuevas fracciones argentinas, en Boca House se encontraba una sección de infantería del regimiento 8 argentino al mando del subteniente Guillermo Ricardo Aliaga, mientras que en Darwin Hill y el sector central se encontraba un variopinto grupo de defensores: se trataba de soldados de la compañía Comando y Servicios del Regimiento 12 (cocineros, abastecedores) y dirigidos por el subteniente Ernesto Orlando Peluffo. A esta línea se sumaron los restos de la compañía A de Manresa, alrededor de las 06:30 del 28 de mayo.

El avance británico quedó atascado, pues la luz del día daba ventaja a los defensores, que ahora combatían en posiciones preparadas de antemano. Los temerarios ataques británicos no lograron conmover la línea defensiva.

Piaggi apreció que la defensa necesitaba ser reforzada. Envió parte de su reserva concentrada en Goose Green: una sección de fusileros del regimiento 25 bajo el mando del teniente Roberto Néstor Estévez; quien arengó a su tropa:

«Soldados, en nuestras capacidades están las posibilidades para ejecutar este esfuerzo final, y tratar de recomponer esta difícil situación. Estoy seguro de que el desempeño de todos será acorde a la calidad humana de cada uno de ustedes y a la preparación militar de que disponen».

Finalmente, todos los integrantes de la fracción, escucharon la orden de Estévez: «Seguirme!». Pronto estarían inmersos en el combate.

Estévez avanzó hasta las inmediaciones de Boca House y se trabó en combate con los británicos, siendo herido de gravedad. Durante el encarnizado encuentro Estévez tomó una radio y comenzó a reglar el fuego de la artillería, contribuyendo a frenar el ataque británico. Cuando este oficial cayó muerto, el Cabo Mario Castro tomó su puesto y corrió igual suerte; el soldado Fabricio Edgar Carrascul tomó la radio para continuar la tarea y también fue abatido.

El soldado conscripto Sergio Daniel Rodríguez, del Regimiento 25, fue mortalmente herido en ese combate disparando las últimas bandas de su ametralladora MAG. En una edición especial del diario Tiempo Argentino (mayo de 1983, pág. 10) relata así la muerte del teniente Estévez:

“(…) llegó a mi posición el Teniente Estévez herido con dos balazos en el cuerpo, en la pierna derecha y en el brazo, que lo tenía colgado. Me preguntó si estaba herido, que lo de él no era nada (…) seguía dando órdenes y haciéndonos sostener el combate, mientras él con su único brazo sano se comunicaba con el comando, dando toda la información sobre el enemigo. No sé cómo los ingleses habían tomado posiciones tan altas. Estaba hablando por radio a mi lado cuando recibió otro balazo en la cabeza que le entró por el pómulo derecho. El impacto lo tiró para atrás a Estévez. Yo ya no tenía miedo ni nada. Era como que esperaba tener a tiro a un inglés, o lo mato yo a él, o él me mata a mí. Y el teniente desangrándose… Hubo un momento en que me rozaron dos esquirlas la cabeza, y el teniente Estévez que agonizaba en silencio, me pide que me ponga el casco de un muerto. Me caían los hilitos de sangre por la cara. Cuando me volví a mirarlo, mi teniente Estévez había muerto...”.

El valor y devoción de este oficial argentino quedó retratado en una conmovedora carta escrita a sus familiares el 27 de marzo de 1982, pocos días antes de partir hacia las islas.

La sección de reserva argentina sufrió enormes perdidas, pero hacia las 09:30 los británicos suspendieron su avance y retrocedieron organizadamente, buscando protección. Los combates nocturnos habían significado un gran gasto de munición, y los paracaidistas debieron proveerse con las municiones de sus compañeros muertos y heridos.

Refuerzos Argentinos

Jones estableció su puesto de mando en el sector oriental de la línea de combate, cerca de la compañía A de Farrar-Hockley que estaba detenida frente a Darwin. Los artilleros británicos tiraban sin respiro, mientras que cuatro helicópteros trasladaban munición y evacuaban heridos. Pero con la llegada de la luz diurna la fragata Arrow abandonó su misión de apoyo de fuego por temor a los ataques aéreos argentinos.

En efecto, poco después llegaron sobre el campo de batalla aviones Pucara enviados desde la capital malvinense, los cuales bombardearon a los paracaidistas y los presionaron a retirarse en busca de refugio.

Los argentinos aprovecharon esta pausa para recomponer su primera línea, aunque las pérdidas en hombres y material eran graves. Piaggi ordenó que su compañía C, situada al sur del istmo, se replegara cerca de Goose Green para acortar el perímetro defensivo.

Alrededor de las 9 de la mañana llegaron refuerzos: se trataba del Equipo de Combate “Guemes” de Regimiento 25, los cuales fueron depositados 8 kilómetros al sur de Goose Green. Esto permitió a Piaggi recomponer su reserva y sacar de ella una sección de tiradores para enviarla hacia Darwin Hill, pues la compañía A de los paracaidistas parecía reiniciar el ataque. La sección argentina, comandada por el subteniente Juan José Gómez Centurión avanzó hacia Darwin Hill para bloquear a los británicos.

La muerte del Teniente Coronel Jones

Este es uno de los episodios más debatidos de la guerra de Malvinas. Según la versión oficial británica, Herbert Jones observó que un nido de ametralladoras argentino mantenía inmovilizada a la compañía A del mayor Farrar-Hockley; y decidió atacarla personalmente para estimular a sus tropas. Dirigió su pelotón comando contra la posición argentina y cayó en el ataque.

La versión oficial del Ejército Argentino es que la sección de fusileros AOR (Aspirante a Oficiales de Reserva) enviada de refuerzo a la Colina de Darwin, divisó a una columna de paracaidistas y la emboscó, inmovilizándola sobre el terreno. Jones, queriendo demostrar a sus hombres como había que combatir, se adelantó sobre una trinchera argentina con intenciones de tomarla por asalto. En ese momento fue divisado por el soldado conscripto AOR Guillermo Huircapan (tirador de FAL 7,62 mm) y Oscar Ledesma (artillero de ametralladora MAG Tipo 60-20 7,62 mm) quienes lo abatieron en la Colina Darwin. Oscar Ledesma dijo: «No vio mi ametralladora MAG».

Al morir “H” Jones, lo hizo al frente de sus tropas, ya que en su opinión “la única manera de morir es dirigiendo, desde el frente”.

El mando del ataque pasó al segundo jefe del batallón, el mayor Chris Keeble, quien contempló una serie de malas noticias: un helicóptero que se dirigía a evacuar al jefe británico fue abatido por un Pucará argentino cerca de Camilla Creek House; habían sido muertos o heridos cuatro jefes de pelotón; luego, el avance sobre Darwin Hill se había vuelto a detener. La victoria esperada está muy lejos, e hizo que Keeble exclamara: “¿Cómo diablos capturó Goose Green?”.

El ataque británico se reinicia

Piaggi se comunicó con su superior, el general Parada, y le informó que el ataque británico había sido detenido. Parada lo felicitó y le ordenó “iniciar la persecución”; Piaggi contestó que no estaba en condiciones, y Parada reiteró la orden, prometiéndole apoyo. Enfurecido por lo que consideraba una falta total de comprensión de la situación, Piaggi estrelló un jarro de aluminio contra la pared.

Entretanto, Keeble decidió emplear la compañía D y tomar en primer lugar el reducto argentino de Boca House para poder flanquear el resto de las posiciones argentinas. Poco después del mediodía, precedido por una preparación artillera de gran magnitud, las compañías B y D británicas atacaron a los soldados argentinos atrincherados, empleando misiles filoguiados “Milán”, morteros y cohetes de fósforo blanco para iluminar el cielo de noche. Los argentinos fueron aferrados y rodeados, tras lo cual los paracaidistas pasaron al asalto de la posición. El subteniente Aliaga cayó herido y cuando toda resistencia fue imposible, ordenó la rendición.

Al mismo tiempo, la compañía C del mayor Jenner atacó las trincheras en el sector central, mientras Farrar-Hockley renovaba el ataque sobre Darwin Hill. En todos los sectores los británicos emplearon gran volumen de fuego, sobre todo los mortíferos “Milán”; este poder de fuego sumado a la mayor preparación de los combatientes ingleses lentamente se impuso y la línea argentina resultó perforada. Poco después cayó el reducto de Darwin Hill y el teniente Manresa ordenó el repliegue hacia la segunda línea de retardo, en proximidades de Goose Green. El otro jefe argentino, subteniente Peluffo, resultó gravemente herido y cayó prisionero.

A las 13.15 horas recién pudieron los británicos tomar Darwin Hill. Unos 200 soldados argentinos habían resistido durante más de 6 horas el asalto contra Boca House y Darwin Hill.

Keeble estableció su puesto de mando en Darwin Hill y ordenó un triple avance: mientras Crossland y su compañía B avanzaban hacia el sur para rodear Goose Green desde ese sector, el mayor Neame y la compañía D atacarían la pista de aterrizaje. Las compañías C y A (Jenner y Farrar-Hockley) debían atacar la Escuela desde Darwin Hill. Alrededor de las 17 horas las fuerzas argentinas se retiraron hacia la Escuela, fuertemente presionadas por los hombres de Jenner y Farrar-Hockley. Al percibir la situación, los cañones antiaéreos del subteniente Claudio Oscar Braghini (GADA 601) abren fuego contra más de 120 paracaidistas británicos, provocando un muerto y once heridos a las compañías británicas, que incluyeron al Mayor Hugh Jenner, herido en la espalda.

Por el oeste, los hombres de Neame pudieron tomar la pista de aterrizaje sin mayor dificultad, ya que los efectivos de la batería antiaérea de la Fuerza Aérea Argentina encargados de la defensa de ese sector se habían replegado bajo fuego de morteros, sin informar a Piaggi; cuando éste supo lo que había pasado envió algunos soldados del Regimiento 12, que fueron rechazados. Esto facilitó que los hombres de Crossland pudieran avanzar hacia el sur y amenazar el perímetro argentino desde esa dirección, cercando a parte de la Compañía C del Regimiento 12. Durante el desarrollo de los combates en Base Aérea Militar Cóndor, fueron destruidos tres cañones antiaéreos Rheinmetall y murieron tres conscriptos de la Fuerza Aérea que protegían el perímetro de seguridad de la base. El jefe de la batería de cañones Rheinmetall y radar Elta, teniente Darío Valazza, fue herido.

La aviación argentina volvió a efectuar ataques contra los paracaidistas, pero éstos lograron derribar un Pucará y un Aermacchi.

El cerco final sobre Goose Green

Cuando los británicos llegaron sobre la segunda línea de defensa argentina, los obuses de 105 mm comenzaron a disparar en tiro directo, a lo que se sumó el fuego de los cañones antiaéreos que disparaban contra blancos en tierra. La situación de los defensores se hizo delicada, pues también aparecieron aviones Harrier GR3 de la RAF, efectuando ataques a tierra.

El fuego rasante de la artillería antiaérea del GADA 601 provocó numerosas bajas entre las filas de la compañía C del batallón británico, la cual vio mermada su capacidad combativa. Entre los heridos se contaba el jefe de la unidad, Mayor Hugh Jenner. Un pelotón de la compañía A, agregado a la C, se vio obligado a retirarse detrás de la colina de Darwin por el resto de la batalla. Los paracaidistas británicos Mark Hollman-Smith, de la compañía C, y Steve Dixon, de la D, murieron en la acción.

La posición defensiva de la Escuela fue tomada por los británicos y dio motivo para otro episodio enigmático de la guerra. Algunas fuentes británicas sostienen que soldados de una trinchera argentina agitaron un trapo blanco para rendirse, y cuando el teniente Jim Barry y dos paracaidistas se adelantaron para hacerlos prisioneros, fueron abatidos desde otra trinchera argentina. Enfurecidos por lo que consideraron un ardid, los demás paracaidistas atacaron la Escuela y mataron a todos los defensores, hasta que el edificio estalló. Otras versiones, incluyendo la mayoría de los relatos argentinos, es que la escuela fue destruida por el fuego directo de la artillería antiaérea argentina luego de que los soldados británicos tomaron la posición, obligándolos a retirarse.

Sin embargo, una vez perdida la posición defensiva alrededor de la escuela y la pista de aterrizaje, las fuerzas argentinas quedaron acorraladas en torno a Goose Green; además, el intenso fuego de morteros logró inutilizar la artillería antiaérea que disparaba contra los paracaidistas. Piaggi se comunicó con Parada y este le ordenó romper el contacto con el enemigo y retirarse hacia Bodie Creek Bridge para ser evacuado junto a sus fuerzas. Piaggi opinó que no podía zafar del contacto con los británicos, y que una retirada como la planeada sería muy difícil.

La compañía C en tanto, sosteniendo sus posiciones al sur del istmo, recibía la orden de repliegue impartida por Piaggi. Es así que su 2° sección de tiradores, al mando del subteniente Durán, inició el dificultoso repliegue ordenado, sorteando una mortífera red tejida por munición trazante enemiga, mientras las explosiones en las afueras del caserío no cesaban. En tanto, la 1° sección, que era la que se encontraba más alejada en dirección sudoeste, al mando del subteniente Aldao, procedió del mismo modo. El teniente Marturet, jefe de la sección apoyo, replegó asimismo su elemento, distribuyendo entre algunas viviendas, dos o tres grupos de sus hombres, conformando sectores de obsevación y fuego. Recién en esas nuevas posiciones, los jefes de sección lograron recuperar la comunicación con su jefe de compañía. En aquellos momentos, persistía la posibilidad de que grupos aislados del regimiento 12 trataran de reintegrarse a sus filas después de los intensos combates. De allí la decisión del teniente 1° Duaso Fernández de enviar una patrulla de exploración a fin de identificar a las tropas ubicadas en el frente, encabezada por el subteniente Aldao y los soldados Sánchez y Pegoraro. A poco de su recorrido fueron recibidos por fuego de armas automáticas enemigas, siendo abatidos ambos soldados y Aldao tomado prisionero. En tanto, el subteniente Durán desde su nueva posición pudo comprobar que del flanco derecho, una ametralladora británica batía su sección con munición trazante. Sabiendo que las consecuencias serían terminales para su fracción, el subteniente se arrastró hacia el grupo del cabo Gómez, ubicado al extremo derecho y le ordenó tomar frente hacia la MAG de los ingleses. Durán inició la apertura de fuego reunido sobre el arma enemiga junto con Gómez y el grupo de tiradores, y ésta ya no volvió a oírse. El subteniente Aldao, aprovechando una distracción de los efectivos que lo vigilaban, logró huir y reincorporarse a las propias filas. A esa altura de los acontecimientos, la fuerza de tareas Mercedes, se encontraba completamente rodeada. Sin pozos de zorro, sin abrigo, sin comida y con escasísima munición, los hombres de la compañía C se dispusieron a pasar la noche, a la espera de novedades sobre la continuidad del combate.

Entretanto Parada había enviado nuevos refuerzos helitransportados: se trataba de hombres de la compañía B del Regimiento 12, trasladados desde Monte Kent. Cuando aterrizaron a unos 6 kilómetros de Goose Green, en el sector sur, la artillería británica comenzó a batirlos, provocando cierta dispersión. Este grupo se encaminó hacia Goose Green, aunque la oscuridad, la falta de guías y el fuego enemigo le impidieron sumarse a la posición principal. Recién en la madrugada del 29 de mayo una parte de estos refuerzos lograron presentarse en el puesto comando de Piaggi.

Noche de decisiones

Al anochecer del 28 de mayo los británicos comenzaron a disminuir su fuego. El mayor Keeble, al ver a los argentinos cercados, tuvo confianza en una pronta victoria. Decidió bombardear primero Goose Green y luego enviar a sus paracaidistas a eliminar los restos de resistencia. Pero cuando supo que allí había un centenar de civiles malvinenses, se preocupó y comenzó a pensar en la manera de empujar a los argentinos a rendirse sin luchar. Decidió realizar una demostración de fuego al día siguiente para convencer a los defensores que era inútil resistir.

Comenzó entonces el acarreo de munición y de artillería. Marines del Batallón 42 fueron puestos bajo el mando de Keeble.

Mientras esto ocurría, los argentinos trataron de recomponer sus líneas y Piaggi convocó a una reunión de oficiales para debatir el curso de acción a tomar. En su opinión la orden de retirada impartida por Parada era irrealizable, y continuar luchando no ofrecía posibilidades de éxito. Le preocupaba además que los británicos bombardearan el poblado y provocaran una matanza en la población civil.

La reunión fue acalorada: Piaggi opinaba que si no se podía revertir la situación, la capitulación era la única decisión. Algunos propusieron utilizar la Compañía B (de la cual se sabía que había llegado aunque aún no se conocía su paradero), Piaggi pidió al jefe de la Base “Cóndor” que armara a sus hombres como fusileros, a lo que este se negó. Finalmente Piaggi se comunicó con Parada, el cual le confesó que no podía enviarle más refuerzos ni medios para evacuar la posición. Además, los jefes argentinos no sabían nada acerca del enemigo al que se enfrentaban, por ejemplo su cantidad de efectivos o sus medios de combate, por lo cual no podía asegurar que una continuación de la resistencia tuviera posibilidades de éxito. Ante este panorama Piaggi decidió parlamentar.

La rendición

Un kelper fue enviado a las líneas británicas con una propuesta de rendición. Keeble aceptó y envió dos prisioneros argentinos para informar a Piaggi sus condiciones: los argentinos debían rendirse o aceptar las consecuencias de una continuación del combate. Piaggi interpretó que los británicos estaban dispuestos incluso a bombardear Goose Green y cargar sobre las espaldas de los argentinos la responsabilidad por la muerte de civiles inocentes. En horas de la mañana Piaggi y Pedrozzo conferenciaron con Keeble y otros oficiales, insistiendo este en sus condiciones. En ese momento los argentinos decidieron rendirse incondicionalmente a los británicos.

Se vivió un momento alarmante cuando los británicos descubrieron a una tropa de argentinos que marchaba desde el sur en actitud de combate: eran soldados de la compañía B llegados la noche anterior y que se habían extraviado en su marcha a Goose Green; por lo tanto, desconocían lo que estaba pasando. Keeble se disponía a abrir fuego cuando Piaggi le comunicó lo que sucedía con esos soldados: Keeble accedió a no disparar y los soldados argentinos, a la vista de todos y sin saber que habían estado a punto de morir, llegaron a Goose Green.

Poco después el vicecomodoro Pedrozzo, como oficial más antiguo, presentó la rendición, la cual se llevó a efecto con honores militares y fuera de la vista de los civiles.

Fuente: Wikipedia

2 thoughts on “Guerra de Malvinas: La Sangrienta Batalla de Pradera del Ganso

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