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La idea cubana que salvó incontables vidas

Es el homenaje a un médico cubano que supo detectar el origen de una enfermedad, salvando miles de vidas. Aunque hoy está extendida por el mundo, contamos con métodos para combatirla. Conozcan la historia del médico Carlos Juan Finlay y Barrés en esta nota.

Una enfermedad extranjera

Desde la época de la colonia, cuando empezaron a llegar los barcos con grupos de exploradores europeos, no sólo llegaron nuevas ideas, personas y creencias (la forma en que se impusieron son un capítulo a parte), sino que también llegaron enfermedades extrañas para los pobladores del continente americano.

Muchos estudios afirman que en los barriles de agua que traían los barcos viajaron larvas infectadas de mosquitos, la carga viral es la que produce la fiebre amarilla. Un asesino silencioso se había instalado en nuevas tierras causando innumerables muertes e incluso hizo inhabitable ciertas áreas, como el itsmo de Panamá que era llamado por los exploradores «Cementerio de los hombres blancos».

El descubrimiento cubano

Por muchos años se especuló sobre el origen de esta afección que para algunos era América y para otros el África pero recientemente, con el empleo de técnicas moleculares, se comprobó su proveniencia africana.

Pero antes de saber esto, la medicina mundial creía que la fiebre amarilla se transmitía por aire o era producida por las sustancias pútridas de seres marinos muertos. Otras teorías sostenían que la enfermedad se propagaba por contacto con las ropas de algún infectado, así como la sangre o el vómito.

En 1.879 el Dr. Carlos Juan Finlay y Barrés, médico cubano, sospechó que esta teoría era incorrecta y comenzó su investigación que duró dos años. Durante este tiempo se construía el Canal de Panamá, una conocida zona de infección, donde murieron 52.000 trabajadores franceses tratando de completar esta obra.

Los resultados del Dr. Finlay relacionaban la presencia del mosquito con la enfermedad, poniendo en práctica métodos de limpieza para la erradicación del insecto y sus larvas. Al destruir los mosquitos La Habana se vio libre de la fiebre amarilla por primera vez en 150 años, con cifras de 200.000 muertes en Cuba durante la Colonia, siendo el último caso reportado en ese país en el año de 1908. La construcción del Canal de Panamá fue posible empleando el mismo método.

La fiebre amarilla es una enfermedad transmitida por el mosquito Aedes Aegyptis, este insecto tiene una mayor incediencia en zonas tropicales, aunque se sabe que posee dispersión mundial, utilizando reservorios de agua como lugares para colocar sus huevos. Los mosquitos infectados con fiebre amarilla solo son el vector, ya que no sufren la enfermedad. Al picar a una persona, se produce un pequeño intercambio de fluidos donde se produce la infección.

Un reconocimiento tardío

El descubrimiento del médico cubano tardaron un tiempo en ser atribuidos, incluso la teoría que el mosquito era vector de la enfermedad fue reconocido hacía otro médico. La medicina mundial acreditó inicialemente al Dr. Walter Reed, cuyo nombre distingue a un famoso hospital norteamericano que atiende oficialmente a su presidente. La verdad es que Reed solo confirmó la teoría.

El 18 de febrero de 1.881 en la Conferencia Internacional de Sanidad, celebrada en Washington, Carlos Finlay propuso la teoría avanzada para su época de que la fiebre amarilla era transmitida por la picadura de una especie de mosquito Aedes pero fue ridiculizado por sus colegas médicos e incluso se le puso el sobrenombre de «El hombre mosquito». Su pionera concepción fue ignorada por veinte años. Finlay perspicazmente se había percatado de la presencia del mosquito Aedes aegipty (conocido en ese tiempo como Culex fasciatus).

Como habiamos nombrado, los intentos de Francia por construir el Canal de Panamá fracasaron, no sólo desde el aspecto económico y tecnológico, sino también por la cantidad de muertes. La idea de reflotar este proyecto fue de Estados Unidos, que firmó un tratado con el gobierno de Panamá.

Antes de empezar la construcción el gobierno estadounidense encargó al Dr. Walter Reed, la tarea de hacer los saneamientos necesarios para preservar la salud de los militares y obreros. Este, con un contingente fueron a La Habana en junio de 1900 para observar y aprender los métodos aplicados en Cuba. El éxito del operativo sanitario durante la construcción del Canal de Panamá le valieron el reconocimiento al Dr. Reed.

En 1.901 los científicos norteamericanos, siguiendo la conducta de sus colegas de México, Cuba y Europa finalmente aceptaron la teoría del Dr. Finlay. Así alrededor del mundo se siguieron sumando estudios que confirmaban el descubrimiento de Finlay. Finalmente en el Congreso Médico Panamericano, reunido en la ciudad de Dallas (Texas) en 1953, como un homenaje al nacimiento del doctor Juan Carlos Finlay, promulgo que el 3 de diciembre de cada año se celebre el Día Paranamericano del Médico.

Para conocer más recomendamos:
EL DIA PANAMERICANO DE MÉDICO – Artículo de Revista de la Universidad Industrial de Santander – recuperada del sitio de organización Scielo
03 de Diciembre: Se celebra el “Día del Médico” – Artículo del portal El Intrasigente

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