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LEYENDAS RELATOS FANTÁSTICOS

La leyenda de la luna

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En el río Orinoco una pareja de tortugas se alejan una de otra entre la tormenta y la penumbra. ¿Cómo se encontrarán en esa noche eterna?

Recuperado de Club de escritura
Autor: León Paló

Cuenta la leyenda que una tortuga llamada Kaplumbaga, feliz vivía con su amado tortugo Kunkuru, en las ricas aguas del río Orinoco. Día tras día, nadaban libremente y se alimentaban de sabrosos peses, mientras se asoleaban al sol, satisfechas y gozosas de las bonanzas del supremo. Todo fue muy bello hasta que una lluvia veraniega y descuidada se transformo en una tormenta de gran magnitud. Catastrófica y sin control que continuó sin dar tregua por cientos de días.

Los cielos enloquecieron y aterrados sucumbieron ante una gran noche tenebrosa y hambrienta, que devoró al sol de un solo mordisco. Luego el firmamento entero se desplomo y todos los ríos se unieron en uno. Y entre tanto alboroto y desconcierto Kunkuru perdió el rumbo culpa de la basta oscuridad… 

Con los meses las aguas bajaron y al fin Kaplumbaga pudo salir de su escondite.

Desesperada y loca recorrió su gran río de punta a punta. Gritando su nombre durante largas jornadas de búsqueda sin descanso ni se alimento. Hasta que al fin, la pobre quedo sin fuerzas y se tumbó boca arriba sobre una gran roca blanca, esperando la santa muerte. Y dicen que agotada y rendida y sin mas ganas de sufrir, resoplo una triste oración de despedida para quien pudiera oírla. Y en ese instante de penosa agonía, el mismísimo Dios se hizo presente y con voz dulce y melodiosa le dijo:

-Kaplumbaga, aleja la tristeza de tu corazón, seca tus lágrimas y escucha con atención lo que voy a confesarte. De aquí en adelante tú serás mi centinela por las noches.

Esto que ha pasado no tiene que volver a suceder. No quiero que alguna de mis sagradas criaturas pase por lo mismo. Por eso te concedo un beneficio. Subirás a lo alto de los cielos por las noches y tu brillo se abrirá entre la espesura del monte. Nadie más se separarse de quien ama, por culpa de las espesas sombras. Y tú desde las alturas podrás ver la selva entera. Así, tal vez puedas encontrar a tu amado Kunkuru…

Y ese faro luminoso que resplandece en el firmamento con toda su intensidad, noche tras noche  hasta el alba; tan melancólica y solitaria, es kaplumbaga. Que deambula incansable sin perder la esperanza de reencontrarse con su verdadero y único amor. Mientras permite que sus rayos de luz, nos guíe a pesar de las penumbras, a veces misteriosa otras malvada y profunda de la noche…

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