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HISTORIAS Y MITOS LEYENDAS

La leyenda del mamón

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En una tribu guaraní, un amor a escondidas termina en tragedia. Tupá intercede al ver tanto dolor desatado.

En el antiguo Litoral, había una tribu que habitaba en medio de los montes, todo era alegría pues la esposa del cacique estaba pronta a dar a luz por primera vez.

Mientras la espera se hacia larga, las mujeres rogaban a Tupá para que naciera una niña, deseando que fuera buena y aun mas hermosa que su madre.

Los hombres en cambio, danzaban con actitud guerrera, deseaban que fuera varón, tanto más valiente que el cacique de las mil victorias.

Aquella mañana fresca pronosticaba un buen día, y desde el monte llegaban el canto de las aves y el perfume de las flores silvestres.

Un llanto hizo saber a todos que la madre había terminado de parir y un nuevo ser se sumaba a la tribu.

El cacique salió y se detuvo frente a la puerta de la choza, las mujeres que aguardaban afuera de la misma enmudecieron, los guerreros detuvieron su danza, todo fue silencio y el nuevo padre anunció que estaba feliz que su esposa había tenido una niña.

Pasaron los años y la pequeña se convirtió en una bella joven a la cual muchos valientes de la tribu soñaban con casarse.

Aún así el corazón de la hija del cacique no correspondía a nadie. Pasado el tiempo, en el monte empezaron a sentirse voces extrañas, movimientos peculiares y un lenguaje desconocido que hablaban los intrusos, pero que sonaba dulce a los oídos de la hija del cacique, despertando su corazón.

Ella empezó a encontrarse a escondidas con el extranjero de piel pálida con quien vivía un apasionado romance. Cada encuentro procuraba hacerse a escondidas de su tribu. Pero un día alguien la siguió y desde la espesura una flecha certera, lanzada por un guerrero celoso, terminó con sus sueños de amor.

El extranjero que amaba a la india murió en sus brazos.

El cuerpo del español fue sepultado por sus compañeros en un claro del monte, cerca de un caudaloso río. La joven desconsolada se abrazó a la tierra que cubría el cuerpo de su amado. Su llanto inconsolable regaba la tierra de la sepultura.

Y allí murió de tristeza y pena la joven, y Tupá en toda su sabiduría hizo un milagro. En donde yacían los amantes, empezaron a crecer unos arboles cuyos frutos tenían la forma de grandes lágrimas de color verde en un comienzo, para después tornarse amarillo intenso al estar maduros.

A esos frutos los indígenas llamaron las lagrimas de oro, nosotros lo conocemos como mamón.

Sobre la planta

El Mamón es un árbol tropical de fruto comestible, se encuentra de forma abundante en nuestra selva. La fruta es rica en sales minerales y vitaminas, y tiene propiedades muy curativas.

Contribuye a que el cuerpo produzca un aminoácido esencial que activa la hormona del crecimiento imprescindible para el rejuvenecimiento de las células y reconstrucción de las células del hígado, músculos y huesos, para que todas estas propiedades sean efectivas, la fruta no debe estar en estado demasiado maduro.

Las propiedades del mamón

  • Ayuda a limpiar las toxinas en sangre.
  • Digestivo.
  • El mamón tiene efectos diuréticos.
  • Disminuye la bilirrubina.
  • Analgésico.
  • Relajante.
  • Contra parásitos intestinales. (En especial su semilla).
  • Baja la presión arterial.
  • Antiinflamatorio.
  • Dilata los bronquios.

El dulce de mamón

Es uno de los postres de la gastronomía correntina que tiene como base al “mamón” (también llamado, en otros lugares del mundo: “papaya”, “melón de árbol”, “lechosa” o “fruta bomba”).

ES parte del arte culinario ancestral de Corrientes y del Noreste argentino. Para algunos puede resultar empalagoso, por eso se recomienda añadir, al final de la cocción, jugo de pomelo o cáscaras de limón o naranja para contrarrestar el intenso sabor dulce.

Ingredientes:

  • 1 kilo de mamón o papaya verde o a medio madurar
  • 500 gramos de azúcar
  • 4 clavos de olor, cáscara de naranja o limón
  • 1 cucharadita de esencia de vainilla
  • 1/2 cucharadita de bicarbonato de sodio
  • Agua cantidad necesaria (más o menos 3/4 litro)

Primero se pelan los mamones. Se cortan en gajos, si el tamaño del mamón es grande los gajos cortarlos a la mitad.

Luego se disponen en una cacerola doble fondo o de aluminio grueso, formando capas intercalando la fruta y el azúcar.

Distribuir los clavos de olor por arriba y tapar el recipiente con film o una tapa.

Dejar reposar toda la noche, durante ese tiempo, el mamón va liberando el agua que contiene que facilitará la cocción.

Al otro día añadir agua hasta cubrir la fruta, llevar a fuego fuerte unos 10 minutos y seguir cocinando a fuego medio o bajo mas o menos 2 horas, cuando la fruta ya está suave pero firme, agregar la esencia de vainilla, y las cáscaras de naranja o limón.

Unos minutos antes de apagar el fuego incorporar el bicarbonato que es el que le dará el color ámbar al dulce.

Servir el Mamón en Almíbar o Dulce de mamón bien frío bañado de su almíbar.

Fuente: Corrientes, mi tierra – Página de Facebook

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