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La posición de México, Chile y la OEA respecto de la Guerra de Malvinas

EL CANILLITA entrevistó al profesor de Historia José Daniel Ramírez Reyes, de la Universidad Autónoma Metropolitana de México, acerca de cómo se vivió el conflicto bélico entre Argentina y Gran Bretaña y la posición que adoptó ese país respecto del gobierno de facto y del pueblo argentino.

Entrevista al profesor José Daniel Ramírez Reyes

 

– ¿Cuál era la situación política en América Latina en los meses previos al conflicto?

– En América Latina imperaban los gobiernos militares que habían sido auspiciados por Estados Unidos como una forma de contención a las doctrinas maoístas que imperaban en la zona. El ambiente político en América Latina se vivía un clima de represión de gobiernos militaristas.

 

– ¿Cuál era la situación de Inglaterra en ese momento?

– Inglaterra venía saliendo de una coyuntura política, estaba empezando un nuevo gobierno de corte conservador, es cierto que tenía en ese momento un pasado laborista presente en todas las esferas de gobierno. Paralelamente se encontraba frente a una disminución en la injerencia de otros asuntos, lo que conocemos ahora como neoliberalismo, no era un término peyorativo sino era una alternativa de salir del bache económico surgido durante los 70 sobre todo en la crisis de combustibles. Es decir, Inglaterra no podía perder el dominio de yacimientos petroleros que están en la zona y que desde las Malvinas podían ser fácilmente explotables.

 

– ¿Cuál era la situación política de México antes del conflicto?

–  Aquí en México estaba un gobierno de corte de centro, pero sin ninguna apertura política. Las elecciones de 1976 se desarrollaron con un solo candidato, y ese era el candidato oficial. No había oposición, estábamos atravesando una crisis económica y había mucha dependencia de Estados Unidos, es por eso que México al principio condena las agresiones sobre cualquier país de América Latina. Esa había sido la posición diplomática de México desde la 2° Guerra Mundial. Se esgrimía una bandera de autodeterminación de países latinoamericanos ante cualquier intervención europea o soviética en el continente. Pero hay una coyuntura aquí, precisamente por la difícil situación económica, que se estaba viviendo. Por la importancia y el peso que tenía México en la Organización de los Estados Americanos (OEA), va a optar por alinearse con Estados Unidos y en este caso, no hacer una condena de manera oficial sobre la respuesta británica sobre las Malvinas.

Hay una manifestación oficial del gobierno mexicano que estaba en contra de los acontecimientos que se desarrollaron después de la Operación Rosario (NdeR: fue la primera de las operaciones tácticas programadas por la Argentina con el objetivo de retomar el control de la capital de las islas Malvinas, que posteriormente se llamó Puerto Argentino). De hecho no hubo un momento de tensión diplomática entre México y Argentina como hubo en esa época. Y eso ocasiona que México de alguna manera no esté en contra de la acción argentina en Malvinas pero tampoco la apoyó.

México hizo silencio y se alineó en la posición de la OEA para tratar de encontrar una salida pero que evidentemente perjudique a Argentina, porque Inglaterra era aliado de Estados Unidos, que a su vez era el principal cliente y socio comercial de México desde los últimos 70 años. Esa coyuntura política llevó a que no hubiera una reacción favorable para el gobierno argentino, pero sí hubo una solidaridad y entendimiento con el pueblo argentino.

 

– ¿Qué posturas y medidas diplomáticos tomó el gobierno mexicano respecto del conflicto?

– México seguía una doctrina, la doctrina Estrada, que habla acerca de soluciones diplomáticas a conflictos sobre todo en el continente. De alguna manera México siempre fue mediador entre países, desde la 2° Guerra Mundial hasta principios del siglo XXI.

La ventaja que podía sacar de esto era un liderazgo continental, sobre todo regional. México  quiso aplicar esa medida tratando de solucionar conflictos en Sudamérica, lamentablemente la distancia no era poca, no está cerca de su esfera geopolítica, como sí ocurría con los países de Centroamérica y el Caribe. Se hizo un poco difícil, es por eso que la OEA tuvo que entrar como una especie de salvación diplomática para tratar de hacer entender a la Argentina sobre las consecuencias de la Operación Rosario, que iban a ser nefastas. Sin embargo como no se atendió el llamado no quedó otra que condenar el hecho y hacer ver al gobierno argentino que se tiene que retirar antes de que se desatara el conflicto bélico, a un nivel mayor como sucedió posteriormente.

Ante esa ubicuidad de la diplomacia latinoamericana, el gobierno mexicano manda una carta al pueblo argentino solidarizándose, pero al mismo tiempo reprueba al gobierno argentino. Son dos situaciones distintas. Un gobierno argentino que no es reconocido oficialmente como el abanderado de la causa argentina no está teniendo el apoyo del gobierno mexicano, sin embargo el pueblo argentino sí. Y eso se vio a través de intercambios estudiantiles, programas de exploración geológica conjunta y otras más a nivel institucional educativo. No hay un acuerdo comercial ni diplomático entre  ambos países. Y no va a ser hasta entrada la década de los 80 cuando van a reanudarse las relaciones diplomáticas entre México y Argentina que estaban tirantes, estaban en un estadío muy débil.

 

– ¿Cuál fue la reacción y la posición que tomó la sociedad y el pueblo mexicano ante el conflicto?

– En esa época hay una efervescencia  como fueron los estudiantes, los intelectuales, que evidentemente condenaron las operaciones militares del Reino Unido. Hay manifestaciones en la embajada de Gran Bretaña en México. Hubo cartas de intelectuales que estaban apoyando al pueblo argentino. No apoyaban al gobierno de facto, sino al pueblo argentino.

También se puede ver un intercambio de ideas de la esfera intelectual y académica de México y Argentina, tratando de sacar que si en algún momento había una invasión del espacio continental argentino, México podría ser una vía de escape como había sido durante la guerra civil española años atrás. Sí se estaban preparando para una eventualidad. Carlos Fuentes, el escritor que fue uno de los representantes de la vanguardia latinoamericana en la literatura era uno de los intelectuales que participó activamente. Sobre ese punto México tomaba medidas de lo que podía llegar a ser una invasión continental que a la larga no se hizo. Pero sí hay muestras de solidaridad de ellos.

No hubo una existencia de una acción un poco más física en ese sentido. En Centroamérica en los finales de los ´70 y ´80 hubo activismo, inclusive de guerrillas formadas por mexicanos que se estaban preparando para ir a combatir junto con los sandinistas en Nicaragua, pero en el caso de Argentina no hay un registro fiable de que eso se estuviera organizando, sino que se quedó en un nivel de  condena y apoyo a través de escritos, discursos y hasta ahí no hubo más.

 

– ¿Qué hechos llevaron y cuáles fueron las causas de que Chile se inclinara hacia el bando inglés en la guerra?

– Creo que ese es un caso excepcional. Porqué chile se alinea con los británicos. Se tienen que remontar a una especie de rivalidad cultural que hay entre Chile y Argentina. Porque si bien en la época que hablamos hay una corriente académica, política, social y económica que fue la integración latinoamericana, este tipo de hechos nos demuestran que ese tipo de integraciones no son verdad o no tienen ningún tipo de justificación ante este tipo de hechos.

Si bien por un lado se trata de organizar una comunidad, unida, latinoamericana, este tipo de rivalidades culturales simplemente las echan abajo. Y no es una cosa extraordinaria, se viene dando desde el siglo XIX. Cada país parece que tiene su rival cultural. En el caso de Chile está más que nada en el tipo de justificación que se pueden buscar para los gobiernos de ambos países. Eran gobiernos de facto que subieron por golpes militares.

Por un lado Chile tiene asumir su apuesta en el Pacífico y es esa importancia geopolíticamente hablando, su ubicación. por la cual es del interés de Estados Unidos y de Gran Bretaña, no bajo una acción conjunta. El punto está en que Chile se benefició de haber consolidado su golpe de estado de principios de los 70, que fue un efecto dominó para otros países que si bien llegaron por golpes militares, no obtuvieron las ganancias sobre todo en términos tecnológicos y económicos como Chile, que levantó su economía.

¿Cómo se puede explicar el apoyo con bases, con un apoyo diplomático a Gran Bretaña? Tendríamos que ver los meses anteriores al conflicto. Si ponemos en una balanza la determinación política chilena por cual inclinarse, por un lado tenemos la cercanía de Argentina como vecino, el mismo lenguaje, por el otro lado tenemos las rivalidades, que estuvieron a punto de desembocar en un conflicto fronterizo y tal vez en un guerra de mayor escala. Esa es la razón fundamental por la que Chile no puede apoyar a la Argentina aunque quisiera.

Por un lado tiene a sus socios comerciales británicos y además se están beneficiando de ellos. Por otro está guardando ese flanco en caso de que Argentina pudiera desarrollar una escalada en la que pudieran intervenir otros países latinoamericanos. Y es importante ver cómo Chile estuvo vigilando al único aliado que la Argentina tuvo que fue Perú.

Porque Perú le vende aviones a la Argentina, trata de organizar una ayuda material mucho mas fluida y los chilenos que estaban vigilando todo y fueron burlados por los peruanos, eso también desembocó precisamente en un conflicto diplomático con Perú, que es otro de sus enemigos culturales.

Entonces, Chile por su situación geopolítica no podía ayudar a Argentina, precisamente le convenía quedar bien con los principales potencias económicas porque estaba orientando su plan precisamente a salir de lo que es la esfera sudamericana, para alinearse con estas potencias.

 

– ¿Cuáles fueron las consecuencias políticas y sociales de la guerra en Inglaterra, y de la post guerra?

– Si hay alguna entidad que se hubiera beneficiado con este conflicto fue el gobierno de Margaret Thatcher. Inglaterra estaba tambaleando desde principios de los 80 cuando llega un gobierno conservador, viene de una crisis de resaca por la descolonización que hubo en el imperio británico, hay mucho descontento social y este tipo de conflicto bélicos ayudan a la popularidad de un gobierno, en este caso al de Margaret Thatcher. Y eso ocasiona que gane las elecciones siguientes.

Por eso para la sociedad inglesa este es un golpe anímico que les vino a levantar mucho de los factores emocionales, porque había otros teatros donde ellos estaban presentes y se estaban desgastando demasiado. Por ejemplo en esta época, los ingleses les gusta más seguir este tipo de noticias en las Malvinas, a pesar que están muy lejos y no están viendo lo que sucede a sus espaldas en Irlanda. Prefieren ver a la Gran Bretaña victoriosa como antaño en un conflicto contra un país latinoamericano como Argentina, que voltear a ver el terrorismo que está imperando con Irlanda del norte, con ETA, con todo lo que es la oposición militar. Les gusta más recordar eso y tratar de no voltear al problema con Irlanda.

Por otro lado qué consecuencias puede tener con América, definitivamente la Organización de Estados Americanos (OEA) se quebró. Y esta organización no ha levantado hasta la fecha ese prestigio que tenía antaño como un modelo mundial de integración política y diplomática de países de la misma zona. Si bien en la revolución cubana se había visto la influencia por Estados Unidos, después no puede hacer en las violaciones de los derechos humanos en la guerra contra los comunistas, la guerra de las Malvinas vino a desprestigiar a la OEA que no supo mantener una firmeza ante la defensa de uno de los países miembros.

Al contrario parece ser que todo el ímpetu se fue a reprender a la Argentina por sus acciones, de alguna manera por haber despertado al gigante inglés que se encontraba al otro lado del mundo. En los países latinoamericanos, y en el América del Norte y Centroamérica se vio que Estados Unidos era capaz de ignorar sus propias doctrinas, como la doctrina Monroe (es el principio de la política exterior de Estados Unidos de no permitir la intervención de las potencias europeas en los asuntos internos de los países del hemisferio americano), en beneficio de sus intereses económicos . Porque si bien tenía, tal vez, algún interés económico en la zona, uno de sus principales aliados, su socio, estaba en guerra y no podía dejarlo solo diplomáticamente hablando, además porque compartían la misma tendencia política.

Si hay que poner a un gran ganador  en este sentido, yo creo que fue la política inglesa. Que se benefició de una fuente de ánimo que no desaprovechó los siguientes 20 años. Cuando ya no existe precisamente mas que un fantasma del Imperio y de repente encuentra el ánimo para mantener la mancomunidad de naciones para salir a flote y emerger como una potencia  hasta entrado el siglo actual. Como actualmente desempeña.

 

– ¿La Guerra de Malvinas fue la que convirtió a Margaret Thatcher en la Dama de Hierro?

– Definitivamente sí. Podríamos decir que hubo una Thatcher antes y después de las Malvinas.

 

CURRICULUM

 José Daniel Ramírez Reyes 

  • Historiador egresado de la Universidad Autónoma Metropolitana Iztapalapa
  • Maestro en Humanidades por la misma institución
  • Especialista en Historia Militar y Política del siglo XIX en México, campo donde ha realizado investigaciones como “Veracruz y el camino nacional durante la invasión norteamericana de 1847-1848” y “La biografía del 11º. Regimiento de Infantería de Línea 1840-1848”
  • Ha participado en congresos de historia a nivel nacional como ponente y como asistente.
  • Actualmente es docente a nivel superior en la Universidad de Ecatepec y desarrolla una investigación histórica donde intenta explicar cómo las características geográficas en México han influido la estrategia de los militares nacionales y extranjeros durante las guerras del siglo XIX y XX.

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