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Mes de la Independencia: Haití

Las Provincias Unidas del Río de la Plata no fueron las únicas en levantarse contra el poder europeo. En este ciclo repasaremos las otras independencias en Sudamérica.

La Isla de la discordia

Haití es una isla del Caribe en el centro América donde tuvo lugar una de las primeras revoluciones y el primer levantamiento exitoso por parte de la población esclava. Estudiar el contexto histórico del camino a la Independencia Haitiana nos ayudará a entender los conflictos de intereses de las entonces potencias: España, Reino Unido y Francia.

En 1492, Colón “descubrió” Aytí, el paradisiaco hogar de los tainos. Ese año, luego de un breve contacto pacífico, el “descubrimiento” mutó en conquista, la isla fue rebautizada como La Española y los nativos fueron sometidos a la encomienda.

Muy pronto La Española se convirtió en un punto clave de la economía de la corona, al funcionar como puerto principal y productora de café, azúcar y algodón. Pero las enfermedades traídas por los invasores, el trato inhumano, y las paupérrimas condiciones de vidas a las que fueron sometidos los tainos, diezmó la población.

Para resolver la falta de mano de obra, los colonos empezaron a introducir esclavos africanos, estableciendo el sistema esclavista en la isla. Solución a corto plazo ya que a mediados del siglo XVI, la colonia empezó a perder importancia económica y política en la medida que los españoles avanzaron sobre el continente y se apropiaron de riquezas de enorme valor. Para el siglo XVII, los castellanos concentraron su dominación sobre la región oriental de la isla dejando abandonada la occidental.1 Aprovechando esta oportunidad, cientos de piratas comenzaron a establecerse en la isla, conformando una comunidad de forajidos.

Esta situación duró algunas décadas, ya que Francia logró imponer su control militar sobre ésta, fundando así, la colonia de Saint Domingue en aquella región. Realidad que finalmente fue aceptada por España en 1697 con la firma del Tratado de Ryswick. A partir de allí, Francia llevó adelante un proceso imperial/esclavista que tuvo como resultado la construcción de un sistema de plantación en el que 500.000 esclavos africanos trabajaban en miles de plantaciones de azúcar, café, índigo y algodón. Así, Saint Domingue se convirtió en la colonia más próspera del Mundo Atlántico y en uno de los principales factores del desarrollo capitalista francés.

Las chispas de revolución

Saint-Domingue tenía un sistema esclavista y racista y clasifica a su población en:

  • Blancos Grandes: poderosos terratenientes de origen europeo.
  • Blancos Pequeños: con menor poder económico y social que los anteriores.
  • Mulatos grandes y pequeños: con menos derechos que cualquier blanco de la isla.
  • Esclavos: sin poder ni derechos.

Estos últimos, los esclavos, representan para 1789 el 80% de la población de Saint-Domingue. El temor al poderío militar francés mantenía a toda una mayoría oprimida. Pero cada tanto algunos esclavos escapaban y en la clandestinidad trataban de sabotear el sistema, aún de forma solitaria. Se necesitaba una masa revolucionaria para sacarle la venda a la población.

En 1798 estalla la Revolución Francesa, paradójicamente este acontecimiento será la base para la revolución de la colonia francesa. Napoleón Bonaparte hizo tambalear a los imperios europeos, cambiando las reglas de juego para todos.

Las ideas de la Revolución Francesa sostienen que todos los hombres nacen y permanecen libres y en igualdad de derechos. Las noticias de la caída de la corona francesa fueron vistas por blancos dueños de las plantaciones como una oportunidad para independizarse de la metrópoli y hacerse con el poder y el control de la que, como decía más arriba, era la colonia más rica y próspera de las Indias Occidentales.

Los esclavos, por su parte, también vieron esa posibilidad y la temieron por dos razones. Por un lado sospechaban (con razón) que los desmanes de los Blancos Grandes aumentarían sin el control de las leyes francesas. Por otro lado había sido el rey francés Luis XIV quien había promulgado cien años antes el Code Noir, el Código Negro, una ley que regulaba el trato a los esclavos y les otorgaba ciertos derechos básicos, como la obligación de los esclavistas de alimentarlos y vestirlos. Por eso en el imaginario esclavo de la colonia le Roi era un gran personaje, defensor de los negros.

Pero por su parte los Libertos y los Mulatos también interpretaron para si mismo los conceptos de la Revolución Francesa. Ellos vieron en la palabra igualdad” la oportunidad de conseguir sus viejas reclamaciones. Dos representantes de los libertos viajaron pues a París, a la Asamblea Nacional, a reclamar la igualdad de derechos. Y lo consiguieron.

La Asamblea Nacional reconoció la igualdad de derechos de todos los hombres (libres), independientemente de su color o raza. Los esclavos, por supuesto, seguían siendo esclavos. Sí, eran revolucionarios, pero todavía quedaba relegado un gran colectivo.

Sin embargo el gobernador de Saint-Domingue (funcionario del gobierno revolucionario) interpretó el asunto a su manera y denegó el derecho al voto a los libertos. La negativa al reconocimiento a sus derechos provocó el levantamiento y los primeros conflictos, hechos que marcarían a sangre y fuego la historia de la primera república de Sudamérica y la primer Nación Negra del mundo, libre y soberana.

Completen la historia con este video del ciclo “Revoluciones” de Canal Encuentro.

 

Para conocer más recomendamos:
Apuntes de Historia – LA PRIMERA REVOLUCIÓN DE AMÉRICA LATINA
La Izquierda Diario – A 214 años de la revolución de Haití
Centro Cultural de la Cooperación – Haití: Revolución y Castigo, de la primera independencia de América Latina al país más pobre de la región

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