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Montreal, el fénix del Bañado Norte

En el Barrio Bañado Norte de la ciudad de Corrientes existe un club de fútbol con una historia que cautiva por evocar esa pasión que sólo puede despertar el amor por los colores de una camiseta. Hoy no sólo el deporte es su estandarte, sino la solidaridad pues decenas de jóvenes acuden tanto a entrenar como a alimentarse física y espiritualmente.

Es martes por la noche y el entrenamiento terminó. En la calle Rolón del Barrio Bañado Norte  nos esperan Jorge Cáceres y Alexis Pereyra, ambos profes del Club Social y Deportivo Montreal. En el lugar se suma Héctor, fundador del club, y varios chicos pertenecientes a las diferentes categorías de Montreal.

La primera etapa

Héctor nos cuenta que la idea del club comenzó con las olimpiadas de Montreal (Canadá) de 1976. Quizás inspirado por la polisemia deportiva que se presenta en cada edición de las olimpiadas, esa semilla germinó en 1983 cuando se formó el primer equipo conformado por jóvenes del mismo barrio.

Para el color que los caracteriza, el anaranjado, decidieron buscar alguno que sea lo más “neutral” posible pues los integrantes seguían a equipos nacionales como Boca Juniors o River Plate. Héctor relata que Luis Obregón, del primer equipo de Montreal, fue quien eligió ese color casi como un impulso, instinto.

En el ’83 Montreal se presentó en el torneo de equipos barriales, entre 25 equipos más que participaban, salieron invictos ese año y varios más de manera consecutiva. El éxito y relevancia que ganaron hicieron que los amigos y vecinos se identifiquen con los colores y el nombre de Montreal. Tanto Héctor como Alexis y Jorge sostienen firmemente que él %90 del Bañado Norte es seguidor del equipo.

Continuando la cronología de los hechos, Héctor cuenta que para entrar en la Liga Correntina de Fútbol debían estar constituidos legalmente como un club. Es por ello que en sus actas figura como el 20 de junio de 1985 como su fundación oficial. Desde ese momento la historia sería otra, un desafío mayor como la Liga los pondría a prueba.

Así como una herida aún abierta, Héctor recuerda la final perdida a manos del club Empedrado. En medio de la charla alguien acerca un celular con la foto de aquel equipo que disputo esa final. Desde ese punto la Liga siempre tendría como protagonista a Montreal en cada año.

El punto de quiebre

La pasión por el fútbol nos puede impulsar a introducirnos en las más grandes aventuras y porque no desencuentros. Héctor es quien fundó a Montreal en su momento pero él mismo admite que nunca jugó con el equipo. Él solo quería que su barriada tuviese un refugio, entonces apareció ese equipo, surgió el color, el nombre, los planetas se habían alineado.

Pero no todo es pasión, Héctor es quien además llevaba las finanzas y los gastos del equipo. El Bañado Norte es un barrio humilde y su gente no poseía tantos recursos como para pagar una membrecía o una cuota como para solventar los gastos que implica mantener mínimamente a un equipo de fútbol. El incentivo de todos siempre fue la gloria de ganar el campeonato pues no existía un premio en dinero. La mayoría de los gastos eran solventados por el propio Héctor, algo que todos reconocen.

Pero en un momento la situación no daba para más, el fundador pasaba por un difícil momento económico y tuvo que dar un paso al costado pero así como el dejó la dirigencia del club, este perdió su rumbo. El equipo eventualmente dejó de participar en la Liga Correntina, en los barriales y se disolvió. Parecía que Montreal solo sería un recuerdo.

Redescubrirse

El tiempo pasó y quienes formaron alguna vez parte de Montreal siguieron con sus historias, pero el recuerdo de haber participado en la Liga Correntina de Futbol se mantenía vivo como nunca. En el barrio se seguían contando anécdotas y a pesar de que el club Curupay tenga hoy su hinchada, Montreal era un nombre presente cada vez que había un partido de fútbol en el barrio.

Fue así que en 2005 para el torneo de Veteranos de Fútbol se presentó un equipo con el nombre de Montreal, algunos de aquellos ex jugadores del primer  momento habían decidido juntarse. La nostalgia pudo más y eligieron ese nombre para su equipo.

Los hijos de estos jugadores fueron los que mantuvieron viva la pasión, en cada partido de Montreal su hinchada llenaba las tribunas y cuando se jugaba alguna fecha en la cancha de CEF (Centro de Educación Física) del barrio, todos tenían la sensación de que se jugaba de local, ya que todo se volvía naranja.

Montreal 2.0

En esos partidos de la liga de veteranos fue que Alexis Pereyra y Jorge Cáceres vieron la oportunidad de hacer renacer al club, los colores eran reconocidos por todos, en el mundo del fútbol correntino la trayectoria del equipo aún era recordada.

Mientras tanto el equipo de veteranos de Montreal, así como en su primer momento, acumulaba éxitos; terminando torneos con un buen promedio, siendo finalista y ganando en 2008 el campeonato. A medida que el tiempo transcurría y más amigos y vecinos del Bañado Norte se interesaban, se fundaron las categorías +35 y +40 para jugar al fútbol.

En 2008 se creó la categoría de fútbol 5, siendo el punto de inicio de una nueva etapa del club. La Liga RRB (Roberto Blanco) donde participa el equipo de primera de Montreal es una de las más prestigiosas de la provincia de Corrientes, siendo el club del Bañado Norte uno de los equipos más desequilibrantes de los 16  que participan. Una semana antes de la entrevista disputaron la final de esta liga donde perdieron, el mal sabor todavía se siente en sus caras. La idea de ellos era volver a salir campeones como lo hicieron en la Liga Correntina de Fútbol 5 del año pasado.

Un nuevo enfoque

Alexis y Jorge, hoy en el rol de entrenadores de las categorías juveniles, son consientes de la realidad que se vive, saben que un barrio con tantas realidades duras pueden ser el desencadenante de historias cruentas como la drogadicción o la delincuencia. Es por ello que ven esperanza en el deporte, en la comunión y contención que se puede encontrar en un equipo. Alexis es quien cree firmemente es que a los jóvenes se los puede sacar de las calles, dándoles un lugar, una identidad, un color y Montreal es la respuesta.

Junto con Jorge mantienen en funcionamiento el merendero “Pancitas Felices” donde muchos de los pequeños jugadores van a alimentarse así como otros chicos del barrio. Además los viernes por la noche, después del entrenamiento, se toman el trabajo de preparar algo para que los chicos compartan y vuelvan a sus casas llenos. Se dice “algo” porque se consigue lo que se puede y lo que está al alcance. Esto lo saben los vecinos del barrio que muchas veces se acercan con facturas o leche o lo que tengan a mano porque reconocen que el merendero es un punto de encuentro para los niños del barrio.

Montreal no sólo renació como club sino como sinónimo de comunidad, un símbolo que une a un barrio bajo el naranja de su camiseta. Este año se cumplen 34 años de su fundación y la historia de Montreal es la del barrio, la de aquel chico que siempre espera con ansias cada partido, del veterano que lleva a sus hijos a la cancha, esa pasión que sobrevive el paso del tiempo y continúa enamorando bajo el grito de “¡¡Vamos a volver!!”

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