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¡Nació en Yapeyú!

Corrientes es tierra de luchadores y por ello esta tierra vio nacer a uno de los héroes de Sudamérica. Su vida marcó para siempre la libertad de medio continente. Conozcan aquí la vida de José de San Martín.

Recuperado de la TV Pública

De Yapeyú a España y de Europa a la Revolución

San Martín nació el 25 de febrero de 1778 en Yapeyú, hoy provincia de Corrientes, y murió a los 72 años en Boulogne Sur Mer, Francia. Aunque suene paradójico, siendo uno de los próceres más destacados del país, vivió pocos años en estas tierras. A los cinco años partió con su familia hacia Cádiz, España, donde se enroló en el ejército español, para combatir a las tropas napoleónicas.

El avance de Napoleón sobre Europa era sin dudas el acontecimiento político-militar más importante de aquellos días. A pesar de ser uno de los protagonistas de esa experiencia en las filas de la resistencia española, hacia 1811 San Martín decidió volver a América, no sin antes tener una breve estadía en Londres.

De la Revolución a la Declaración de la Independencia

San Martín llegó a Buenos Aires el 9 de marzo de 1812, junto con Carlos de Alvear, quien se convirtió en jefe de la Logia Lautaro, un grupo masónico vinculado a otros similares en Europa, que se organizó en América para impulsar la independencia en toda Hispanoamérica. En Buenos Aires, San Martín confluyó con Bernardo de Monteagudo, un referente de la “Sociedad Patriótica” que lo acompañará a lo largo de toda su trayectoria política y militar.

La Primera Junta le confió a San Martín la organización de un Regimiento con el objetivo de cuidar las costas del Río Paraná, de donde surgiría el Regimiento de Granaderos a Caballo. Este Regimiento tuvo un entrenamiento militar de excelencia, basado en las tácticas y las estrategias de la resistencia española a los ejércitos napoleónicos, y debutó en febrero de 1813 en la batalla de San Lorenzo, donde derrotó a las tropas realistas.

En enero de 1814 San Martín fue nombrado jefe del Ejército del Norte, relevando a Manuel Belgrano. Rápidamente llegó a una conclusión que cambió el rumbo de los acontecimientos en las Provincias Unidas y la historia de la estrategia militar: la idea de sorprender al ejército realista lanzando una ofensiva, ya no desde el Alto Perú donde los españoles tenían posiciones consolidadas, sino desde Chile, para luego llegar por mar a Lima, que era el centro del poder español. San Martín anticipó este plan a Rodríguez Peña en una carta que aún hoy se conserva y sugerimos leer.

Por esta razón, San Martín declinó el mando del Ejército del Norte y solicitó ser declarado Intendente de Cuyo, lo cual le fue concedido por Gervasio Posadas en 1814. Desde 1815 a febrero de 1817, San Martín organizó en Mendoza el Ejército de los Andes.

El Cruce de los Andes

El Cruce de los Andes consistió en el punto de partida de la consolidación de la independencia en lo que hoy conocemos como Argentina, Chile y Perú.

La organización del Ejército y el Cruce de los Andes demandó enormes esfuerzos colectivos. Más de cinco mil soldados fueron entrenados para afrontar un plan sumamente complejo para la época.

A inicios de 1814, cuando el Cruce de los Andes fue concebido, Chile se encontraba en poder de los patriotas, pero esa situación cambió en octubre de ese mismo año, cuando los realistas recuperaron Chile. De modo que cuando se inició el camino hacia Santiago de Chile, a principios de febrero de 1817, San Martín sabía que del otro lado de la cordillera lo esperaban tropas españolas que pretendían impedir el avance del Ejército de los Andes. Por esta razón, utilizó distintas tácticas de distracción, entre ellas, la de dividir sus tropas en seis frentes, dos de los cuales ingresaron a Santiago de Chile por el norte, otros dos por el centro (que fue por donde efectivamente ingresó San Martín) y finalmente dos por el sur (el lugar por donde los realistas creían que llegaría el Ejército de los Andes).

Este avance por sorpresa permitió el triunfo en la cuenca de Chacabuco (12 de febrero), a lo que le siguió una inesperada derrota en Cancha Rayada (marzo de 1818) y el aseguramiento del triunfo patriota semanas después en la batalla de Maipú (abril de 1818). La independencia de Chile, declarada en 1818, estaba asegurada.

De Lima a Guayaquil

Tras el triunfo en Chile, San Martín retornó a Buenos Aires para solicitar fondos para la expedición al Perú, último y crucial tramo del plan trazado en 1814. Sin embargo, apenas consigue una parte de lo que necesitaba y en Buenos Aires le solicitan que ponga a disposición del poder central el Ejército de los Andes para intervenir en la defensa de la ciudad frente a las disputas internas con las provincias del Litoral. San Martín se negó y retornó a Chile. En febrero de 1820, el poder central localizado en Buenos Aires se disolvió y San Martín se dispuso avanzar hacia Perú con su mando legitimado por las tropas pero ya sin el respaldo de Buenos Aires.

A partir de septiembre de 1820, San Martín comenzó a sitiar Lima. Ante el repliegue de las tropas realistas hacia Cusco, hizo su ingreso a Lima en Julio de 1821, donde fue declarado “Libertador y Protector de Perú”. Sin el apoyo de Buenos Aires, San Martín se entrevistó con el líder del otro gran ejército independentista american, Simón Bolívar, quien había alcanzado rotundos triunfos en lo que hoy conocemos como Venezuela, Colombia y Ecuador.

Ese encuentro tuvo lugar en julio de 1822, en la ciudad de Guayaquil. Poco se sabe de lo que conversaron en aquella ocasión Bolívar y San Martín, pero lo cierto es que, luego de este cónclave, San Martín se retiró del mando del Ejército contra los realistas en Perú y su relevo fue asumido por el propio Bolívar, que terminaría de imponerse contra el poder español en la batalla de Ayacucho, en 1824. Doce años después de su retorno a América, la independencia del continente estaba asegurada.

San Martín retornó a Mendoza. En 1823, quiso dirigirse a Buenos Aires para acompañar a Remedios de Escalada, su esposa, que se encontraba enferma. Sin embargo, Rivadavia impidió su regreso a Buenos Aires, argumentando que podía ser objeto de juicio por porte del sector unitario que no le perdonaba no haber intervenido en defensa del poder central en 1820. Al agravarse la salud de su esposa, San Martín viajó a Buenos Aires en 1824 pero su esposa ya había fallecido. Decidió entonces marcharse con su hija Mercedes a París.

A partir de 1831, comenzó a vivir en un campo ubicado en un suburbio de París, y desde 1848 en Boulogne Sur Mer, donde murió en 1850.

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