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Nación Indígena – Siglo XXI

Cuáles son las etnias que sobreviven en el suelo argentino, 400 años después de la conquista española. Cómo viven y cuál es su herencia. Un diccionario indigenista.

*Esta nota pertenece a la edición impresa de Revista El Canillita de Octubre de 2015

El Día de la Diversidad Cultural es un llamado a conocer y reivindicar a las etnias que poblaban y pueblan el suelo americano desde antes de la conquista española, iniciada el 12 de octubre de 1492, con la llegada de Cristóbal Colón a la isla de Santo Domingo.

Este año, desde EL CANILLITA, queremos contribuir con la memoria activa, conociendo cuales son las comunidades indígenas que persisten en nuestro territorio nacional, destacando sus derechos en la búsqueda de una sociedad más justa y respetuosa de la diversidad.

Identidad

Luego de 400 años de conquista, esclavitud, mestizaje, expulsión de sus tierras y represión de sus reclamos; los pueblos originarios de toda América intentan recuperar su identidad y su modo de vida. Si bien la transculturación es una realidad innegable, desde la década de 1970 el movimiento indigenista cobró impulso en nuestro país y sus reclamos forman parte – aunque no en la medida y urgencia necesaria – de las políticas públicas nacionales e internacionales.

Para conocer cómo viven los pueblos originarios en el siglo XXI, repasamos las comunidades activas, las lenguas en uso y las costumbres más arraigadas de las diversas etnias en el país. Según la Encuesta Complementaria de Pueblos Indígenas del Censo 2001, en Argentina 1.500.032 personas se reconocían como descendientes de pueblos originarios. La mayoría se corresponden a la cultura quechua (unas 300 mil personas), seguidos de los collas (170 mil), los mapuches (113 mil), los guaraníes (70 mil), los tobas (70 mil), los wichis (40 mil) y otras etnias minoritarias.

Estos números corresponden a las personas que en la actualidad se identifican dentro de una etnia determinada. A esto podríamos sumar que al menos la mitad de la población argentina – entre un 56 y un 30 por ciento según diversos estudios – es mestiza, contando por lo menos con un antepasado amerindio. Estos indicadores se presentaron en un marco de la gradual revalorización del componente cultural indígena del país, al igual que el apoyo a la restitución de sus derechos.

Cultura

En este momento existen comunidades que no solo han solicitado la personería jurídica ante el estado nacional, sino que han demostrado conservar pautas de la organización social, prácticas culturales y aún lingüísticas propias y profundos sentidos de pertenencia.

 Entre ellas podemos destacar a las siguientes tres etnias:

  1. Guaraníes

Esta etnia fue una de las más populosas en América del Sur antes de la llegada de los españoles. En la actualidad, persiste un nutrido grupo de comunidades que se reconocen como guaraníes en países como Brasil y Paraguay, y por supuesto en Argentina. Aquí unos 7 mil guaraníes viven en diversas comunidades de la provincia de Misiones, agrupados en más de 70 aldeas. El problema central, como para la mayoría de los pueblos originarios, tiene que ver con la propiedad de la tierra.

De este conflicto se desprenden otros de raigambre social como la falta de acceso a la salud, la desnutrición y la escasez de recursos naturales para sobrevivir. No obstante el uso continuo y latente de la lengua guaraní es
una herencia invaluable, y una reivindicación para esta etnia dispersa en el cono sur.

2. Tobas / Quom

En la actualidad, unas 60 mil personas se identifican con la etnia toba (Qom), asentados en Chaco, Formosa y en los suburbios de las ciudades de Rosario y Buenos Aires. Eran cazadores y pescadores, pero los cambios instaurados por los colonos en Chaco y por la agricultura a gran escala, sumados a las campañas militares de finales del siglo XIX y principios del siglo XX modificaron su forma de vida. Se hicieron cosecheros y jornaleros. Si bien cambió su manera de subsistir, perduraron los modos de relaciones sociales. Por ejemplo, los Qom se organizan en familias ampliadas y el sentido de comunidad se limita a esos grupos reducidos pero pétreos.

Sus principales dificultades tienen que ver con la falta de acceso a la salud de las comunidades más alejadas, especialmente en El Impenetrable Chaqueño; la discriminación hacia sus modos de vida y el peligro de que desaparezca su cultura.

3. Mapuches

Si bien no existe un único pueblo “mapuche”, esta denominación es empleada por diversas étnicas de la Patagonia argentina y chilena a modo de identificación cultural. Su cultura se basa en la tradición oral, y su cosmogonía religiosa estaba regida por el Admapu (conjunto de antiguas tradiciones, leyes, derechos y normas). El idioma persiste hasta la actualidad y conforman uno de los grupos indigenistas más abiertamente politizados.

Una Cuestión Política

Como venimos señalando, la reivindicación de los pueblos originarios es una acción colectiva que cobró fuerza en las últimas décadas. Recién en los 70’, los líderes de diversas comunidades comenzaron a organizarse con fuerza para reclamar la preservación institucional de sus tribus.

En ese esquema, se destacaron las acciones de los mapuches en 1970 con la conformación de la Confederación Indígena Neuquina; la Federación Indígena del Chaco integrada por matacos, tobas y mocovíes en 1973; y la Federación Indígena de Tucumán conformada por los pobladores de los Valles Cachalquiés.

Este fuerte impulso se vio frenado durante la dictadura militar de 1976, cuando se comenzó a reprimir, perseguir
y encarcelar a los dirigentes indígenas, a la par de que se acrecentaron los desalojos ilegales y fraudulentos de sus tierras. Con el advenimiento de la Democracia, en 1983, el movimiento indigenista lentamente volvió a tomar forma.

En 1994, con la reforma de la Constitución Nacional el Articulo 75 reconoció “la preexistencia étnica y cultural de los pueblos indígenas argentinos”. Y atribuyó al Estado el reconocimiento a la personería jurídica de las comunidades indígenas, y la posesión y propiedad comunitarias de las tierras que tradicionalmente ocupan.

Desde entonces se promulgaron más de decena de leyes nacionales y provinciales que introducen una serie de medidas positivas tendientes a la «preservación, mejoramiento, promoción, respeto, desarrollo, y participación» de los ciudadanos indígenas. Incluso se creó por ley el Instituto Nacional de Asuntos Indígenas (INAI), entidad descentralizada que actuará como organismo de aplicación de la política indigenista del Estado.

En la actualidad, la situación indígena es crítica. Empujados por la privatización, venta y desalojo de sus tierras para monocultivos o emprendimientos inmobiliarios, se suma una nueva invisibilización de sus culturas y tradiciones, en un
escenario de puja política.

2 thoughts on “Nación Indígena – Siglo XXI

    1. Thanks for comment!!
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