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Personajes: Bernardino Rivadavia – El primer Presidente Argentino

Un día como hoy fallecía el primer presidente electo de Argentina. Como patriota participó activamente de la vida política y militar antes y después de la Revolución de Mayo. Conozcan más de Bernardino Rivadavia en esta nota.

Patriotismo y autoritarismo

Bernardino Rivadavia nació el 20 de mayo de 1780 en Buenos Aires. Patriota de primera hora, Rivadavia se incorporó a las milicias durante las invasiones inglesas con el grado de Capital en el cuerpo de “gallegos” donde se destacó. Mas tarde, en 1810, participo del Cabildo abierto del 22 de mayo y voto en contra de la continuidad del virrey.

Cuando se organizó el primer Triunvirato, conformado por Juan José Paso, Feliciano Chiclana y Manuel Sarratea; Rivadavia fue nombrado Secretario de Gobierno y Guerra. En el Triunvirato la personalidad política de Rivadavia se impuso desde el primer momento y se tornó protagónica.

Sancionó e hizo jurar el 19 de diciembre de 1811, el Estatuto, por el cual el Triunvirato se transformaba en la autoridad máxima, disolviendo la Junta Grande. Esto provocó un gran descontento en el interior y le dio un carácter autoritario al Triunvirato.

El primer golpe de estado

Un hecho relevante fue el conflicto con San Martín, quien llegó a Buenos Aires en 1812. El correntino creó la Liga Lautaro, un espacio político e ideológico que veía en la gestión del Triunvirato un enorme bache hacia la verdadera independencia. Es por ello que el 8 de octubre de 1812, San Martín con sus hombres y otras fuerzas militares derrocaron al primer Triunvirato. Podemos decir que se trató del primer golpe de estado de la historia argentina.

Tras este suceso Rivadavia salió de la vida política hasta 1814 cuando fue llamado por el Director Supremo, Gervasio Posadas, para una misión diplomática en Europa junto a Manuel Belgrano. El plan falló pero él se quedó en Londres hasta 1820, mientras que Belgrano volvía.

Una gestión envuelta en conflictos

Tras los sucesos de 1820 y la caída de las autoridades nacionales, Martín Rodríguez fue nombrado, en abril de 1821, gobernador titular de Buenos Aires con “facultades extraordinarias sin límite de duración”, “protector de todos los derechos y conservador de todas las garantías”, designó a Bernardino Rivadavia como Ministro de Gobierno, un cargo muy importante equivalente al de un Primer Ministro actual .

Rivadavia había regresado de Inglaterra muy entusiasmado por las doctrinas económicas y políticas vigentes en la capital de la Revolución Industrial. Pero la situación de la Provincia de Buenos Aires difería enormemente de la europea. Aquí no había industrias, ni una burguesía con ganas de aplicar las nuevas técnicas del progreso y mucho menos de arriesgar sus seguras ganancias ganaderas en “aventuras industriales”. En definitiva las ideas de Rivadavia que eran las del liberalismo progresista de principios de siglo, no tenían por estas tierras base de sustentación en una clase dirigente muy conservadora y desconfiada de las novedades.

Una vez en el poder lanzó una reforma eclesiástica que le traería graves problemas. Suprimió los fueros eclesiásticos, que permitían a las órdenes monásticas tener sus propias cortes de justicia; confiscó las propiedades de las órdenes religiosas y creó instituciones que competían en áreas de poder e influencia que había sido patrimonio de la Iglesia: fundó la Universidad de Buenos Aires, la Sociedad de Beneficencia y el Colegio de Ciencias Morales.

Los sacerdotes descontentos, encabezados por Gregorio Tagle, encabezaron dos conspiraciones en agosto de 1822 y marzo de 1823. Esta fue la más importante. El gobierno se enteró del intento y decidió reprimirlo. En la Plaza de la Victoria los conjurados marchaban al grito de “¡Viva la religión!” y “¡Mueran los herejes!” mientras repartían rosarios, escapularios y panfletos.

Rivadavia suprimió los Cabildos, último resabio de la organización política colonial, y estableció una novedosa ley electoral que incluía el sufragio universal, con las limitaciones propias de la época. La nueva ley establecía que tenían derecho al voto todos los hombres libres nativos del país o avecindados en él mayores de 20 años, pero sólo podían ser elegidos para los cargos públicos los ciudadanos mayores de 25 “que poseyeran alguna propiedad inmueble o industrial”.

La deuda externa

Por iniciativa de Rivadavia, el gobierno contrató en 1824, un empréstito con la firma inglesa Baring Brothers por un millón de Libras, con el objetivo de crear pueblos en la frontera con el indio, fundar un Banco, construir una red de agua y un puerto. El dinero del empréstito, por diversas circunstancias, no se destinó a la construcción de obras públicas como había sido previsto. Se dilapidó en gastos improductivos. Para 1904, cuando se terminó de pagar el crédito, la Argentina había abonado a la Casa Baring Brothers la suma de 23.734.766 pesos fuertes. Todas las tierras públicas de la provincia quedaron hipotecadas como garantía del empréstito.

Desorganización General

A partir de 1823 la Provincia había comenzado a tender los hilos para reunir un nuevo Congreso cuyo cometido era, fundamentalmente, el de dar una Constitución al país que permitiera su organización. Se buscaba además apoyo para solucionar el problema de la Banda Oriental incorporada al Brasil con el nombre de Provincia Cisplatina.

En diciembre de 1824 representantes de todas las provincias de la época -incluidos los de la Banda Oriental, Misiones y Tarija- comenzaron a sesionar en Buenos Aires, cuyo gobierno era ejercido por Las Heras. El Congreso tomó diversas medidas, entre ellas la Ley Fundamental, la Ley de Presidencia y la Ley de Capital del Estado.

La Ley Fundamental promulgada en 1825, daba a las provincias la posibilidad de regirse interinamente por sus propias instituciones hasta la promulgación de la Constitución, que será  ofrecida a su consideración y no será  promulgada ni establecida hasta que haya sido aceptada.

Este promisorio comienzo sufrirá sus primera  grietas el 6 de febrero de 1826 con la creación del cargo de Presidente de las Provincias Unidas del Río de la Plata. Los defensores del proyecto pretendieron utilizar la situación de guerra con el Brasil, para transformar en permanente el cargo provisorio que había sido delegado en el gobierno de Buenos Aires. El candidato elegido fue Bernardino Rivadavia, lo que molestó aún más a las provincias puesto que representaba a la tendencia unitaria.

La Ley de Capital del Estado, proyecto presentado por el nuevo presidente y aprobado de inmediato, le hizo perder a Rivadavia también el apoyo de los porteños. La ciudad de Buenos Aires quedaba bajo la autoridad nacional, hasta que ésta organizara una provincia. La provincia había desaparecido, contraviniéndose así lo expresado por la Ley fundamental de 1825.

Se terminó  por aprobar en diciembre de 1826 una Constitución que, si no fuera por su declarado republicanismo, coincide  en cuanto a su tendencia centralizadora con la de 1819 y, como aquella, provoca  la airada repulsa de los caudillos y los pueblos.

Así fracasó este nuevo intento de organizar al país. Rivadavia renunció en junio de 1827.

Para saber más:
Casa Rosada.gob.ar
El Historiador.com
Biografías y Vidas
Revisionistas

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