Home>RECOMENDADOS>Personajes: Norma Plá, símbolo de resistencia
RECOMENDADOS

Personajes: Norma Plá, símbolo de resistencia

¿Imaginan vivir con 150 pesos por mes? ¿Qué opinarían si a sus padres ya jubilados les dijeran que van  a congelar sus sueldos? ¿Se imaginan un aumento de 5 pesos? ¿Creen qué uno puede vivir con menos de la canasta básica? Norma Plá vivió esto en carne propia, así como miles de jubilados en la década del ’90, lo que la empujó a la lucha por los derechos de un gran colectivo argentino. Hoy Norma vuelve, su cara en pancartas, pintada en banderas, sus consignas y pensamientos.

La figura de Norma Plá se transformó en el símbolo de la lucha de los jubilados en la década del 90. En pleno menemismo como gobierno de turno, se tomaron decisiones políticas y económicas que colocaron al país en un contexto de crisis social, uno que marcó a toda una generación de argentinos. La dupla Ménem/Cavallo había decidido congelar las jubilaciones en 150 pesos por mes, poniendo en jaque a miles de personas que integraban la población pasiva del país. El descontento no tardaría en estallar y fue en ese momento que apareció una mujer que se puso la camiseta para defender a los suyos y los que se jubilarían después.

Su historia

Norma Beatríz Guimil nació el 7 de septiembre de 1932, se padre era guarda del tranvía 22 y su madre, empleada doméstica de la familia Martínez de Hoz – las vueltas de la vida marcaron quizás su resistencia a cualquier autoridad que vaya en contra de los derechos de las personas -, abandonó la escuela en 2do grado y con 13 años empezó a trabajar en una fábrica.

Su vida transcurrió como la de muchos argentinos de clase trabajadora. Con su esposo tuvieron cuatro hijos, quien era un obrero gráfico pero fue despedido en 1982 cuando su lugar de trabajo se declaró en quiebra, desde entonces no pudo encontrar un “trabajo en blanco” por lo que tuvieron que rebuscarselas entre los dos para mantener su hogar y familia.

Norma y su familia vivieron en una modesta casa del barrio San José de la localidad de Temperley, Buenos Aires. Luego del fallecimiento de su esposo, comenzó a cobrar una pensión que no alcanzaba, por eso sus dos hijos mayores ayudaban como podían, mientras intentaban mantener su pequeño taller cuentapropista al compás de una apertura comercial al mundo que los aniquilaba.

La década del ’90 encontraría a Norma con años sobre sus hombros, ya jubilada, en un país que se desmoronaba socialmente en medio de empresas cerradas, despidos masivos, privatizaciones de los servicios del estado, ajustes en materia laboral y una reforma jubilatoria. Era el momento del “salvece quien pueda”.

Nace Norma Plá

La primera vez que Norma participó en una manifestación fue en 1991, durante la “marcha de los jubilados” que se realizaba todos los miércoles – podríamos decir que el nombre del mismo día era una consigna – frente al Congreso de la Nación. Su presencia se vería de forma ininterrumpida por cinco años junto a otros jubilados. La consigna era el petitorio por una mensualidad de 450 pesos como mínimo, el grito del “Cuatro Cincuenta” nacía en la plaza y la figura de Norma Plá se plantaba en el conciente argentino de los ’90.

Su acampe en Plaza Lavalle, frente al Palacio de Tribunales, durante 80 días en reclamo de un aumento en los sueldos, la transformaron en símbolo de lucha. A su vez ella implementó métodos de protesta inéditos para la época y que hoy utilizan cientos de agrupaciones en diferentes lugares del mundo, como los cacerolazos, las ollas populares, los escraches públicos a funcionarios o la marcha con antorchas.

Quienes la conocieron la describían como una mujer que no hablaba mucho y reservada, pero cuando agarraba un megáfono se transformaba. Su voz levantaba a sus compañeros en la plaza cada miércoles y era la que los dirigía en cada manifestación.

Su oratoria y convicción, nacidas del padecimiento de un sueldo de miseria y indiferencia del Estado, le conferían a Norma un poder de convocatoría que la convertían en una líder natural, ella no luchaba por “alguien” sino por su pueblo. Con sus compañeros se reunían en la puerta de un bar desde donde organizaba marchas a la cede de la CGT, al Palacio de Tribunales, al Consejo Deliberante, a la cede del PAMI, al Banco Hipotecario Nacional, la DGI. Se la podía ver saltando vallados para abrir paso a sus compañeros, enfrentar cara a cara a los policias que formaban un cerco para frenar a los jubilados.

El odio en forma de persecución

Fue tal la relevancia que tomó el nombre de Norma Plá que muchos funcionarios le ofrecieron compesaciones y puestos gerárquicos dentro del gobierno para tratar de acallar su voz. Ella nunca aceptó, su lugar estaba entre sus compañeros, en las choripaneadas donde ella regalaba comida a quien pasara, en la plaza cada miércoles, encarando a funcionarios públicos en la calle o sus casas, ella era la lucha encarnada. Esta convicción inexpugnable hizo que se ganara el odio del Estado, que la persiguío, la encarceló e incluso la golpeó con sus fuerza de choque.

Tras varias de sus marchas y protestas fue encarcelada en diferentes dependencias de la policía. Tuvo más de 23 procesos por tirar huevos y harina al Congreso; acumuló muchísimos juicios. En Plaza de Mayo, un fin de año, amenazó con suicidarse. Se enfrentó varias veces con la policía de Corach, saltó vallas y se trepó a las puertas del Congreso y de la CGT. En 1991, durante una marcha a Tribunales, para reclamar que se hicieran efectivas las sentencias que reconocían los reclamos para la actualización de los haberes jubilatorios, le saco la gorra a un policía. Esa foto recorrió el mundo. Aprendió a desnudar las miserias del sistema, eso molestaba a tal punto que en octubre de 1992, Menem declaró públicamente: “Si tienen tanta fuerza para protestar y mandar a policías al hospital, bien podrían tener fuerza para trabajar, y no lo hacen”.

Histórica foto de Norma Plá

La última marcha de Norma fue en 1996, tenía 63 años de edad. Tras padecer de un cáncer de mamas, falleció el 18 de junio de ese año, pero su espíritu combativo nunca menguó, pues en su testamento pidió a su familia que su cuerpo fuera cremado y que sus cenizas sean esparcidas en Plaza Lavalle, lugar de aquel acampe. Hoy ella sigue allí, luchando por los derechos del pueblo, inspirando a toda una generación que se levanta en los momentos claves de la historia argentina, su nombre arenga a quienes creen que se puede vivir mejor, a quienes pelean por lo que es justo.

Para conocer más recomendamos:
A más de 20 años, la lucha de Norma Plá por los jubilados sigue vigente – artículo del portal Minuto Uno
¿Cómo es el bono que el Gobierno quiere otorgar a los jubilados como compensación? – Ibidem
Norma Pla: la jubilada que desnudó las miserias del sistema – Artículo del portal ANRed (Agencia de Noticias Red Acción)
Quién fue Norma Plá, la jubilada que se plantó contra Menem – Artículo del portal Notas/periodismo popular, 13 de diciembre de 2017
Norma Plá, ejemplo de vida – artículo del blog Sí a la Cultura
Norma Pla, la mujer que hizo llorar a Cavallo – Nota del portal La Prensa, 2 de noviembre de 2008

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *