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UN DÍA COMO HOY

Muere René Favaloro

Inventó el by pass. Fundó el Instituto de Cardiología más importante de Latinoamérica. Practicó los primeros trasplantes de corazón en el país. Realizó 13 mil operaciones de by-pass. René Favaloro, el cardiólogo más importante de la historia argentina, dedicó su vida a la medicina y se fue convirtiendo con el tiempo en una figura pública y por momentos polémica.

Nota de Página 12 – 30 de julio de 2000

Nació el 14 de julio de 1923 en una barriada pobre de La Plata, conocida como “El Mondongo”. Descendiente de italianos, se crió bajo la mirada de un padre riguroso, que trabajaba de carpintero. Según repitió siempre, la que más influyó en su vida fue su abuela materna. “Era analfabeta, pero hablaba y vivía en poesía”, decía Favaloro.

A los cinco años ya quería ser médico, una vocación que reafirmó durante la adolescencia. Estudió en el Colegio Nacional de La Plata, en donde recibió una educación humanística, y en sus ratos libres leía clásicos griegos. Luego de recibirse de bachiller ingresó a la Facultad de Medicina. Se escapaba para presenciar como oyente las clases de los cursos más adelantados. En esa etapa solía frecuentar los bailes, en donde conoció a María Antonia Delgado, que después se convertiría en su esposa.

En 1950, dos años después de recibirse, Favaloro se trasladó a Jacinto Arauz, una pequeña localidad de La Pampa. Pensaba estar tres meses pero se quedó doce años trabajando como médico rural. A pesar del lugar, trataba de estar actualizado: se suscribió a las revistas médicas y de tanto en tanto se hacía una escapada al Hospital de La Plata.

Su vida cambió en 1962, cuando viajó a los Estados Unidos para trabajar en la Cleveland Clinic Fundation, en donde desarrolló el trabajo fundamental de su carrera. El médico argentino, de apenas 39 años, practicó el primer by-pass exitoso de la historia de la medicina. Aunque la técnica venía investigándose desde hace tiempo, Favaloro fue quien desarrolló con éxito la cirugía directa de revascularización miocárdica –by-pass–, que consiste en practicar una derivación del flujo sanguíneo para reemplazar una vena o una arteria tapada. Cada vez que le recordaban el suceso, el médico respondía con la misma frase: “Fue un trabajo en equipo”. 
Lo tentaron para quedarse, pero decidió volver a la Argentina. Lo tironeaban sus amigos, las ganas de volver a ver un partido de Gimnasia y Esgrima La Plata y –sobre todo– la tierra. “Yo estoy hermanado con esta tierra. Uno no puede negar sus raíces”, decía a modo de explicación.

Siguió trabajando en el perfeccionamiento de su técnica, logrando que las muertes se redujeran del 10 a sólo el 5 por ciento de los casos. También operaba: en 1980 realizó los primeros trasplantes de corazón en la Argentina. En 1981, Favaloro le practicó un trasplante de corazón a una mujer que siguió viviendo sin problemas. Fue la segunda trasplantada que tuvo un hijo luego de su operación.

Por ese entonces dirigía el Instituto de Cardiología del Güemes y pensaba en fundar su propia clínica. Lo logró muchos años después, cuando en 1992 consiguió créditos internacionales por 55 millones de pesos para inaugurar el Instituto de Cardiología y Cirugía Cardiovascular. La Fundación Favaloro, el nombre por el que se la conoce, es una institución sin fines de lucro que se dedica a la clínica, la investigación y la enseñanza. Es la más importante de Latinoamérica y realiza ocho operaciones diarias, algunas de ellas a pacientes de bajos recursos.

Pero la vocación médica es sólo un aspecto de la vida de este médico de metro ochenta de altura y trato sencillo. Con el tiempo, se había ido convirtiendo en una figura pública, por momentos polémica y muy atractiva para los políticos. Aunque siempre opinó sobre los asuntos del país, Favaloro nunca aceptó un cargo. En 1983, luego de sus éxitos en el exterior, la UCeDé lo tentó para ser candidato a legislador, a lo que se negó con el mismo argumento que repetiría en cada oportunidad: “Quiero dedicarme a lo mío”.

Fue ese el argumento que utilizó en 1984 para negarse a integrar la CONADEP, la comisión que creó Raúl Alfonsín para investigar los crímenes del terrorismo de Estado. En una decisión que le generó muchas críticas, Favaloro dijo que compartía los criterios, pero se negó a participar.

Siguieron las ofertas. En 1984 la UCeDé volvió a tentarlo para encabezar la lista de diputados. En 1987 rechazó una oferta del radicalismo y en 1991 le dijo que no a Carlos Menem, que lo propuso para Acción Social. Quizás fue Eduardo Duhalde el político del que se sintió más cerca. Favaloro se reunió muchas veces con el gobernador bonaerense, dio consejos y sugirió políticas, pero –otra vez– volvió a rechazar una oferta concreta: la candidatura a senador del PJ por la Capital en 1995.

Entretanto, pronunciaba declaraciones polémicas, como cuando comparó a los jóvenes de su época con los de hoy. “Nosotros teníamos ilusiones, utopías. Tengo mis dudas de que las tengan los jóvenes de hoy.” Se peleó y desmintió a Bernardo Neustadt, que lo había acusado de recibir un subsidio estatal de 28 millones de pesos. Y protagonizó un escándalo cuando amenazó a un fotógrafo. “Si llegás a publicar esta foto, te corto los huevos”, le había dicho.

En los últimos años, Favaloro fue abandonando los quirófanos para dedicarse cada vez más a la enseñanza. La última vez que saltó a la tapa de los diarios fue el año pasado, cuando dijo que “no pasaría nada si se cierran, por varios años, facultades como la de Medicina y la de Derecho”. Al día siguiente se arrepintió públicamente de sus palabras.

Las declaraciones conflictivas no opacaron la carrera médica de un hombre que recibió medallas y honores durante toda su vida. En 1992, por ejemplo, el New York Times lo definió como “un héroe de la humanidad”. Un año después recibió el premio Golden Plate. Y en 1996 la Universidad de Tel Aviv lo candidateó para el Nobel de Medicina.

Con su aspecto de hombre de campo y su trato sencillo, Favaloro dedicó toda su vida a la medicina. No tuvo hijos y –según decía– vio pocas muertes en quirófano. “El día en que no sufra con mis pacientes, dejo caer el bisturí y no opero más”, señaló hace un par de años. Ayer, a los 77 años, René Favaloro murió en Buenos Aires de un disparo al corazón.

 

Para saber más:

Página 12.com

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