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UN DÍA COMO HOY

Semana de Mayo: Destitución del Virrey

El 23 de mayo de 1810 se emitía un bando que informaba a la población que en la junta del Cabildo el día anterior se había decidido la destitución del Virrey Baltasar Hidalgo de Cisneros. El grupo revolucionario decidiría la nueva forma de gobierno para una nación en formación, que aún no tenía nombre ni bandera.

El debate del 22 de mayo fue acalorado pero finalmente los asistentes votaron por la destitución del Virrey Cisneros. Aunque no podían ponerse de acuerdo sobre la nueva forma de organizar el gobierno, Castelli propuso que fuese el pueblo quien eligiese a traés del voto los miembros de la Junta. En cambio el jefe de Patricios, Cornelio Saavedra, prefirió que el nuevo gobierno sea organizado por el mismo Cabildo, postura que triunfo entre los asistentes. Por la mañana del día siguiente se emitía el bando que decía:

Hecha la regulación con el más prolijo examen resulta de ella que el Excmo. Señor Virrey debe cesar en el mando y recae éste provisoriamente en el Excmo. cabildo, en la manera que estime conveniente.

La polémica no tardo en aparecer pues los miembros del cabildo adictos al Virrey, el síndico Leiva junto a otros miembros recalcitrantes, hicieron su jugada: nombraron una Junta Precidida por Cisneros, lo cual burlaba la voluntad popular. La respuesta fue casi automática, las milicias reaccionaron ante el Cabildo. El coronel Martín Rodriguez señaló esta maniobra como una traición al pueblo, a lo que advirtió que él no podía ni quería frenar a sus tropas. Leiva intento tranquilizar a Rodríguez diciendole que Saavedra tendría un papel importante en la Junta, pero el coronel le respondió:

Si nosotros nos comprometemos a sostener esa combinación que mantiene en el gobierno a Cisneros, en muy pocas horas tendríamos que abrir fuego contra nuestro pueblo, nuestros mismos soldados nos abandonarían; todos sin excepción reclaman la separación de Cisneros.

La revolución no tenía nada que ver con lo que se ve en los textos de primaria, donde los miembros del Cabildo se limitaban a reunirse, sino que sus pasiones estaban desatadas, la violencia y las armas era el último recurso que pensaban utilizar pero en ningún momento dejaban de presionar con la toma del gobierno por la fuerza. En sus memorias Tomás Guido cuenta la reacción de Manuel Belgrano:

(…) en estas circunstancias el señor Don Manuel Belgrano, mayor del regimiento de Patricios, que vestido de uniforme escuchaba la discusión en la sala contigua, reclinado en un sofá, casí postrado por las largas vigilias observando la indecisión de sus amigos, púsose de pie subitamente y a paso acelerado y con el orstro encendido por el fuego de sangre generosa entró al comedor de la casa del señor Rodríguez Peña y lanzando  una mirada en derredor de sí, y poniendo la mano derecha sobre la cruz de su espada dijo: «Juro a la patria y a mis compañeros, que si a las tres de la tarde del día inmediato el virrey no hubiese renunciado, a fe de caballero, yo lo derribare con mis armas».

Baltasar Hidalgo de Cisneros
Cornelio Saavedra
Martín Rodríguez
Manuel Belgrano

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Juan José Castelli

 

 

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