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MUNDO CURIOSO

¡¿Un animal inmortal?!

Estudiado por años, este organismo microscópico ha superado las barreras de la lógica humana. Descubran de quien hablamos en esta nota.

Descubiertos en 1773, estos animales multicelulares, llamados tardigrados u osos de agua, no han dejado de fascinar a los investigadores. Incluso, un grupo de estos fue llevado al espacio y fueron sometidos a pruebas que ningún otro ser vivo sería capaz de sobrevivir.

Están considerados los seres más resistentes sobre la faz de la Tierra: aguantan temperaturas desde casi el cero absoluto hasta los 150 ºC. Además se ha estudiado el genoma de los tardigrados, los cuales develan que pueden sobrevivir a los efectos nocivos de los rayos x. La presencia de una proteína especial que se adhiere al ADN puede reducir hasta en un %80 los efectos de la radiación.

Si esta habilidad se podría traspolar a la genética humana, podría ser una gran respuesta a diversos tipos de cáncer y enfermedades degenerativas.

Un microscópico Ave Fénix

Como si se tratase de la mítica criatura de la antigüedad, el oso de agua ha causado admiración por la manera tan peculiar de sobrevivir a todas las inclemencias del tiempo. Su característica más admirable es la capacidad de hibernar y sobrevivir varios años; algunos hablan de 120, mientras que otros mencionan un aproximado de 10 años sin actividad en su metabolismo.

Esta capacidad se conoce como criptobiosis y se refiere a suspender todas las actividades de su cuerpo y reducir su hidratación, oxígeno o temperatura según las inclemencias del tiempo.

Científicos, astronautas, biólogos y médicos los han investigado para conocer qué es lo que les permiten sobrevivir a climas tan extremos y así poder desarrollar investigaciones sobre el sistema solar, un futuro hostil o la fuente de la eterna juventud.

Además, los osos de agua son inofensivos para el ser humano; no son mamíferos enormes y salvajes. Son primos de los artrópodos: arañas, insectos y crustáceos. Miden entre 0.5 y 2 mm y se alimentan de células muertas, heces, bacterias, pequeños insectos y algas.

La rechoncha figura del tardigrado recuerda a un oso

Superhéroes de medio milímetro

Incluso han demostrado que no tienen problemas para seguir con su vida normal en el vacío espacial. En 2007, Europa y Rusia enviaron al espacio una sonda con un grupo de tardígrados como pasajeros. Los increíbles bichos no solo no se murieron, sino que mantuvieron intacta su capacidad reproductiva.

Conocer sus trucos de supervivencia puede resultar muy útil en la investigación biomédica para diseñar estrategias que eviten enfermedades humanas o ayuden a frenar sus estragos. Por eso, los científicos están muy interesados en descifrar el genoma de las distintas especies de estos animales.

La primera secuencia del genoma de un tardígrado (Hypsibius dujardini) obtenida en 2015 parecía indicar que durante su evolución este animal había recibido una gran cantidad de ADN de otras especies, lo que en biología se conoce como transferencia horizontal de genes. Esta mezcla de recursos genéticos podía explicar su increíble resistencia a todo tipo de agresiones. Sin embargo, poco después otro estudio científico independiente contradijo este supuesto hallazgo: no había tal trasvase masivo de genes de otras especies a los osos de agua.

En esta ocasión, científicos japoneses liderados por Takekazu Kunieda han presentado un genoma de la especie de tardígrado R. variornatus, conocida por su especial resistencia a ambientes con alto nivel de estrés. Ellos tampoco han encontrado ninguna prueba de una gran transferencia horizontal de ADN, pero sí han visto que, en comparación con las moscas y los gusanos, los osos de agua tienen mayor cantidad de genes responsables de la tolerancia al estrés.

Además, han localizado una proteína que se une al ADN y ayuda a proteger contra la radiación de los rayos X a las células humanas cultivadas en el laboratorio. Esta proteína suprime un 40% el daño provocado por la radiación en el ADN celular. Al comparar de manera detallada los genes del oso de agua con los de otras especies, los autores encuentran muy probable que el gen que codifica esta proteína protectora sea único en el linaje de los tardígrados.

Los nuevos resultados apuntan a la idea de que los tardígrados han desarrollado estrategias propias para afrontar condiciones adversas, y de nuevo refutan la hipótesis de que su capacidad de aguante se derive de la transferencia horizontal de genes. Eso sí, todavía no está claro cómo funcionan las adaptaciones de estos animales. La fuente de su tolerancia a ambientes extremos sigue siendo un misterio.

Para conocer más recomendamos:
El oso de agua, el animal más resistente, tiene un escudo contra los rayos X – Artículo del portal El Mundo de España
Los inmortales osos de agua – Artículo del portal Cultura Colectiva

 

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